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jueves, 13 de agosto de 2026
Millones abarrotan ciudades españolas para ver 1er eclipse solar total del país en más de un siglo

Millones abarrotan ciudades españolas para ver 1er eclipse solar total del país en más de un siglo

·13 de agosto de 2026·21

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Por SUMAN NAISHADHAM

MEDINACELI, España, 12 agosto. — Millones de personas abarrotaron el miércoles ciudades y pueblos sin nubes en España en busca de las mejores vistas de un eclipse solar total, cuando la alineación del Sol, la Luna y la Tierra sumió brevemente en la oscuridad a partes del planeta.

Las multitudes llevaron sillas de jardín y paraguas para aguardar con entusiasmo el espectáculo celeste, que comenzó al caer la tarde. A medida que el cielo se oscurecía, gradualmente al principio y luego rápidamente, la gente rompió en aplausos y vitoreó. Fue el primer eclipse solar total del país en más de un siglo.

Rosa Celiberti, una profesora de idiomas que lo observó desde Medinaceli —una localidad del noreste de España fundada en la época de los romanos, en lo alto de una colina— tenía lágrimas en los ojos debido a la emoción.

A lo largo de una amplia franja del norte y el centro de España y Portugal, millones de personas disfrutaron de algunas de las mejores vistas de la Europa continental de este eclipse. También pasó sobre pequeñas franjas de Groenlandia e Islandia.

Se tenía previsto que el momento de totalidad —cuando la Luna cubre por completo la luz del Sol— durara menos de dos minutos y medio, alcanzando su duración máxima frente a la costa oeste de Islandia. Para cuando llegó a una pequeña franja de Portugal y luego a España, justo antes de la puesta de sol, esa fase se habrá reducido a aproximadamente un minuto. Finalmente el espectáculo concluyó sobre el Mediterráneo.

Se calculaba que el eclipse atraería al menos a medio millón de visitantes más, según las autoridades del país. La demanda hotelera a lo largo de la franja de totalidad del eclipse —incluidas las ciudades norteñas de La Coruña, Bilbao y Santiago de Compostela— se disparó.

Zonas rurales se prepararon para la afluencia de visitantes
El evento se desarrolló con el telón de fondo de abrasadoras temperaturas veraniegas e incendios forestales. Las autoridades españolas pusieron en marcha un gran operativo de seguridad.

Las temperaturas en gran parte de España superaron los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit) en muchas de las zonas donde se observó el eclipse. Se habilitaron 350 puntos oficiales de observación en distintos lugares del interior poco poblado, y más de 33.500 agentes policiales fueron desplegados en las zonas de observación y en los accesos, informó el Ministerio del Interior.

Hace apenas unas semanas, el incendio forestal más destructivo del que se tenga registro en la historia de España devoró 500 kilómetros cuadrados (193 millas cuadradas) y obligó a evacuar a decenas de miles de personas en Ávila, en el centro del país. Varios incendios más pequeños seguían activos en otras partes del sur y el centro.

A pesar de las nubes, observadores en Islandia presenciaron la oscuridad
En Reikiavík, las nubes no impidieron que cientos de personas se reunieran con impermeables de colores vivos frente a la emblemática iglesia Hallgrímskirkja mientras el cielo se oscurecía.

En medio de la lluvia, el disco del Sol apenas era perceptible y luego, de repente, se apagaron las luces. Sólo se veía el resplandor de los teléfonos celulares levantados en alto.

La multitud vitoreó la oscuridad mientras llovía con más fuerza, y rugió aún más fuerte cuando empezó a aclararse el cielo. Las personas no se quedaron para ver el resto del eclipse parcial y despejaron rápidamente la plaza.

Gafas para el eclipse se agotan rápidamente

Las gafas especiales para eclipses son esenciales para una observación segura, incluso si sólo queda visible una pequeña parte del Sol. Las gafas están fabricadas con filtros especiales, los cuales bloquean la radiación solar, que puede dañar los ojos.

Durante meses, supermercados, grandes almacenes, museos y planetarios de todo el país han vendido o distribuido gafas para eclipses, y muchas farmacias se habían quedado sin existencias antes del miércoles.

