
ONU aclara que mayoría de militares salvadoreños en Haití opera fuera de la fuerza internacional
Nueva York, 3 Nov.— La Organización de las Naciones Unidas (ONU) aclaró que la gran mayoría de los militares salvadoreños desplegados recientemente en Haití no está integrada a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), por lo que sus operaciones quedan fuera del mandato y de los mecanismos de presentación de informes de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en ese país.
La precisión fue ofrecida por Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general, António Guterres, ante preguntas sobre el aumento de la presencia militar salvadoreña y una carta firmada por Wilson Joseph, líder de la pandilla 400 Mawozo, en la que solicita la mediación del organismo internacional.
“La gran mayoría de ellos no están desplegados bajo la Fuerza de Supresión de Pandillas y, por lo tanto, quedan fuera del alcance del mandato y los informes de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas”, explicó Dujarric.
El pronunciamiento se produce después de que El Salvador reforzara su presencia en territorio haitiano tras la desaparición de cuatro integrantes de su contingente, identificados como aerotécnicos, luego de un ataque de grupos armados ocurrido el pasado 18 de octubre.
Desde entonces, las autoridades salvadoreñas han movilizado más de 2,000 efectivos, incluidos miembros de unidades especializadas, para localizar y recuperar a sus compatriotas y enfrentar a las organizaciones criminales que mantienen el control de amplias zonas de Puerto Príncipe.
Operaciones deben respetar las normas internacionales
Dujarric explicó que la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití tiene la responsabilidad de proporcionar asistencia logística y operativa a los integrantes de la GSF, dentro de los límites de su mandato y conforme a las disposiciones de debida diligencia en materia de derechos humanos.
Sin embargo, subrayó que las obligaciones de proteger a la población civil y respetar las normas internacionales también alcanzan a las fuerzas que actúan fuera de esa estructura.
“Todas las operaciones de seguridad llevadas a cabo en Haití, ya sea en el marco del GSF o por las autoridades nacionales y sus socios, deben llevarse a cabo en plena conformidad con el derecho internacional aplicable, incluido el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario”, sostuvo.
El organismo insistió, además, en que la transparencia y la rendición de cuentas son condiciones esenciales para mantener el respaldo internacional a las operaciones de seguridad y garantizar la protección de los civiles.
La aclaración establece una diferencia entre los efectivos que participan formalmente en la fuerza internacional y aquellos desplegados bajo otros mecanismos, sin eximir a ninguno del cumplimiento de sus obligaciones internacionales.
Recibir la carta no implica aceptar una mediación
En una nota para corresponsales difundida el 2 de noviembre, Dujarric confirmó que Naciones Unidas recibió una comunicación dirigida a Guterres y firmada por Wilson Joseph, también conocido como Lanmò Sanjou, en nombre de “Gwoup Rebel 400”.
Joseph, identificado como líder de 400 Mawozo, solicitó la intervención del organismo para promover un diálogo entre los grupos armados y las fuerzas extranjeras presentes en Haití, en medio del incremento de las operaciones de seguridad y de la llegada de refuerzos salvadoreños.
En la comunicación, que circuló en redes sociales, el jefe pandillero plantea que las acciones militares podrían provocar una escalada de violencia con consecuencias para mujeres, niños y otras personas vulnerables.
La ONU, sin embargo, se distanció del contenido de la misiva y precisó que su recepción no representa un reconocimiento al remitente, un respaldo a sus planteamientos ni la apertura de una instancia de diálogo.
“La recepción de dicha carta no constituye un respaldo a su contenido, un reconocimiento de su autor ni una postura de las Naciones Unidas”, puntualizó el portavoz.
La confirmación tampoco significa que el organismo haya aceptado iniciar un proceso de mediación con la organización criminal ni que haya modificado su posición frente a los grupos armados que operan en Haití.
Sobre Joseph pesa una acusación federal en Estados Unidos por toma de rehenes y conspiración para cometer ese delito, relacionada con secuestros. Washington ofrece una recompensa de hasta un millón de dólares por información que permita su captura.
Ofensiva en la llanura de Cul-de-Sac
La respuesta de Naciones Unidas se conoció horas antes de que fuerzas salvadoreñas realizaran su primera operación de gran escala contra las pandillas de la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe.
La ofensiva estuvo dirigida contra Chen Mechan y 400 Mawozo, organizaciones señaladas por la desaparición de los cuatro integrantes del contingente salvadoreño.
El despliegue forma parte de las acciones emprendidas por El Salvador para recuperar a sus militares y combatir a los grupos responsables del ataque, en un escenario marcado por el dominio territorial de las pandillas y la vulnerabilidad de la población.
En ese contexto, Dujarric reiteró que las comunidades haitianas continúan siendo las principales víctimas de la crisis de seguridad que atraviesa ese país.
