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jueves, 10 de septiembre de 2026
Presuntos alternativos, equívocos y precisiones

Presuntos alternativos, equívocos y precisiones

·10 de septiembre de 2026·8

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Por César Pérez

Durante los últimos seis o siete años, dos temas han copado casi completamente el debate político del país: el Código Penal y el migratorio. Ambas cuestiones marcaron profundamente los pasados comicios en la escogencia de los candidatos congresuales y presidenciales. Esos temas levantaron, actualmente levantan, las más encendidas pasiones en las esferas política, social e ideológica. En cuanto al CP, las cuestiones de valores y actitudes sociales (las tres causales, derechos relativos a opciones sexuales o de minorías étnicas) estuvieron al centro del debate. En lo migratorio, se blandieron los argumentos/mitos del peligro de la soberanía y el inventado remplazo de la composición étnica de nuestra nación.

Los próximos comicios se desarrollarán en el contexto de lo que la internacional ultraderechista llama la batalla de las ideas en los planos social, político e ideológico, que no es otra cosa que seguir su cruzada contra los valores esenciales de la democracia: la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la libre preferencia en materia de práctica sexual, religiosa o cultural; en la esfera de la política el odio, la intolerancia y negación de derechos a minorías nacionales. Eso es tendencia mundial y, en ese sentido, algunos de los llamados outsiders o alternativos desarrollan actualmente sus acciones. Las posiciones o gestos que hacia ellos están dirigiendo algunos sectores de los partidos tradicionales son vientos que auguran un próximo torneo electoral posiblemente borrascoso.

Erróneamente, muchos dirigentes políticos del sistema, de pobre conciencia sobre el momento que vive el mundo, no advierten el carácter coyuntural del fenómeno de los llamados outsiders y de su prácticamente inexistente posibilidad de superar un sistema de partidos como el nuestro que, si bien no tiene la fortaleza de años atrás, nada indica su quiebra en los próximo dos o cuatro años.

Pero sí debe preocupar que de más en más los partidos del sistema se alejan de los valores que sostuvieron en sus inicios, entre otros: su referencia a los derechos ciudadanos en lo social, en lo político y al valor de libertad conquistada con el ajusticiamiento de Trujillo. Contra esos valores, que en esencia son universales, se han alzado los llamados alternativos, aquí y en todo el mundo, pero cuando han tenido éxitos electorales sus gobiernos son desastrosos. Sucede en EEUU, Argentina, El Salvador, Italia etc., donde reinan la intolerancia, las violaciones a derechos ciudadanos, negación de derechos laborales por razones ideológicas, en el mundo de la ciencia, la academia y el arte, provocando la emigración de sus mejores talentos.

Como dice el intelectual argentino, Martín Caparrós: “Cada político de extrema derecha mundial es un representante indigno de su sociedad”. Los llamados alternativos que gobiernan los referidos países son ejemplos. Todos han instaurado regímenes que destruyen los pilares de sus sociedades, pero esos regímenes no son sostenibles a largo alcance. Pensar que, asumiendo o vinculándose a grupos o personeros de ese talante, puede construirse una sociedad con bases sólidas, democráticas, están equivocados. Quienes lo intenten negarán el legado de aquellos que, con sacrificio y sangre, lucharon por los valores que han jalonado la historia del pueblo: libertad y solidaridad.

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