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sábado, 19 de septiembre de 2026
 PISA 2025 y los semiconductores: la brecha de talento

PISA 2025 y los semiconductores: la brecha de talento

·19 de septiembre de 2026·3

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Juan Temístocles Montás

Ventisiete meses antes de la publicación de los resultados de la prueba PISA 2025, el Poder Ejecutivo emitió el Decreto 324-24, declarando de alta prioridad el desarrollo de la industria de semiconductores. En el marco de ese decreto, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes le entregó posteriormente al presidente Abinader la “Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (Enfis)”, considerada el plan de acción que establece el camino para insertar al país en las cadenas globales de valor en la manufactura y ensamblaje de semiconductores.

Pero de PISA 2025 complican seriamente la estrategia del Gobierno. Para los inversionistas, la señal es clara: República Dominicana puede aspirar a integrarse a la cadena mundial de semiconductores, pero todavía no demuestra disponer, a escala suficiente, del capital humano necesario para fabricar chips en los segmentos de mayor complejidad tecnológica.

Los resultados dominicanos son especialmente relevantes para esa industria por las siguientes razones:

En matemáticas, República Dominicana solo obtuvo 339 puntos en un contexto donde solo el 9% de los estudiantes participantes alcanzaron el nivel mínimo. La señal que este dato envía a los inversionistas es que el país no tiene suficiente base para formar masivamente técnicos e ingenieros.

En ciencias, República Dominicana obtuvo 361 puntos, pero solo el 26% de los estudiantes alcanza el nivel mínimo. Para los inversionistas, esto significa que la capacidad científica es muy limitada.

En lectura, el país alcanzó los 346 puntos, pero solo el 23% alcanza el nivel mínimo. Los inversionistas ven en este dato que el país presenta grandes dificultades para comprender protocolos y documentación técnica.

En Resolución computacional de problemas, los estudiantes dominicanos obtuvieron 379 puntos frente a 500 en la OCDE. Esto significa para los inversionistas que existe una brecha importante en automatización, programación y solución de fallas.

A todo lo señalado cabe agregar que el 69.3% de los estudiantes dominicanos se encuentra por debajo del nivel básico simultáneamente en matemáticas, lectura y ciencias. Estos resultados no miden directamente a la fuerza laboral actual, pero sí permiten anticipar la calidad del flujo de técnicos, tecnólogos e ingenieros que llegará al mercado durante los próximos años.

Frente a este panorama, ¿Qué lecciones extraerían los fabricantes de semiconductores?

En primer lugar, que el talento especializado disponible es reducido. Una planta de semiconductores necesita ingenieros eléctricos, electrónicos, químicos, mecánicos y de materiales, junto con técnicos en automatización, metrología, mantenimiento, control de calidad y manejo de salas limpias. PISA sugiere que la base escolar desde la cual deben formarse esos trabajadores es estrecha.

En segundo lugar, que la empresa tendría que asumir ella misma una parte elevada del costo de formación. No bastaría contratar trabajadores disponibles. Sería necesario establecer programas con Infotep, ITLA y universidades, traer instructores extranjeros y formar durante varios años a técnicos y supervisores.

En tercer lugar, que la operación dependería inicialmente de personal extranjero. Esto aumenta los costos y obliga a contar con políticas ágiles de inmigración especializada, transferencia tecnológica y certificación profesional.

Además, la debilidad educativa se suma a otros riesgos. La industria necesita electricidad continua y de alta calidad, agua ultrapura, logística confiable, protección de la propiedad intelectual y rigurosidad regulatoria. PISA no mide estos factores, pero su resultado se incorpora a una evaluación más amplia del riesgo nacional.

El contraste con Costa Rica es demasiado evidente en PISA 2025. Ese país obtuvo en ciencia 424 puntos; en lectura, 416 puntos; y en matemáticas, 387 puntos. Muy adelante de República Dominicana

Si bien República Dominicana ofrece cercanía al mercado estadounidense, acceso preferencial, estabilidad macroeconómica relativa y experiencia en manufactura de zonas francas, su sistema educativo todavía no garantiza la oferta de talento técnico necesaria para una industria de semiconductores a gran escala.

Esta limitación no puede compensarse únicamente con exenciones fiscales. Una empresa puede tolerar mayores costos tributarios si encuentra talento, energía confiable y proveedores. Difícilmente instalará una operación crítica donde deba construir por sí misma todo el ecosistema humano e institucional.

La advertencia que sale de PISA 2025 es clara: resulta difícil presentar a República Dominicana como futuro centro de semiconductores mientras nueve de cada diez estudiantes no alcanzan las competencias matemáticas mínimas. La política industrial debe comenzar por la política educativa.

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