
Miles de migrantes siguen en las calles de Ceuta tres semanas después de la entrada masiva
Ceuta, 22 agosto.- Miles de migrantes que entraron de forma irregular en Ceuta durante la entrada masiva del pasado 30 de julio continúan todavía en la ciudad, tres semanas después, mientras las administraciones intentan habilitar nuevos espacios de acogida para hacer frente a una situación desborda los recursos disponibles.
Este sábado, más de 300 migrantes se concentraban en los alrededores de la zona de embolsamiento de Loma Colmenar, donde se encuentra uno de los dispositivos temporales habilitados para atender a quienes permanecen en Ceuta tras aquella entrada masiva.
El centro está completo y quienes permanecen en el exterior esperan poder acceder a una plaza y, en muchos casos, iniciar los trámites para solicitar asilo.
La escena refleja una realidad que continúa extendiéndose por distintos puntos de la ciudad: personas que deambulan durante el día y buscan lugares donde pasar la noche mientras esperan una respuesta a su situación.
«Esperamos cualquier solución»
El Gobierno ha habilitado nuevos espacios temporales ante la permanencia de miles de migrantes en Ceuta, después de que el desalojo de la playa del Trampolín obligara a trasladar a cientos de personas a otros puntos de acogida.
Hamza, un joven marroquí que asegura haber entrado irregularmente en Ceuta el 30 de julio, lleva unos 23 días en la ciudad. Este sábado esperaba junto a otros migrantes en los alrededores del embolsamiento de Loma Colmenar.
«Esperamos cualquier solución», explica, mientras señala que su intención es poder acceder al dispositivo para solicitar asilo.
Un migrante carga con sus pertenencias este sábado en la playa El Trampolín de Ceuta. EFE/ Reduan
Su relato muestra las condiciones en las que algunos de estos migrantes están pasando estas semanas.
Hamza asegura que ha dormido en el bosque y que para alimentarse acude a Cruz Roja: «No hay espacio por toda la gente», comenta cuando se le pregunta qué respuesta reciben al acercarse al centro temporal.
El joven también relata un episodio ocurrido durante la madrugada mientras dormía en la calle, cuando -según su versión- agentes registraron sus pertenencias y posteriormente le ordenaron marcharse.
«Nosotros somos pobres, no hacemos nada, queremos solución», afirma. Sobre las razones que le llevaron a cruzar a Ceuta, asegura que lo hizo porque quería «cambiar la vida» y porque era pobre en Marruecos.
Tres semanas después de aquella entrada masiva, la imagen de cientos de personas concentradas frente a un centro sin plazas disponibles evidencia que la crisis migratoria continúa abierta en Ceuta.
Mientras se buscan nuevos espacios para aliviar la presión sobre los dispositivos de acogida, miles de migrantes siguen a la espera de una solución y de poder regularizar su situación o iniciar, en su caso, los procedimientos de protección internacional correspondientes.
La lluvia en El Tarajal complica el día a día de los migrantes
La lluvia y la falta de medios marca el día a día de los migrantes que han convertido en su espacio las naves industriales de El Tarajal, zona de Ceuta cercana a la frontera con Marruecos, en la que esperan la nueva vida que buscaban en su viaje.
Este espacio habilitado por la ciudad autónoma tras la entrada masiva de migrantes de finales del mes de julio está marcado por una falta de medios que la lluvia ha empeorado.
Las escenas de ropa tendida en estructuras improvisadas se combina con juegos de niños montados en bicicletas sin ruedas, reparto de bocadillos y plásticos convertidos en refugio.
Entre los migrantes que esperan respuestas en El Tarajal está una joven que llegó desde Marruecos con una amiga y su hija de nueve años para encontrar una vida mejor y asegurarse que la menor empiece en la escuela el próximo curso.
En declaraciones a EFE, ha explicado que llegó a Ceuta hace unos 25 días y que estuvo tres en la montaña hasta asentarse en estas naves de El Tarajal.
Lamenta que la lluvia dificulte aún más la estancia en este espacio provisional en el que ahora duermen con la ropa mojada.

Varios migrantes permanecen acampados este sábado en la playa El Trampolín de Ceuta. EFE/ Reduan
«Ahora vivir aquí es muy difícil»
«No hay baños ni ducha y cuando quieres limpiar tus cosas en el mar, los militares te echan de la zona. Me dicen fuera del mar, es muy increíble», relata a EFE.
Esta mujer cuenta además que no hay seguridad, que ella quiere una solución para los niños y para los mayores y que ha llegado a Ceuta porque desea trabajar: «Ahora vivir aquí es muy difícil».
Tras atravesar cuatro kilómetros de mar, repite que «todos somos iguales» y espera avances.
Comparte esperanzas con Mohamed, que cuenta a EFE que lleva «unos meses» en Ceuta y algún tiempo en estas naves y que relata que el día a día ahora es más complicado por la lluvia y la falta de medios.
«He venido aquí para buscarme la vida, no para robar», resume este joven que enseña sus diplomas de formación como pintor y su carné de conducir, herramientas que creyó suficientes para cambiar su vida.
Insiste en que vino a Ceuta para trabajar para ayudar a su madre y a su familia, un futuro ahora varado en una zona industrial de la ciudad autónoma. EFE
