
Océanos alcanzan temperatura récord y científicos alertan de graves efectos para la vida marina y los humanos
WASHINGTON, 25 agosto.– Los océanos del planeta alcanzaron durante el fin de semana la temperatura más alta registrada hasta ahora y podrían calentarse todavía más durante los próximos meses, una situación que los científicos consideran preocupante por sus consecuencias para los ecosistemas marinos, la pesca, la seguridad alimentaria y los fenómenos meteorológicos extremos.
El servicio climático europeo Copernicus informó que la temperatura promedio de la superficie oceánica mundial llegó el viernes y el sábado a 21.1 grados Celsius (70 grados Fahrenheit), superando ligeramente el récord diario establecido en marzo de 2024.
Detrás de este calentamiento excepcional se encuentran dos factores principales: un fenómeno de El Niño que continúa intensificándose y el cambio climático generado por las actividades humanas, particularmente la quema de carbón, petróleo y gas.
Samantha Burgess, responsable estratégica de clima de Copernicus, consideró el nuevo récord otra señal de la fuerte presión a la que están sometidos tanto el sistema climático como los océanos.
Jane Lubchenco, oceanógrafa y exdirectora de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), calificó el registro como muy preocupante debido a que unos mares excesivamente cálidos pueden desestabilizar los patrones meteorológicos y amenazar la seguridad alimentaria, la actividad económica y los ecosistemas marinos.
Mares más calientes, tormentas más peligrosas
El incremento de la temperatura oceánica tiene consecuencias que van mucho más allá del ambiente marino.
Cuando el océano se calienta aumenta su acidez y disminuye la cantidad de oxígeno disponible, condiciones perjudiciales para numerosas especies y para las industrias alimentarias que dependen de la pesca y otros recursos del mar.
El calentamiento también puede modificar las corrientes oceánicas y los patrones atmosféricos. Además, proporciona mayor energía y humedad a las tormentas, favoreciendo precipitaciones más intensas y marejadas ciclónicas de mayor magnitud.
Burgess explicó que los océanos excepcionalmente calientes también pueden intensificar los efectos de las olas de calor en tierra.
Normalmente, la brisa marina contribuye a reducir las temperaturas nocturnas en las regiones costeras. Sin embargo, cuando el agua permanece demasiado caliente, ese efecto refrescante disminuye, haciendo que las noches sean también más cálidas.
Este fenómeno ha sido particularmente perceptible durante el verano europeo.
Récord en una época inusual
Otro elemento que inquieta a los especialistas es el momento del año en que se produjo el récord.
Como gran parte del hemisferio sur está cubierta por océanos, las temperaturas globales de la superficie marina suelen alcanzar sus máximos entre marzo y abril, cuando termina el verano austral.
Esta vez, sin embargo, el máximo histórico se produjo en agosto.
Los científicos consideran que las aguas podrían continuar calentándose hasta que El Niño alcance su punto máximo, algo que Copernicus espera que ocurra entre noviembre y enero.
El Niño consiste en un calentamiento temporal y natural de determinadas áreas del océano Pacífico que altera los patrones meteorológicos y contribuye a aumentar las temperaturas globales.
El actual episodio ya ha alcanzado dimensiones comparables con otros fenómenos recientes y continúa fortaleciéndose. Los especialistas consideran que podría llegar a niveles sin precedentes cuando alcance su máxima intensidad.
Pero El Niño explica solamente una parte de la situación.
El calentamiento a largo plazo generado por la utilización de combustibles fósiles ha aumentado la temperatura del agua oceánica aproximadamente 0.8 grados Celsius, equivalentes a 1.4 grados Fahrenheit, según Burgess.
Boris Worm, profesor de biología de la Universidad Dalhousie, en Canadá, manifestó su preocupación porque las temperaturas extremas se están registrando demasiado temprano dentro del ciclo de El Niño.
Para Worm, el comportamiento actual de los océanos se encuentra muy alejado de los patrones históricos, hasta el punto de que resulta cada vez más difícil hablar de condiciones climáticas “normales”.
