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domingo, 13 de septiembre de 2026
Ofensiva hutí abre peligroso frente en Bab el-Mandeb y amenaza rutas del petróleo y comercio mundial

Ofensiva hutí abre peligroso frente en Bab el-Mandeb y amenaza rutas del petróleo y comercio mundial

·12 de septiembre de 2026·8

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Por la Redacción

Saná, Yemen, 12 sept (Agencias).– La rápida ofensiva de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, ha abierto un peligroso nuevo frente en Medio Oriente tras la toma del estratégico puerto de Mokha y de la isla de Mayun, también conocida como Perim, situada en pleno estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales arterias del comercio y el transporte energético mundial.

Los avances colocan a los hutíes en una posición considerablemente más fuerte para amenazar el tránsito marítimo entre el mar Rojo y el golfo de Adén, en momentos en que otra de las grandes rutas petroleras del planeta, el estrecho de Ormuz, ya se encuentra severamente afectada por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

Bab el-Mandeb constituye uno de los principales puntos de estrangulamiento marítimo del planeta y por sus aguas circula alrededor del 12 % del comercio mundial. La ruta conecta el océano Índico con el mar Rojo y, a través del canal de Suez, con el Mediterráneo y Europa.

Los hutíes conquistaron Mokha el jueves y un día después avanzaron sobre Mayun o Perim, una isla situada directamente en Bab el-Mandeb. Su control aumenta la capacidad del movimiento para ejercer presión sobre los buques que atraviesan la zona.

La importancia estratégica del avance es todavía mayor porque Bab el-Mandeb había adquirido un papel fundamental como ruta alternativa para las exportaciones petroleras de Arabia Saudita, después de que las dificultades para navegar por Ormuz obligaran a Riad a buscar otras vías para colocar su crudo en los mercados internacionales.

Golpe simultáneo al sistema petrolero saudí

La ofensiva hutí coincidió con otro acontecimiento de enorme importancia: un ataque con drones contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, infraestructura que atraviesa unos 1,200 kilómetros de la península arábiga y permite transportar petróleo desde los campos orientales hasta instalaciones del mar Rojo.

Arabia Saudita decidió cerrar temporalmente el oleoducto como medida preventiva después del ataque.

El conducto había adquirido una importancia extraordinaria durante la actual crisis porque permitía transportar entre cuatro y cinco millones de barriles diarios, equivalentes aproximadamente al 4 % o 5 % del suministro petrolero mundial, según Reuters.

Desde el puerto saudí de Yanbu, el petróleo puede dirigirse hacia Europa utilizando el canal de Suez o viajar hacia los mercados asiáticos atravesando Bab el-Mandeb.

Pero ambas alternativas están ahora sometidas a crecientes riesgos.

Ataque habría salido de Irak

La situación se agravó este sábado cuando el Gobierno de Irak confirmó que los ataques contra el oleoducto saudí fueron lanzados desde territorio iraquí, aunque las milicias respaldadas por Irán señaladas como posibles responsables negaron su participación.

Bagdad anunció una investigación y destituyó a altos responsables de seguridad en la provincia de Maysan, fronteriza con Irán.

Las autoridades iraquíes también adoptaron medidas en pasos fronterizos con Irán mientras investigan anteriores violaciones e infracciones.

Arabia Saudita, pese a responsabilizar a drones procedentes de Irak, decidió inicialmente no responder militarmente, dando al Gobierno iraquí la oportunidad de investigar y adoptar medidas contra los responsables.

La coincidencia entre el ataque al oleoducto y el avance hutí sobre Bab el-Mandeb aumenta, sin embargo, las preocupaciones sobre una posible coordinación entre diferentes organizaciones armadas vinculadas a Teherán.

Dos rutas estratégicas bajo presión

El elemento que convierte esta ofensiva en una amenaza internacional es que dos de las principales rutas petroleras de Medio Oriente están ahora sometidas simultáneamente a fuertes tensiones.

Durante décadas, el estrecho de Ormuz fue la principal salida del petróleo saudí hacia los mercados internacionales.

Ante las dificultades provocadas por el conflicto con Irán, Arabia Saudita incrementó el uso del oleoducto Este-Oeste para transportar crudo hasta el mar Rojo y evitar Ormuz.

Pero desde allí, los cargamentos destinados a Asia necesitan atravesar precisamente Bab el-Mandeb, donde ahora los hutíes han reforzado considerablemente su posición militar.

De esta manera, una ruta diseñada para evitar el peligro de Ormuz enfrenta ahora una nueva amenaza en el extremo opuesto.

Tráfico por el mar Rojo ya había caído alrededor de 60 %

La navegación por Bab el-Mandeb ya venía sufriendo fuertes alteraciones desde finales de 2023, cuando los hutíes comenzaron sus ataques contra embarcaciones en el mar Rojo vinculándolos inicialmente a la guerra en Gaza.

