La Propuesta Digital
jueves, 17 de septiembre de 2026
Ofensiva hutí dispara la crisis en Yemen; petróleo retrocede este jueves, pero continúa sobre los US$100

Ofensiva hutí dispara la crisis en Yemen; petróleo retrocede este jueves, pero continúa sobre los US$100

·17 de septiembre de 2026·4

¿Te gustó esta noticia? Compártela:

Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

El Cairo, 17 sept.– Mientras los ataques de los rebeldes hutíes han amenazado las exportaciones petroleras de Arabia Saudí y sacudido los mercados internacionales, más de 125,000 personas han abandonado sus hogares en Yemen ante el avance de los insurgentes por la costa del mar Rojo hacia un estrecho marítimo estratégico.

Para Eshraq Abdel Gelil y su esposo, Mohamed Thabet, la ofensiva significó escapar caminando por las montañas antes de encontrar un vehículo que los trasladara a una ciudad cercana. Con cuatro meses de embarazo y el antecedente de un aborto espontáneo, ella temía perder nuevamente a su bebé.

La pareja forma parte de una nueva oleada de desplazados provocada por el avance de los hutíes, respaldados por Irán. La ofensiva está vinculada con la guerra regional más amplia, ha puesto en peligro las exportaciones saudíes de crudo y provocó aumentos en los precios internacionales de los combustibles.

Sin embargo, el costo ha sido mucho mayor para los yemeníes atrapados entre los frentes de combate. Miles de familias han huido cargando únicamente lo que podían transportar, según un reportaje de la agencia Associated Press.

El petróleo baja este jueves

Los precios internacionales del petróleo retrocedieron alrededor de un 3 % durante las operaciones de este jueves 17 de septiembre, hasta alcanzar su nivel más bajo en una semana, después de que disminuyeran parcialmente las preocupaciones sobre posibles interrupciones del suministro.

A las 10:00 GMT, los contratos futuros del crudo Brent bajaban US$3.85, equivalentes a un 3.64 %, y se cotizaban a US$101.98 por barril, después de tocar su menor nivel desde el 10 de septiembre.

El petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, descendía US$3.00, o un 2.93 %, hasta situarse en US$99.43 por barril, su cotización más baja desde el 11 de septiembre.

La reducción se produjo después de conocerse que Arabia Saudí ofrecía cargamentos adicionales de petróleo a refinerías asiáticas mediante transferencias de barco a barco frente al puerto omaní de Sohar.

Esa operación contribuyó a compensar parte de las interrupciones provocadas por los ataques contra el oleoducto saudí Este-Oeste, que abastece la terminal exportadora de Yanbu, en el mar Rojo.

Los precios habían alcanzado máximos cercanos a los últimos cuatro meses después de que fuentes del sector marítimo informaran de la suspensión de las cargas en Yanbu y de la cancelación de algunos envíos saudíes destinados a clientes europeos.

Una paralización prolongada del oleoducto podría retirar del mercado hasta un 4 % del suministro mundial. Dos estaciones de bombeo fueron dañadas durante un ataque y todavía no existe claridad sobre el tiempo requerido para completar las reparaciones.

Pese a la caída de este jueves, el Brent permanece por encima de los US$100 y los riesgos derivados de una posible ampliación del conflicto en Oriente Medio continúan generando incertidumbre.

Una huida angustiosa

Abdel Gelil se refugió con familiares en la ciudad suroccidental de Taiz. Otros desplazados duermen en las calles o levantan improvisadas tiendas de campaña fabricadas con plásticos, sacos y otros materiales disponibles.

Su esposo describió los últimos combates como “extremadamente feroces” y más intensos que los enfrentamientos de 2017, cuando también se vio obligado a abandonar su vivienda.

“Había bombardeos y metralla cerca de la casa”, relató Thabet.

La pareja caminó cinco kilómetros antes de abordar un vehículo en el que recorrió otros 60 kilómetros por accidentadas carreteras montañosas.

Al llegar a Taiz, un médico informó que el bebé había descendido en el útero. Abdel Gelil había sufrido un aborto espontáneo en esa misma etapa de un embarazo anterior.

“Mi esposa lloró por la impresión y estaba muy asustada”, contó Thabet.