Corales entre los principales afectados
Los arrecifes de coral figuran entre los ecosistemas más vulnerables al aumento de las temperaturas.
John Bruno, ecólogo marino de la Universidad de Carolina del Norte, expresó preocupación por lo que podría ocurrir durante los próximos meses, especialmente porque el Caribe suele alcanzar sus temperaturas máximas entre finales de septiembre y principios de octubre.
También advirtió sobre las posibles consecuencias durante febrero y marzo próximos en el océano Austral y la Gran Barrera de Coral.
Según Bruno, la cantidad de coral sensible al calor que permanece viva actualmente equivale aproximadamente a una quinta parte de los niveles existentes durante la década de 1990.
Sin embargo, los científicos han observado que algunas variedades de coral muestran cierta capacidad para adaptarse a aguas más cálidas.
Esa resistencia se ha identificado principalmente en especies consideradas más oportunistas y de crecimiento rápido, y no necesariamente en los corales emblemáticos y de larga vida, como los conocidos como cuernos de ciervo.
Estos hallazgos han moderado parcialmente los temores de una desaparición absoluta de determinadas comunidades coralinas, aunque la amenaza continúa siendo considerable.
Amenaza para la pesca y los alimentos
Bruno y Worm también alertaron sobre la posibilidad de que el calentamiento provoque colapsos en algunas pesquerías, con consecuencias para la disponibilidad de alimentos y las economías de comunidades que dependen directamente del mar.
Uno de los ejemplos más importantes es la pesquería de anchoveta de Perú, considerada la mayor del mundo.
Esa actividad suele verse seriamente afectada durante los episodios de El Niño y los científicos consideran que el actual nivel de calentamiento incrementa el riesgo de una nueva caída significativa.
El problema no termina con las anchovetas.
Estos peces constituyen un componente esencial de la cadena alimentaria marina, debido a que sirven de alimento para peces de mayor tamaño, mamíferos marinos y aves.
Cuando las aguas se vuelven demasiado calientes, algunos animales grandes pueden desplazarse enormes distancias buscando temperaturas más bajas. Las anchovetas, en cambio, tienen muchas menos posibilidades de escapar de las condiciones adversas.
Como resultado, pueden reducir su reproducción o sufrir falta de alimentos, generando consecuencias que se transmiten hacia otras especies y finalmente alcanzan a las poblaciones humanas que dependen de ellas.
Worm comparó el efecto con retirar la base sobre la cual funciona una economía: aunque determinados sectores podrían adaptarse o incluso beneficiarse temporalmente, el deterioro del conjunto termina perjudicando a prácticamente todos.
Más medusas en aguas cálidas
El aumento de las temperaturas también parece favorecer a determinadas especies.
Copernicus ha registrado una mayor presencia de medusas en aguas europeas, mientras científicos consideran que un fenómeno similar podría producirse en la costa este de Estados Unidos.
Las medusas suelen comportarse como organismos oportunistas y muchas especies prosperan en aguas cálidas, por lo que podrían encontrarse entre los pocos organismos beneficiados por las nuevas condiciones.
Rick Spinrad, también exdirector de la NOAA, recordó que el océano funciona como una especie de termostato del planeta, regulando buena parte del sistema climático global.
Por esa razón, las temperaturas récord de la superficie marina no representan únicamente un problema para peces, corales y otras especies acuáticas.
Los científicos advierten que un océano cada vez más caliente tiene implicaciones directas para la seguridad, el bienestar y la prosperidad de las sociedades humanas, desde la disponibilidad de alimentos hasta la intensidad de las tormentas y las temperaturas que experimentan millones de personas en tierra firme.
El nuevo récord constituye, según los especialistas consultados por The Associated Press, otra señal de que el calentamiento global combinado con un poderoso episodio de El Niño está llevando al sistema oceánico hacia condiciones cada vez más alejadas de los parámetros históricos.
Fuente: The Associated Press (AP)
