
Médicos advierten que orden de Trump sobre vacunas podría aumentar riesgos para los niños
WASHINGTON, 12 agosto.– Médicos y especialistas en salud pública advirtieron que la nueva orden ejecutiva del presidente Donald Trump sobre las vacunas infantiles podría generar temor y confusión entre los padres, además de elevar el riesgo de enfermedades prevenibles en momentos en que Estados Unidos enfrenta su mayor epidemia de sarampión en más de 30 años.
La preocupación surge también cuando disminuyen las tasas de vacunación, aumenta el número de exenciones escolares y millones de niños se preparan para regresar a las aulas, de acuerdo con un reporte de la agencia The Associated Press (AP).
“Muchas familias están terminando esa lista de tareas para el regreso a clases, y entre ellas se encuentran el chequeo médico y asegurarse de que sus hijos tengan sus vacunas”, expresó la doctora Molly O’Shea, pediatra de Michigan.
“Poner en duda la seguridad o la eficacia de estas vacunas en este momento es realmente lamentable y está mal concebido”, agregó la especialista.
Trump propone separar la vacuna MMR
La orden firmada el lunes plantea dividir la vacuna triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubéola —conocida como MMR por sus siglas en inglés— en tres inyecciones independientes, cada una destinada a prevenir una enfermedad.
También recomienda administrar, cuando sea posible, las inmunizaciones infantiles en citas médicas separadas.
La disposición incorpora varios cambios en el calendario de vacunación que el Departamento de Salud y Servicios Humanos ya había intentado aplicar, pero que fueron bloqueados por un juez federal.
La institución es dirigida por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien durante años tuvo una participación destacada en el movimiento contrario a las vacunas.
Trump sugirió reiteradamente que la cantidad de vacunas administradas o el momento en que se aplican podrían guardar relación con el aumento de los diagnósticos del trastorno del espectro autista.
Sin embargo, décadas de investigaciones científicas realizadas en distintos países han determinado que no existe relación entre las vacunas y el autismo, destacó AP.
El mandatario también insinuó que la vacuna MMR combinada podría ser perjudicial o incluso mortal.
El doctor Paul Offit, investigador de vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia y exasesor del Gobierno, afirmó que las recomendaciones promovidas por Trump y Kennedy no están fundamentadas en la ciencia.
A su juicio, resulta irresponsable sembrar dudas sobre una vacuna que protege contra el sarampión cuando Estados Unidos afronta el mayor brote de esa enfermedad en más de tres décadas.
“El daño que causará será introducir caos y confusión en el sistema, de modo que las personas no estarán seguras de lo que deben hacer”, sostuvo Offit.
Médicos rechazan afirmaciones sobre la vacuna combinada
Antes de firmar la orden, Trump utilizó la palabra “letal” al referirse a la vacuna MMR que se administra actualmente.
“Juntas podría existir la posibilidad de que sean bastante letales y, por separado, parece que no son letales en absoluto, sino muy eficaces”, manifestó el presidente.
Los médicos rechazaron categóricamente esa afirmación. Explicaron que la vacuna combinada ha sido sometida a estudios rigurosos y a décadas de vigilancia de seguridad, al igual que las demás inmunizaciones infantiles.
Los especialistas afirmaron que los mayores riesgos para los menores provienen de las enfermedades que esas vacunas previenen.
“La sugerencia de que separar las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola tiene algún valor es incorrecta tanto desde el punto de vista científico como de la respuesta inmunitaria”, declaró O’Shea.
La pediatra explicó que la vacuna combinada produce una mejor respuesta inmunitaria y aseguró que no existe beneficio alguno en dividirla.
Actualmente, Estados Unidos no dispone de vacunas infantiles separadas contra esas tres enfermedades. La orden instruye al Departamento de Salud a elaborar un plan para que esos productos puedan ofrecerse.