Ahora ambos viven hacinados en una casa junto con otros integrantes de su familia. Solo pueden pagar dos comidas diarias y temen que la mujer no reciba los nutrientes necesarios para preservar su salud y la del bebé.

Thabet también se preocupa por una hermana que lleva más de un mes sin poder comprar los medicamentos para tratar su diabetes. Ella y sus dos hijas, de ocho y 13 años, padecen una enfermedad sanguínea que las hace vulnerables a la anemia.

Una guerra iniciada en 2014

La guerra civil de Yemen comenzó en 2014, cuando los hutíes se apoderaron de gran parte del norte del país, incluida la capital, Saná.

Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente. Una tregua alcanzada en 2022 redujo considerablemente los combates, aunque no solucionó el conflicto.

Las hostilidades se reanudaron en julio, cuando los hutíes volvieron a atacar Arabia Saudí bajo el argumento de que buscaban obligar al reino a levantar el bloqueo impuesto sobre Yemen.

Los ataques contra la industria petrolera saudí coincidieron con avances de Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas utilizadas para transportar petróleo y gas en el mundo.

La expansión hutí por la costa del mar Rojo vuelve a situar a Yemen en el centro de la confrontación regional y concede a los rebeldes una mayor capacidad para amenazar las rutas marítimas y energéticas.

Miles de víctimas y desplazados

La reciente escalada de los enfrentamientos en Yemen ha causado la muerte de ocho civiles y heridas a otros 32, de acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

La ONU calcula que unas 125,000 personas han tenido que abandonar sus hogares. Más de 57,000 son niños, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“Esta es una de las oleadas de desplazamiento más rápidas y volátiles que Yemen ha visto en años”, declaró Obia Achieng, representante de Unicef en el país.

“Las familias huyen con poca o ninguna advertencia, a menudo durante la noche, llevando únicamente lo que pueden recoger”, agregó.

Achieng advirtió que la nueva emergencia se produce sobre una crisis humanitaria que ya era extremadamente grave.

La anterior etapa de la guerra civil dejó unos 150,000 muertos y colocó al país más pobre del mundo árabe al borde de la hambruna.

Un bloqueo encabezado por Arabia Saudí, la represión ejercida por los hutíes y la detención de trabajadores de Naciones Unidas y de organizaciones humanitarias han deteriorado todavía más las condiciones de vida en los territorios bajo control rebelde.

Mientras tanto, el Gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí continúa débil y fragmentado, sin capacidad suficiente para detener el avance de los insurgentes.

Millones padecen inseguridad alimentaria

Antes de la reanudación de los combates, las Naciones Unidas habían advertido que alrededor de cinco millones de yemeníes enfrentaban niveles de inseguridad alimentaria aguda clasificados como de “crisis o peores”.

Milena Murr, representante de Prosper Global, organización humanitaria anteriormente conocida como Mercy Corps, explicó que algunos desplazados caminaron durante más de 16 horas para llegar a Taiz.

Muchas personas arribaron a los campamentos agotadas y deshidratadas, mientras algunos niños presentaban señales de desnutrición.

Iman Abdullahi, director de CARE en Yemen, señaló que existe una necesidad urgente de alimentos, atención médica para madres y recién nacidos, productos de higiene, letrinas privadas y asistencia en salud mental.

“Una mujer tuvo que lavar la única ropa que tenía y permanecer dentro de su tienda hasta que se secara porque no tenía nada más que ponerse. Otra se vio obligada a huir apenas dos semanas después de dar a luz”, relató.

“No tenemos nada”

Nashwan Ahmed Said, desplazado por tercera vez desde que comenzó la guerra, improvisaba una tienda de campaña uniendo sacos plásticos utilizados para transportar trigo.

“¡Estamos en una situación terrible! No tenemos casa, baño, comida ni nada para beber”, manifestó.

Arwa Ahmed, quien huyó acompañada por sus cinco hijos, aseguró que durante varios días su familia no tuvo otra cosa que arroz para alimentarse.

“Necesitamos todo. Necesitamos tiendas, alimentos y todos los artículos esenciales, porque fuimos desplazados y no trajimos nada”, expresó.

Mientras los mercados financieros observan el efecto de la crisis sobre los oleoductos, las rutas marítimas y las cotizaciones internacionales, miles de familias yemeníes continúan huyendo sin alimentos, viviendas ni atención médica.
Con información de AP

AdSense — horizontal