En el centro de Madrid se formó una larga fila el martes por la noche afuera de una tienda de fotografía, en la que un cartel decía: “Se venden gafas de eclipse”.

Una mujer salió triunfante y tranquilizó a quienes esperaban: “¡Tiene muchas cajas todavía!”

Barco navega cerca de Groenlandia con la esperanza de verlo
Sverre Rud, capitán del MS Spitsbergen, navegaba en círculos por las aguas de Rypefjord, en el este de Groenlandia, tratando de asegurarse de estar perfectamente posicionado para que sus 126 pasajeros vieran el espectáculo. Durante todo el día, la gente se acercó a Rud para preguntarle si había acertado con el lugar, sin nubes.

“Haré todo lo posible”, expresó el capitán. “Sacaré mis poderes de Superman”.

El eclipse podría haber sido sorprendente para los pasajeros, los cuales habían estado experimentado 24 horas de luz diurna en un crucero de 17 días por lugares ubicados en su mayor parte al norte del Círculo Polar Ártico.

De repente, durante dos minutos el cielo se oscureció.

Previamente, el ambiente en el barco polar reforzado para el hielo fue de mucha expectación.

“Todo el mundo está muy entusiasmado”, apuntó Rud. “Cuando bajamos a desayunar antes, había aquí una sensación como de víspera de Navidad”.

Se disparan precios de hoteles en España e Islandia
Las habitaciones en Reikiavik, la capital de Islandia, costaban en promedio más de 1.000 dólares para la noche del miércoles, mientras los islandeses se alistaban para su primer eclipse total de sol desde 1954 y el primero visible desde la capital desde 1433.

Los precios eran aproximadamente el doble que en 2025, según el grupo de datos Lighthouse Intelligence. Muchos turistas reservaron con años de antelación. Sin embargo, en la mayor parte de la isla el cielo estuvo nublado.

Las autoridades esperaban hasta 20.000 visitantes extranjeros adicionales durante una temporada alta turística ya de por sí concurrida. Islandia tiene menos de 400.000 habitantes.

El hotel Keflavík, de 70 habitaciones, en el municipio islandés de Reykjanesbaer, estaba totalmente ocupado. Los huéspedes albergaban la esperanza de ver un eclipse total de aproximadamente 1 minuto y 45 segundos.

“La época del eclipse, por supuesto, ha sido muy exigente, y mucha gente acudió a nosotros con antelación, incluso desde el año pasado”, comentó el dueño y gerente del hotel, Steinþór Jónsson.

Jónsson dijo que no había visto nada parecido desde 1986, el año en que abrió el hotel. En esa ocasión, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, y el líder soviético Mijaíl Gorbachov se reunieron en Reikiavík.

“Cuando abrí el hotel, tuvimos la reunión de Reagan y Gorbachov. Hubo mucho ajetreo aquí”, dijo con una sonrisa. “Aparte de lo de Reagan y Gorbachov, el eclipse ha sido lo más llamativo”.

El Sol estuvo oculto en su mayor parte en el Reino Unido

En todo el Reino Unido, donde el Sol estuvo oculto en más de un 90%, la gente acudió en masa a parques en lo alto de colinas y a cualquier lugar con una vista despejada del cielo para ver el mejor eclipse desde 1999.

En Greenwich Park, con vistas al río Támesis y al centro de Londres, el cielo se tornó de un gris inquietante mientras una franja de luz se posaba sobre la Luna como un sombrero.

Verónica Orozco descorchó una botella de champán para compartir con los vecinos mientras presenciaba el segundo eclipse de su vida.

“Estaba en Venezuela y era joven y pensé que el Sol no volvería. Mi papá dijo: ‘Es ciencia, por supuesto que volverá’”, recordó. “Ahora sentada aquí a los 41 años, sigue siendo mágico”.

Aja Lilit, que cumplió 24 años el martes, dijo que el eclipse fue como un “regalo de cumpleaños del universo”.

Dijo que el inusual evento la hizo pensar en lo pequeña que era a un “nivel cósmico”. AP

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