
Noruega despide al rey Harald V con multitudinario funeral de Estado en Oslo
Oslo, Noruega, 9 sept.- Miles de ciudadanos llenaron este miércoles las calles de Oslo para dar el último adiós al rey Harald V, mientras integrantes de las principales casas reales y dirigentes de más de 20 países asistieron al funeral del monarca, recordado por su cercanía, sencillez y prolongado servicio a Noruega.
Una salva de 21 cañonazos resonó sobre la capital noruega al comenzar el cortejo fúnebre desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo.
El nuevo rey Haakon VIII, hijo de Harald, encabezó junto con otros miembros de la familia real la procesión detrás del féretro, cubierto con el estandarte real noruego de color rojo.
La viuda del monarca, la reina Sonia, y la esposa de Haakon, la reina Mette-Marit, siguieron el cortejo en un automóvil. Representantes del Gobierno noruego y dignatarios extranjeros también participaron en la solemne procesión.
Entre los asistentes estuvieron los monarcas de Suecia, Dinamarca, España, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Jordania.
También acudieron el príncipe Guillermo, heredero del trono británico; el príncipe heredero Akishino de Japón, y dirigentes políticos de más de 20 países, incluido el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy.
Al comenzar el servicio religioso, Noruega detuvo sus actividades para guardar un minuto de silencio en memoria del fallecido soberano.
Un rey cercano a la población
Harald V murió el 28 de agosto a los 89 años. Al momento de su fallecimiento era el monarca de mayor edad en Europa y había ocupado el trono noruego durante 35 años.
Durante su reinado modernizó la Casa Real, pero rechazó seguir el ejemplo de otros monarcas europeos de edad avanzada que decidieron abdicar.
Su hijo asumió inmediatamente como rey Haakon VIII y la semana pasada prestó juramento de lealtad a la Constitución de Noruega ante el Parlamento.
Durante el funeral, el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, describió a Harald como un gobernante cercano a la ciudadanía y recordó que no temía acudir con botas de goma para encontrarse con las personas en sus comunidades.
Gharahkhani evocó el mensaje de Año Nuevo pronunciado por el monarca en 2008, cuando pidió dejar de utilizar la expresión “los más débiles de la sociedad”, al considerar que muchas de esas personas se encontraban en realidad entre las más fuertes.
El dirigente parlamentario aseguró que Harald cumplió plenamente el lema de su reinado: entregar todo por Noruega.
El obispo Olav Fykse Tveit, quien dirigió la ceremonia religiosa, destacó las numerosas manifestaciones de cariño recibidas por la familia real desde la muerte del rey.
Señaló que el mar de flores, los mensajes y los dibujos depositados frente al Palacio Real reflejaban la profundidad del afecto de los noruegos hacia Harald.
Miles de personas en las calles
Grandes multitudes acudieron a Oslo para presenciar el funeral. Miles de ciudadanos permanecieron detrás de las barreras colocadas en calles decoradas con banderas nacionales.
El centro de la capital fue cerrado al tránsito de vehículos y patinetes eléctricos. Las autoridades policiales pidieron a los asistentes que no llevaran bicicletas, paraguas ni objetos punzantes.
La ceremonia fue seguida en todo el país, cuya población alcanza unos 5.6 millones de habitantes. Iglesias, bibliotecas, centros culturales y ayuntamientos instalaron pantallas para que el público pudiera observar la transmisión, según informó la cadena pública NRK.
El Gobierno aclaró que la jornada no sería declarada oficialmente festiva, pero permitió que las escuelas y los centros de trabajo decidieran si estudiantes y empleados podían detener sus actividades para seguir los actos.
Las autoridades también recomendaron suspender los eventos ruidosos durante la celebración del funeral.
Durante los días previos, miles de noruegos esperaron pacientemente para pasar frente al féretro del monarca, colocado en capilla ardiente en la capilla del Palacio Real.
La fila llegó a registrar hasta siete horas de espera durante el fin de semana. Más de 46,000 personas visitaron la capilla durante la semana en que permaneció abierta al público. Associated Press
Sepultura en la fortaleza de Akershus
Tras el funeral en la Catedral de Oslo, el féretro fue trasladado en una procesión más reducida hacia la histórica fortaleza de Akershus.
El rey Haakon VIII caminó acompañado por los otros dos monarcas escandinavos: Carlos XVI Gustavo de Suecia y Federico X de Dinamarca.
En la capilla del recinto se celebró una ceremonia privada con la familia real noruega, algunos de los invitados extranjeros y altos funcionarios del país. Posteriormente, los restos de Harald fueron depositados en la cripta donde descansan otros integrantes de la realeza.
La monarquía noruega remonta sus orígenes al rey Harald Cabellera Hermosa, quien gobernó durante el siglo IX.
Cuando Noruega recuperó su independencia de Suecia en 1905, tres cuartas partes de los votantes respaldaron en un plebiscito nacional la restauración de la monarquía.
La Casa Real noruega mantiene vínculos familiares con otras dinastías europeas. Harald V y su hijo Haakon están emparentados con el rey Carlos III del Reino Unido y Felipe VI de España, debido a que todos descienden de la reina Victoria, quien gobernó el Reino Unido desde 1837 hasta su muerte en 1901.
En la actualidad, el papel constitucional del monarca noruego es principalmente simbólico, mientras que el poder político corresponde al Gobierno y al Parlamento elegidos democráticamente.
Sin embargo, la familia real conserva una función relevante en la representación de Noruega y en la promoción internacional de la nación escandinava.
