
Partido de Putin logra mayoría récord en elecciones rusas sin una oposición competitiva
MOSCÚ, 21 sept.— Rusia Unida, el principal partido político del Kremlin, conservó el control de la Duma Estatal después de tres días de votaciones estrictamente supervisadas, en las que fueron excluidos la mayoría de los candidatos opositores y críticos de la guerra en Ucrania.
Los resultados preliminares divulgados el lunes indicaron que el partido gobernante obtendría 355 de los 450 escaños de la cámara baja del Parlamento ruso, la mayor representación alcanzada por esa organización política, si las cifras son confirmadas oficialmente.
La victoria garantiza al presidente Vladímir Putin una amplia mayoría legislativa y fortalece su control del poder, mientras Rusia enfrenta crecientes costos económicos por la guerra y ataques ucranianos con drones cada vez más profundos dentro de su territorio.
La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfilova, informó que, con los resultados de más del 95% de los centros electorales contabilizados, Rusia Unida había conseguido poco menos del 58% de los sufragios correspondientes a los escaños distribuidos mediante listas partidarias.
El sistema electoral ruso divide los puestos de la Duma en dos grupos. Un total de 225 diputados son elegidos mediante el voto por partidos, mientras los otros 225 representan circunscripciones individuales y son seleccionados directamente por los electores.
Los candidatos de Rusia Unida encabezaban 208 de las contiendas correspondientes a distritos individuales, según los resultados preliminares.
Varios partidos que habitualmente respaldan las iniciativas del Kremlin también lograron ingresar nuevamente a la Duma Estatal. Aunque formalmente se presentan como organizaciones distintas, suelen votar junto con Rusia Unida en las decisiones fundamentales.
Elecciones realizadas bajo fuerte control político
Las votaciones parlamentarias fueron las primeras celebradas desde que Putin ordenó la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Antes de los comicios, el Kremlin intensificó la represión contra sus adversarios políticos, periodistas independientes, activistas y organizaciones críticas de la guerra.
Yabloko, el único partido liberal registrado que se había atrevido a expresar públicamente su rechazo al conflicto, fue retirado de la lista nacional por decisión de la Corte Suprema de Rusia. Solo pudo presentar unas pocas decenas de candidatos en circunscripciones individuales.
Otros políticos contrarios a la guerra fueron encarcelados, inhabilitados para competir o forzados a abandonar el país antes del comienzo de la campaña electoral.
El Kremlin procuró utilizar las elecciones como una demostración de apoyo popular a la guerra y redujo los riesgos políticos mediante la eliminación de expresiones de disidencia.
Una intensa campaña de los medios estatales, combinada con el control de las instituciones electorales y la ausencia de una oposición competitiva, dejó pocas dudas sobre la permanencia del partido gobernante al frente del Parlamento.
Las autoridades ofrecieron y promovieron el voto electrónico en numerosas regiones. Los críticos denunciaron que ese sistema facilitaba al Gobierno la supervisión y posible manipulación de los resultados.
Observadores independientes informaron sobre irregularidades durante el proceso, mientras la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa no pudo desplegar su habitual misión de vigilancia electoral.
Votaciones en territorios ucranianos ocupados
Las elecciones también se efectuaron en territorios de Ucrania ocupados y anexados ilegalmente por Rusia, incluidas zonas de Donetsk y la península de Crimea.
Moscú anexó Crimea en 2014 y proclamó en 2022 la incorporación de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia, pese a que sus fuerzas no las controlan completamente.
Ucrania y gran parte de la comunidad internacional rechazaron la votación realizada en esos territorios y reiteraron que continúan siendo parte del Estado ucraniano.
La celebración de elecciones rusas en las zonas ocupadas ha sido condenada como una violación del derecho internacional y un intento de legitimar las anexiones efectuadas por Moscú.
Ataques ucranianos durante la jornada electoral
El último día de votación estuvo marcado por una de las mayores ofensivas ucranianas con drones contra territorio ruso desde el comienzo de la guerra.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que sus fuerzas derribaron 1,110 drones ucranianos sobre varias regiones del país, la península de Crimea y las aguas del mar Negro.
Cientos de aparatos no tripulados fueron dirigidos contra Moscú, en lo que fue descrito como el mayor ataque de drones realizado hasta ahora contra la capital rusa.
Las autoridades informaron que dos personas murieron y otras 20 resultaron heridas en la región metropolitana de Moscú. La ofensiva también provocó daños en una refinería de petróleo y en un edificio residencial.
Los ataques ocurrieron mientras los electores acudían a las urnas durante la tercera y última jornada de los comicios, aumentando las tensiones internas y reforzando el argumento oficial del Kremlin de que Rusia enfrenta una amenaza externa.
Resultados no reflejarían necesariamente apoyo real
Aunque Putin puede presentar la victoria de Rusia Unida como una ratificación popular de sus políticas y de la guerra, analistas sostienen que los resultados no necesariamente reflejan el nivel verdadero de respaldo ciudadano.
La exclusión de los candidatos opositores, el dominio de los medios estatales, la persecución de las voces críticas y las denuncias de irregularidades limitaron la posibilidad de una competencia electoral genuina.
La inconformidad con la guerra y sus consecuencias económicas continúa creciendo en algunos sectores de la población, pero las leyes represivas hacen cada vez más difícil expresar públicamente esa oposición.
Con una mayoría superior a las dos terceras partes de la Duma, Rusia Unida podrá aprobar leyes ordinarias y constitucionales sin necesidad de negociar con otros bloques.
El resultado consolida una estructura parlamentaria ampliamente subordinada al Kremlin y permitirá a Putin continuar impulsando su agenda interna y las decisiones vinculadas con la guerra sin encontrar una resistencia legislativa significativa.
Sin embargo, especialistas consideran que la futura estabilidad política rusa dependerá menos de estos resultados electorales que de la evolución de la guerra, la economía nacional y las relaciones de Moscú con otros países.
Con información de The Associated Press.