Kush Desai, portavoz de Trump, sostuvo que disponer de inyecciones individuales proporcionaría a los padres más opciones para decidir el momento y la frecuencia de la vacunación, lo que, según afirmó, podría aumentar la aceptación de las vacunas.
Expertos niegan relación con el autismo
Los médicos lamentaron que Trump retomara teorías desacreditadas sobre una supuesta vinculación entre las vacunas y el autismo.
Los diagnósticos del trastorno del espectro autista han aumentado durante décadas. Un cálculo reciente indica que aproximadamente uno de cada 31 niños en Estados Unidos presenta esa condición.
Los científicos explican que parte del incremento se relaciona con la ampliación de la definición del autismo y con una mayor comprensión de la diversidad de características y síntomas que comprende.
Los especialistas señalan que no existe una causa única y que podrían intervenir factores genéticos y ambientales.
El doctor Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría, afirmó que la posible relación entre las vacunas infantiles y el autismo ha sido examinada en decenas de estudios bien diseñados en diferentes partes del mundo.
Racine aseguró que las investigaciones demuestran “inequívocamente” que no existe esa relación.
O’Shea consideró que la decisión del presidente de volver a plantear el tema es equivocada e injusta para las familias.
Calendarios diferentes generan confusión
Los médicos también advirtieron que las declaraciones de Trump y su orden aumentan las dudas sobre cuáles vacunas deben aplicarse a los niños y en qué momento.
Durante el primer año del actual mandato de Trump, Kennedy emprendió una reestructuración de las recomendaciones federales sobre inmunización.
El secretario de Salud destituyó a los 17 integrantes de un comité asesor sobre vacunas y nombró sustitutos que formularon recomendaciones más restrictivas, posteriormente suspendidas por un juez federal.
Esas directrices contemplan inmunizaciones rutinarias contra 11 enfermedades. Otras vacunas quedarían reservadas para menores con factores de riesgo o serían administradas mediante una “decisión compartida” entre los padres y el médico.
La Academia Estadounidense de Pediatría, en cambio, mantiene en su calendario de 2026 la recomendación de proteger a los niños contra 18 enfermedades.
O’Shea afirmó que ese esquema ha sido diseñado y elaborado cuidadosamente para proporcionar protección a medida que el sistema inmunitario de los bebés y los niños pequeños está preparado para responder.
Cobertura de las vacunas
Los médicos señalaron que, por el momento, el pago de las vacunas no debería representar un problema para las familias.
Medicaid y el Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP) continúan cubriendo las inmunizaciones que eran recomendadas antes del inicio de la actual administración.
Los planes privados de seguro médico generalmente mantendrán esa cobertura hasta 2027, informó Chris Regal, representante de AHIP, la asociación nacional de aseguradoras de salud.
Temor a una mayor resistencia a la vacunación
Racine indicó que los pediatras se preparan para responder una mayor cantidad de preguntas de padres preocupados o confundidos por las recomendaciones contradictorias.
No obstante, muchos médicos temen que continúe creciendo la resistencia a vacunar a los menores.
Los datos federales muestran que las tasas de vacunación entre los niños de jardín de infancia han disminuido en Estados Unidos. Al mismo tiempo, el porcentaje de menores con exenciones alcanzó un máximo histórico durante el año escolar 2024-2025.
Los expertos expresaron preocupación ante la posibilidad de que algunas familias decidan omitir vacunas necesarias o espaciar las inyecciones durante períodos prolongados.
Advirtieron que un niño podría contraer una enfermedad prevenible durante el intervalo entre una consulta médica y la siguiente.
“Los padres merecen orientaciones claras y basadas en evidencias sobre cómo proteger a sus hijos, no recomendaciones contrapuestas emitidas mediante procesos políticos”, declaró Michael Osterholm, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota.
“Cuando las familias reciben mensajes contradictorios, la confianza en la vacunación se deteriora y, al final, los niños sufren las consecuencias”, agregó.
