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martes, 15 de septiembre de 2026
Petróleo mantiene fuerte volatilidad por crisis en Medio Oriente; oro baja a US$4,282 por onza

Petróleo mantiene fuerte volatilidad por crisis en Medio Oriente; oro baja a US$4,282 por onza

·15 de septiembre de 2026·5

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Londres, 15 sept.- Los precios internacionales del petróleo continuaban registrando fuertes fluctuaciones este martes 15 de septiembre, ante el temor de nuevas interrupciones en el suministro mundial provocadas por los ataques contra instalaciones energéticas de Arabia Saudí y el agravamiento de las tensiones en las rutas marítimas de Medio Oriente.

Durante las operaciones de la mañana, el crudo Brent, referencia para Europa y otros mercados internacionales, se cotizaba alrededor de US$105.74 por barril, después de alcanzar un máximo intradía de US$108.43.

El petróleo West Texas Intermediate (WTI), referente del mercado estadounidense, operaba en aproximadamente US$101.66 por barril, tras haber llegado durante la sesión hasta US$104.21.

Las cotizaciones representaban una moderación frente a los máximos alcanzados durante las primeras operaciones, pero permanecían en niveles elevados debido a la incertidumbre sobre la disponibilidad física de petróleo y la duración de las interrupciones en Arabia Saudí. Cotizaciones y evolución del mercado petrolero, según Reuters

Ataques amenazan las rutas petroleras

El principal factor de presión sobre el mercado continúa siendo el deterioro de la seguridad en Medio Oriente, especialmente después de los ataques con misiles y drones atribuidos a fuerzas hutíes respaldadas por Irán contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí.

Esta infraestructura permite transportar petróleo desde los campos situados en el este saudí hasta la terminal de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula una parte considerable del crudo producido en la región.

El oleoducto, de aproximadamente 1,200 kilómetros, tiene capacidad para movilizar cerca de siete millones de barriles diarios. Su cierre ha incrementado las preocupaciones sobre una eventual reducción de hasta el 4 % del suministro mundial.

La situación resulta especialmente delicada porque el oleoducto constituía una de las principales rutas alternativas utilizadas por Arabia Saudí frente a las restricciones que afectan el tránsito por el estrecho de Ormuz.

Los operadores temen que, si la paralización se prolonga, las reservas disponibles en Yanbu y otros centros de almacenamiento saudíes resulten insuficientes para mantener el ritmo habitual de las exportaciones.

Estimaciones de analistas citadas por medios internacionales señalan que las existencias almacenadas en Yanbu podrían cubrir apenas entre dos y seis días de exportaciones, dependiendo del volumen de los embarques.

Hutíes aumentan presión en el mar Rojo

A los ataques contra la infraestructura saudí se suma el avance de los rebeldes hutíes de Yemen en puntos estratégicos del mar Rojo.

El grupo tomó el puerto de Mokha, la isla de Perim y posteriormente las islas Hanish Mayor y Menor, posiciones cercanas al estrecho de Bab al Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.

Estos movimientos no significan necesariamente que los hutíes controlen completamente el estrecho, pero sí aumentan su capacidad para amenazar la navegación comercial y los embarques de petróleo que atraviesan esa estratégica ruta marítima.

Bab al Mandeb es una arteria fundamental para el comercio entre Asia, Medio Oriente y Europa. Cualquier interrupción prolongada obligaría a las embarcaciones a utilizar rutas más extensas alrededor de África, lo que elevaría los costos del transporte, los seguros y los combustibles.

La combinación de restricciones en los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb ha encendido las alarmas entre operadores de materias primas, compañías navieras y grandes refinerías, ante el riesgo de que disminuya la disponibilidad de crudo y productos refinados.

Reparaciones podrían extenderse varias semanas

Aunque las autoridades saudíes trabajan para restablecer parcialmente las operaciones del oleoducto Este-Oeste, una reparación completa podría tardar hasta ocho semanas, dependiendo de la magnitud de los daños.

Arabia Saudí estaría utilizando petróleo almacenado en Yanbu y otros puntos estratégicos para cumplir temporalmente algunos compromisos de exportación. Sin embargo, los analistas advierten que esas reservas solamente ofrecerían una solución limitada si la paralización continúa.

Goldman Sachs señaló que una interrupción prolongada podría llevar el Brent por encima de los US$120 por barril. En un escenario de mayor deterioro, con rutas alternativas limitadas, el precio podría aproximarse a US$130.

A las tensiones en Medio Oriente se agregan los ataques contra refinerías rusas, que han reducido la producción de diésel y aumentado la presión sobre el mercado internacional de combustibles.

Trump responsabiliza a Irán

En el plano político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, responsabilizó a Irán de financiar y facilitar las operaciones contra la infraestructura saudí.

Teherán rechazó esas acusaciones y negó su participación directa en los ataques. Las tensiones diplomáticas aumentaron después de que Irán condicionara cualquier negociación con Washington al cumplimiento de varias exigencias, entre ellas el fin de las hostilidades, el levantamiento de las sanciones económicas, el desbloqueo de activos y una compensación por los daños provocados durante el conflicto.

El aplazamiento de las conversaciones entre Irán y los países del golfo Pérsico para abordar la seguridad de las rutas marítimas redujo las expectativas de una solución diplomática inmediata.

Como una posible señal de distensión, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, expresaron su interés en garantizar la seguridad de la navegación marítima. No obstante, los mercados mantienen la cautela ante la ausencia de acuerdos concretos.

Oro baja pese a las tensiones geopolíticas

El oro, tradicionalmente considerado un activo de refugio durante los períodos de incertidumbre, registraba este martes un comportamiento contrario al petróleo.

El precio del oro al contado descendía aproximadamente un 0.4 %, hasta situarse en US$4,282.49 por onza troy, mientras que los futuros estadounidenses bajaban un 0.7 %, a US$4,323.30 por onza.

La caída se produjo pese al aumento de las tensiones geopolíticas, debido principalmente al fortalecimiento del dólar, el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y las expectativas de una nueva subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Los mercados asignaban una probabilidad cercana al 92 % a un incremento de 25 puntos básicos en la próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal.

El aumento del petróleo ha fortalecido las preocupaciones sobre la inflación, lo que podría obligar al banco central estadounidense a mantener una postura monetaria restrictiva. Las tasas elevadas perjudican al oro porque el metal no genera intereses, reduciendo su atractivo frente a los bonos y otros activos financieros. Evolución del oro y expectativas sobre las tasas estadounidenses

Beneficios desiguales para los exportadores

Aunque el encarecimiento del petróleo representa mayores ingresos nominales para los países exportadores, los beneficios no se distribuyen de manera uniforme.

Ecuador, cuyo Presupuesto General del Estado fue elaborado con una cotización inferior a los precios actuales, podría recibir ingresos adicionales por la venta de sus crudos Oriente y Napo.

Sin embargo, el país podría no aprovechar plenamente el aumento debido al descuento aplicado a sus crudos pesados y a los problemas operativos internos que han reducido su volumen de producción.

Los altos precios internacionales también encarecen las importaciones de combustibles refinados, como el diésel, lo que puede neutralizar una parte de los ingresos extraordinarios y aumentar las presiones inflacionarias.

El mercado permanece pendiente de la duración del cierre del oleoducto saudí, la evolución de los ataques hutíes, las condiciones de navegación por Ormuz y Bab al Mandeb y cualquier señal de acercamiento diplomático que reduzca el riesgo de una crisis prolongada de suministro.

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