Como consecuencia, numerosas compañías navieras desviaron sus embarcaciones hacia la ruta del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.

Associated Press señala que el tráfico marítimo por el mar Rojo permanece aproximadamente 60 % por debajo de los niveles anteriores a esos ataques.

El nuevo avance territorial de los hutíes aumenta ahora la incertidumbre sobre si el movimiento podría ampliar el número de embarcaciones consideradas objetivos.

Los hutíes aseguran que la navegación continuará siendo segura para los buques que no estén incluidos en su prohibición contra embarcaciones vinculadas a Arabia Saudita.

Petróleo saudí ya siente los efectos

Los problemas en Bab el-Mandeb ya están teniendo consecuencias sobre las exportaciones saudíes.

De acuerdo con cifras de la Agencia Internacional de Energía (AIE) citadas por AP, las cargas de petróleo desde el mar Rojo descendieron de aproximadamente 3.8 millones de barriles diarios a 2.2 millones en agosto.

La producción y suministro saudí también cayeron hasta alrededor de seis millones de barriles diarios, su nivel más bajo en aproximadamente tres décadas.

Las dificultades obligan a Arabia Saudita a recurrir a rutas considerablemente más largas y costosas.

Suez se convierte en alternativa de emergencia

Una posibilidad consiste en enviar los buques desde Yanbu hacia el norte, atravesando el canal de Suez, en lugar de dirigirse hacia Bab el-Mandeb.

Los petroleros demasiado grandes para cruzar Suez pueden descargar parte del crudo en Ain Sokhna, Egipto, desde donde es transportado mediante oleoductos hasta la costa mediterránea.

Según datos citados por AP, alrededor del 70 % del petróleo exportado desde Yanbu estaría utilizando actualmente alguna de esas alternativas.

Sin embargo, transportar petróleo hacia Asia mediante esa ruta resulta mucho más caro.

Un cargamento destinado a Corea del Sur, por ejemplo, puede pasar de aproximadamente 24 días de viaje a unos 54 días, debido a que debe atravesar el Mediterráneo, salir por Gibraltar y posteriormente rodear África.

Además del mayor tiempo, aumentan considerablemente los costos de alquiler de los grandes petroleros.

Riesgo de reactivar plenamente la guerra de Yemen

La ofensiva también amenaza con destruir la frágil tregua que desde 2022 había reducido considerablemente los combates de la guerra civil yemení.

Los hutíes combaten contra el Gobierno de Yemen desde 2014, cuando conquistaron Saná y amplias zonas del norte y centro del país.

Arabia Saudita intervino militarmente en 2015 respaldando al Gobierno reconocido internacionalmente.

El conflicto dejó aproximadamente 150,000 muertos y llevó a millones de personas al borde de la hambruna.

La reciente escalada ya está provocando nuevos desplazamientos. La Organización Internacional para las Migraciones informó que más de 46,000 personas huyeron de sus hogares durante la última semana.

Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita preparan ahora una respuesta destinada a recuperar los territorios conquistados por los hutíes, aumentando el riesgo de una nueva fase de combates a gran escala.

Arabia Saudita enfrenta un difícil dilema

Riad dispone de opciones limitadas. Una ofensiva militar para recuperar los territorios podría desencadenar ataques todavía mayores contra su infraestructura energética.

La alternativa diplomática tampoco resulta sencilla, debido a las exigencias de los hutíes y al papel desempeñado por Irán en el conflicto.

El escenario se complica además porque Estados Unidos mantiene gran parte de su capacidad militar concentrada en torno al estrecho de Ormuz, reduciendo las posibilidades de abrir simultáneamente otro frente de gran escala en Yemen.

El presidente estadounidense Donald Trump dijo este sábado que Irán era “probablemente” responsable del ataque al oleoducto saudí, aunque intentó reducir los temores sobre una intervención directa estadounidense contra los hutíes.

Un conflicto con repercusiones mundiales

La importancia de la nueva ofensiva trasciende ampliamente las fronteras de Yemen.

El control hutí de posiciones estratégicas alrededor de Bab el-Mandeb, combinado con las dificultades existentes en Ormuz y el ataque al oleoducto Este-Oeste saudí, amenaza con afectar simultáneamente tres piezas fundamentales de la arquitectura energética de Medio Oriente.

Una interrupción prolongada podría impulsar nuevamente los precios internacionales del petróleo, elevar los costos del transporte marítimo, aumentar las primas de seguros y encarecer mercancías transportadas entre Asia y Europa.

La captura de Mokha y Mayun representa, por tanto, mucho más que una victoria territorial de los hutíes en la guerra de Yemen: coloca a un movimiento armado respaldado por Irán en una posición de mayor influencia sobre una de las arterias económicas más importantes del planeta y aumenta el riesgo de que la guerra regional termine afectando directamente al comercio y al suministro mundial de energía.

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