PNUD destaca avances democráticos de República Dominicana, pero advierte desafíos en pobreza, clientelismo y representación
Santo Domingo, 15 sept. .– La República Dominicana exhibe avances importantes en materia democrática, desarrollo humano, participación de la sociedad civil y libertades fundamentales, aunque mantiene desafíos estructurales relacionados con la vulnerabilidad, la pobreza, la desafección ciudadana, el clientelismo político y la representación de las mujeres.
Así lo plantea Ana María Díaz, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en República Dominicana, en un artículo con motivo del Día Internacional de la Democracia, que se conmemora cada 15 de septiembre.
El artículo íntegro de Díaz, titulado “República Dominicana: avances democráticos, desafíos pendientes y el valor de dialogar sobre el futuro”, se publica en la sección de Opinión de este diario.
En su análisis, la representante del PNUD sostiene que la legitimidad de las democracias depende en gran medida de la capacidad de sus instituciones para responder a las expectativas y necesidades de la población.
La funcionaria cita el informe regional “Democracias Bajo Presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”, elaborado por el PNUD, el cual advierte que cuando la política no representa adecuadamente a la ciudadanía, el Estado no logra ejecutar sus responsabilidades y los resultados de las políticas públicas no llegan a la población, la legitimidad democrática comienza a erosionarse.
El planteamiento cobra especial relevancia, según Díaz, en momentos en que América Latina y el Caribe enfrentan simultáneamente nuevas y complejas presiones, entre ellas la polarización política, la revolución tecnológica, la transformación del ecosistema informativo, la inseguridad, el crimen organizado y la movilidad humana.
A estos factores se agrega lo que Naciones Unidas identifica como la triple crisis planetaria, integrada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
República Dominicana por encima de promedios regionales
Dentro de ese escenario regional, Díaz considera que República Dominicana ofrece señales alentadoras respecto a la fortaleza de su sistema democrático.
Aunque reconoce que todavía existen problemas estructurales pendientes de solución, sostiene que los avances registrados durante las últimas décadas han colocado al país, en numerosas dimensiones, por encima de los promedios observados en América Latina y el Caribe.
Como ejemplo cita el indicador de democracia electoral V-Dem 2025, según el cual República Dominicana ocupa el quinto lugar entre los países del Caribe y el noveno de América Latina y el Caribe.
La representante del PNUD también resalta la existencia en el país de una sociedad civil activa y robusta, cuyos niveles de participación se encuentran por encima de los promedios regionales, de acuerdo con los indicadores de V-Dem correspondientes a 2025.
A estos resultados se agregan, señala, avances significativos en desarrollo humano. Durante las últimas décadas, República Dominicana ha conseguido reducir la pobreza y la desigualdad, hasta alcanzar uno de los coeficientes de Gini más bajos de la región, conforme a datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) correspondientes a 2025.
Díaz indica igualmente que distintos indicadores internacionales reflejan progresos del país en áreas vinculadas con la gobernanza, la capacidad de las instituciones y las libertades fundamentales.
También destaca los avances registrados en materia de libertad de expresión, citando mediciones de IDEA Internacional y del Índice Chapultepec, aspectos que considera esenciales para continuar consolidando la democracia dominicana.
Persisten desafíos estructurales
Pese a esos progresos, la representante del PNUD advierte que ningún sistema democrático está libre de amenazas, debilidades o desafíos.
El informe regional del organismo internacional identifica importantes brechas que continúan afectando a América Latina y el Caribe en cuestiones estructurales como la vulnerabilidad, la pobreza, la desafección de los ciudadanos frente a la política, el clientelismo y la insuficiente representación política de las mujeres.
Díaz señala que algunos de esos problemas también están presentes en República Dominicana y constituyen desafíos que deberán ser abordados para seguir fortaleciendo la institucionalidad y la confianza ciudadana.
En ese contexto, atribuye especial importancia al reciente lanzamiento en Santo Domingo del informe “Democracias Bajo Presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”.
La actividad estuvo encabezada por el presidente Luis Abinader y la directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, y reunió a representantes de diferentes sectores de la sociedad para analizar las oportunidades y amenazas que enfrenta actualmente la democracia regional.
PNUD valora disposición de Abinader al diálogo
Más allá de los resultados contenidos en el estudio, Díaz considera significativo que el presidente Abinader mostrara disposición para participar en un diálogo abierto sobre las fortalezas, debilidades y desafíos que enfrenta la democracia dominicana.
La representante del PNUD plantea que, en una época caracterizada por debates públicos que en numerosos países terminan dominados por la confrontación y posiciones prácticamente irreconciliables, la disposición de un gobernante a escuchar, intercambiar opiniones y examinar críticamente la situación de las instituciones representa por sí misma una expresión de madurez democrática.
A su juicio, que el jefe del Estado dominicano participe públicamente en una discusión sobre gobernanza, inclusión, representación política y desarrollo humano transmite el mensaje de que la democracia no puede considerarse un logro definitivo, sino un sistema que debe ser permanentemente revisado, fortalecido y renovado.
Democracia, Estado y desarrollo humano
Díaz señala que las elecciones libres constituyen uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia, pero sostiene que el sistema democrático no puede limitarse únicamente a la celebración periódica de procesos electorales.
En ese sentido, plantea que democracia, Estado y desarrollo humano conforman un triángulo interdependiente, en el cual cada componente necesita del funcionamiento adecuado de los demás.
Una democracia capaz de representar a los ciudadanos y procesar de manera institucional los conflictos sociales y políticos, explica, necesita un Estado con suficiente capacidad para hacer cumplir las leyes, ejecutar las decisiones adoptadas y evitar la captura de sus instituciones en todo el territorio nacional.
Al mismo tiempo, sostiene que un Estado efectivo debe traducir su capacidad institucional en mejoras concretas para la población, generando resultados tangibles y resilientes que amplíen las oportunidades, las capacidades y el bienestar de las personas.
Cuando esos vínculos funcionan correctamente, argumenta Díaz, aumenta la legitimidad democrática. En cambio, cuando uno de los componentes se debilita, también resulta afectado el equilibrio entre democracia, Estado y desarrollo humano.
Una democracia en permanente construcción
La representante residente del PNUD considera que República Dominicana tiene razones para sentirse orgullosa de los avances democráticos conseguidos durante las últimas décadas.
Sin embargo, entiende que el verdadero valor de esos logros reside precisamente en reconocer que la democracia constituye una obra en permanente construcción y que, por tanto, necesita ser revisada y fortalecida continuamente.
Díaz sostiene que la apertura al diálogo, el reconocimiento de los problemas todavía pendientes y la capacidad de construir consensos alrededor de una visión compartida de país pueden convertirse en algunos de los mejores indicadores de la salud democrática de una nación.
En su reflexión, concluye que esos elementos resultan esenciales para que República Dominicana pueda contar con una democracia que no se limite a resistir las crecientes presiones políticas, sociales, tecnológicas y ambientales de la época actual, sino que continúe fortaleciéndose para responder de manera más efectiva a las expectativas de sus ciudadanos.
