
Perú cambia jefe policial en medio de asesinatos de transportistas y aumento de la criminalidad
Lima, 17 sept.– La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, designó a Fredy López Mendoza como nuevo comandante general de la Policía Nacional, en medio de una creciente ola de criminalidad marcada por extorsiones, sicariato y asesinatos de conductores del transporte público.
López Mendoza sustituye al general Óscar Arriola, quien solicitó su pase a retiro después de recibir fuertes críticas de sectores políticos de oposición por los resultados de su gestión frente a la inseguridad.
El cambio en la cúpula policial se produjo mientras continúan los ataques contra choferes y empresas del transporte, incluso delante de los pasajeros, pese a la aplicación de un plan de protección policial iniciado más de un mes antes.
El Gobierno formalizó la salida de Arriola y el nombramiento de su sucesor mediante resoluciones publicadas en el diario oficial El Peruano, firmadas por la presidenta Fujimori y el ministro del Interior, César Astudillo.
López apuesta por tecnología e inteligencia
El nuevo jefe policial, de 60 años, asumió el cargo durante una ceremonia celebrada en la Escuela de Educación Superior Técnico Profesional de la Policía, en el distrito limeño de Puente Piedra.
La actividad fue encabezada por Fujimori y contó con la presencia del presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta; los ministros del Interior y de Defensa, César Astudillo y Rafael Belaúnde, respectivamente; integrantes del alto mando policial y funcionarios de la Embajada de Estados Unidos.
Durante su primer discurso como comandante general, López advirtió que las organizaciones delictivas han modernizado sus métodos y emplean nuevas tecnologías, por lo que la Policía necesita fortalecer sus recursos de inteligencia e investigación.
“La Policía Nacional del Perú no puede responder a los desafíos del presente con las herramientas del pasado”, expresó.
El alto oficial afirmó que el país necesita una institución moderna, fortalecida y preparada para anticiparse a los delitos.
Sostuvo que la información, la inteligencia, la tecnología y el conocimiento deben convertirse en instrumentos fundamentales para proteger a la sociedad frente al avance de la extorsión, el sicariato, los secuestros y los robos agravados.
Seis lineamientos para enfrentar el crimen
López Mendoza anunció que su gestión estará sustentada en seis líneas operativas. La primera buscará combatir la delincuencia mediante labores de inteligencia e investigación dirigidas a desarticular organizaciones criminales, incluidas las de carácter transnacional.
El segundo eje estará enfocado en el control territorial, mediante una mayor presencia preventiva de agentes en las calles y un acercamiento directo con las comunidades.
La tercera prioridad será enfrentar la corrupción dentro de la propia Policía. López prometió perseguir y detener a los agentes que violen la ley, al considerar que las actuaciones ilícitas dentro de la institución debilitan la confianza de los ciudadanos.
Otro lineamiento procurará mejorar la atención ofrecida a la población y garantizar un trato digno en las dependencias policiales.
El quinto eje estará dirigido a dignificar el trabajo de los agentes mediante mejores servicios de salud, bienestar y asistencia legal oportuna para quienes actúen dentro del marco de la ley.
La sexta prioridad será fortalecer la capacitación permanente y elevar la excelencia operativa del personal policial.
Fujimori promete respaldo a la Policía
La presidenta Fujimori expresó el respaldo político y económico de su administración al nuevo comandante general y a la Policía Nacional.
La mandataria prometió proporcionar mejores herramientas, capacitación, tecnología, inteligencia y condiciones laborales para que los agentes puedan cumplir su misión.
No obstante, aclaró que el apoyo gubernamental estará acompañado de la exigencia de una conducta ejemplar.
Fujimori advirtió que no se permitirá que actos individuales de corrupción manchen el uniforme policial ni continúen debilitando la confianza de la población en la institución. Agregó que se reconocerá la excelencia, pero también se tomarán medidas frente a cualquier desviación.
Renuncia en medio de cuestionamientos
Arriola anunció su renuncia en el Palacio de Gobierno después de varias semanas de cuestionamientos por la persistencia de los crímenes violentos.
La oposición había exigido su destitución y promovido la interpelación del ministro del Interior para que explicara su permanencia en el cargo y respondiera por la crisis de seguridad ciudadana.
Debido a que la legislación peruana establece un período de dos años para el jefe de la Policía y limita las razones para su destitución anticipada, Arriola presentó voluntariamente su solicitud de pase a retiro.
La Oficina General de Integridad Institucional verificó que no existían procedimientos disciplinarios pendientes en su contra, lo que permitió continuar con el trámite administrativo.
Durante su despedida, Arriola afirmó que no se arrepentía de las decisiones adoptadas durante su gestión y aseguró que dejaba la institución con la conciencia limpia y “la frente en alto”.
Fujimori negó que la salida fuera el resultado de una negociación política. Según la presidenta, el exjefe policial decidió priorizar la imagen y la estabilidad de la institución por encima de sus intereses personales.
Transportistas bajo amenaza
El relevo en el alto mando ocurre cuando conductores y empresas del transporte público enfrentan constantes amenazas de organizaciones dedicadas a la extorsión.
Los delincuentes exigen pagos periódicos a cambio de permitir que los autobuses y otras unidades continúen operando. Cuando las empresas o los choferes se niegan a pagar, son atacados a balazos, incluso mientras trasladan pasajeros.
Las agresiones han continuado pese al despliegue de agentes y a la puesta en marcha de un plan especial de protección policial para el sector.
El incremento de los asesinatos, extorsiones y otros delitos violentos se ha convertido en uno de los principales desafíos para el nuevo Gobierno peruano. Lima, Callao y Trujillo figuran entre las localidades declaradas en emergencia por el avance de la delincuencia.
López Mendoza asume así la dirección de la Policía con la responsabilidad de ofrecer resultados frente a una criminalidad organizada que ha ampliado su capacidad económica, tecnológica y operativa.
