
Monseñor Morel Diplán advierte sobre vulnerabilidad de Santo Domingo ante un gran terremoto y llama a proteger el medio ambiente
Santo Domingo, 14 sept.– El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, expresó su preocupación por las consecuencias que podría provocar un terremoto de gran magnitud en la República Dominicana, particularmente en el Gran Santo Domingo, debido a las condiciones de vulnerabilidad en que viven numerosas familias.
Durante una misa celebrada este domingo en la parroquia San Roque González, en Santo Domingo Norte, el prelado reveló que ha pedido a Dios en sus oraciones que el país no sea afectado por una tragedia de esa naturaleza, al considerar que un fuerte movimiento telúrico podría ocasionar graves pérdidas humanas y materiales en la capital.
“Yo pienso mucho en este país. Le pido a Dios que no venga un terremoto porque, si sucede, en esta capital habrá grandes desgracias”, manifestó Morel Diplán ante los feligreses presentes en la eucaristía.
El religioso relacionó su reflexión con lo que considera actitudes perjudiciales de la sociedad frente al medio ambiente, entre las que mencionó la violencia, la autosuficiencia y la indiferencia hacia los recursos naturales y los ecosistemas.
A su juicio, esas conductas se manifiestan tanto entre quienes agreden directamente los recursos naturales como entre aquellos que actúan como si estuvieran por encima de los ecosistemas y prefieren ignorar las consecuencias que determinadas acciones pueden ocasionar.
Morel Diplán sostuvo que esa manera de comportarse lleva a las personas a olvidar la fragilidad de la existencia humana y la vulnerabilidad de las comunidades ante fenómenos naturales y otras situaciones de emergencia.
“No nos damos cuenta de lo frágiles que somos. En cualquier momento puede hundirse un pueblo, puede haber una desgracia”, expresó durante su homilía.
El arzobispo coadjutor hizo referencia a movimientos sísmicos registrados durante los últimos meses en países como Venezuela y Colombia, acontecimientos que, según indicó, constituyen una demostración de la vulnerabilidad de los seres humanos frente a la naturaleza.
Al referirse específicamente al Gran Santo Domingo, advirtió que las consecuencias de un terremoto importante podrían ser devastadoras debido a que muchas familias residen en viviendas sumamente frágiles y vulnerables, algunas de ellas levantadas en condiciones que calificó de indignas.
“Dios nos cuide, pero nosotros los seres humanos estamos provocando” al medio ambiente, manifestó el religioso al insistir en la necesidad de modificar las conductas que afectan los recursos naturales.
Prevención y protección de la “casa común”
Morel Diplán también recordó las versiones que circularon recientemente sobre supuestas predicciones de un gran terremoto que afectaría al territorio dominicano durante septiembre, afirmaciones que calificó como procedentes de “profetas de calamidades”.
“En estos días andaban profetas de calamidades diciendo que en septiembre el país se iba a hundir y que iba a ocurrir un temblor de tierra grandísimo. Hasta muchos funcionarios se asustaron; nos invitaron el lunes y fuimos a orar al Palacio Nacional. Todos estaban preocupados”, relató.
El prelado sostuvo, sin embargo, que la respuesta ante los riesgos no puede limitarse únicamente a la oración, aunque reconoció su importancia desde la perspectiva de la fe. En ese contexto, planteó la necesidad de adoptar medidas preventivas y desarrollar una mayor conciencia sobre la protección del entorno.
“El problema no se resuelve con eso; la oración es importante… pero si nos creemos tan autosuficientes, ¿por qué nos asustamos?”, cuestionó durante su intervención.
Para Morel Diplán, una parte fundamental de la respuesta consiste en fortalecer la prevención y la defensa del medio ambiente, por lo que exhortó a la ciudadanía a convertirse en protectora de lo que la Iglesia denomina la “casa común”.
“Seamos defensores de nuestra casa común, defensores de la tierra, del medioambiente”, puntualizó.
El arzobispo coadjutor aprovechó su intervención para formular críticas a las autoridades que, según afirmó, en determinadas circunstancias optan por ponerse “las manos en los ojos para no saber ni ver nada” frente a los problemas ambientales.
Advirtió que las consecuencias futuras podrían ser graves si el país no desarrolla desde ahora una cultura de conservación de los recursos naturales. “Debemos hacer conciencia del cuidado; si no tomamos conciencia, en diez o quince años estaremos tomando agua del océano”, sostuvo.
Morel Diplán exhortó igualmente a las familias dominicanas a educar a las nuevas generaciones en el respeto, la conciencia y el amor por la naturaleza, entendiendo que la preservación ambiental requiere cambios culturales que comiencen desde los hogares.
Asimismo, anunció su intención de impulsar la creación de una pastoral ecológica en cada parroquia, con el propósito de establecer espacios permanentes de reflexión, formación y promoción de acciones relacionadas con el cuidado del medio ambiente.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una actividad religiosa en la que Morel Diplán encabezó la graduación de un grupo de hombres y mujeres de la Iglesia católica que recibieron formación sobre la importancia de la naturaleza y su protección desde la perspectiva eclesiástica.
