
Petróleo ronda los US$117 ante la escalada en Oriente Medio y aumenta la presión sobre Europa
Madrid, España, 25 de octubre de 2026.— El petróleo llega a este domingo cerca de los US$117 por barril, después de una fuerte subida semanal impulsada por el temor a nuevos daños en las instalaciones energéticas y las rutas de exportación de Oriente Medio, mientras Europa enfrenta el encarecimiento de los combustibles y mayores tensiones financieras.
El Brent, referencia internacional, cerró el viernes 23 de octubre en US$116.72 por barril, con un aumento de US$3.55, equivalente al 3.14 %. El petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia estadounidense, terminó en US$103.27, tras avanzar US$3.80, un 3.8 %.
Esos valores corresponden al último cierre verificado, no a una nueva cotización de cierre del domingo. El Brent acumuló una ganancia semanal cercana al 6 % y alcanzó su mayor nivel desde finales de abril.
La escalada devuelve al centro de la preocupación económica una guerra que cumple ocho meses y que continúa amenazando instalaciones petroleras, puertos y corredores marítimos estratégicos.
El mercado incorpora el riesgo de nuevos ataques
El encarecimiento no responde únicamente a interrupciones efectivas del abastecimiento. También refleja la llamada prima de riesgo geopolítico: el monto adicional que incorpora el mercado ante la posibilidad de que nuevos ataques reduzcan la producción, el procesamiento o las exportaciones.
El análisis original destaca que los países del Golfo han recuperado buena parte de sus ventas mediante rutas alternativas y ajustes logísticos. Sin embargo, la continuidad de esos flujos depende de instalaciones y vías de transporte expuestas a nuevas agresiones.
Entre los puntos sensibles figura Yanbu, puerto saudí del mar Rojo utilizado como alternativa para canalizar exportaciones sin pasar por el estrecho de Ormuz. Las amenazas contra esa infraestructura aumentan la incertidumbre sobre la capacidad de mantener los envíos.
Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han reivindicado ataques contra instalaciones energéticas y aeropuertos saudíes. Esas afirmaciones no equivalen, en todos los casos, a una confirmación independiente de los objetivos alcanzados o de los daños ocasionados.
Arabia Saudita sigue bajo presión
La tensión persistió este domingo. Arabia Saudita anunció la reapertura parcial del aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, mientras los hutíes reiteraron sus amenazas contra la instalación y pidieron a aerolíneas y viajeros evitarla.
Las autoridades saudíes informaron de nuevas interceptaciones de misiles y drones. La Defensa Civil reportó dos personas heridas por fragmentos de proyectiles interceptados, además de daños en edificios residenciales y vehículos.
La inseguridad también ha afectado las operaciones empresariales. Durante la semana se informó de la evacuación de la sede de Saudi Aramco en Dhahran y de instrucciones para que su personal trabajara a distancia.
El conflicto entre Riad y los hutíes es anterior a la actual guerra con Irán, pero su recrudecimiento añade presión sobre uno de los principales centros de producción y exportación de crudo del mundo.
Incertidumbre ante el calendario electoral
La proximidad de las elecciones israelíes y de las legislativas estadounidenses del 3 de noviembre constituye otro elemento de atención.
El artículo original recoge informaciones sobre preparativos estadounidenses e israelíes para eventuales nuevos ataques contra Irán después de los comicios. Se trata de escenarios sujetos a decisiones políticas y militares, por lo que no deben presentarse como operaciones ya ejecutadas o inevitables.
Una reanudación de hostilidades a mayor escala elevaría el peligro para las infraestructuras y el transporte energético. Una salida negociada, en cambio, podría reducir parte de la prima de riesgo incorporada a los precios.
El diésel y el gas agravan el impacto europeo
El Brent vuelve a aproximarse al máximo cercano a US$126 registrado en abril, después de meses de pronunciada volatilidad.
La presión también alcanza a los derivados, especialmente al diésel. Los ataques ucranianos contra refinerías rusas añaden dificultades al mercado de combustibles y se superponen a las tensiones de Oriente Medio.
Para Europa, el problema se amplía por su exposición al gas natural. El encarecimiento energético aumenta los costos del transporte, la industria y la calefacción y puede trasladarse a los precios de numerosos bienes y servicios.
A esa presión se suma el deterioro financiero descrito en el análisis original, con Francia como uno de los principales focos de preocupación. El aumento de los rendimientos de la deuda encarece el financiamiento público y puede repercutir sobre el crédito de empresas y hogares.
El escenario enfrenta así dos fuerzas: una energía más cara que empuja la inflación y un financiamiento más costoso que puede enfriar la inversión y el consumo.
Ese eventual freno de la demanda no constituye un alivio sin consecuencias. Una menor presión sobre los precios podría llegar acompañada de actividad económica más débil y mayores dificultades para los hogares y las empresas.
La evolución del petróleo dependerá, en buena medida, de que las amenazas regionales se traduzcan en nuevas interrupciones y de la capacidad de los productores para mantener abiertas sus rutas de exportación.
