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miércoles, 22 de julio de 2026
Productores de Constanza denuncian crisis por importaciones, altos costos y deudas

Productores de Constanza denuncian crisis por importaciones, altos costos y deudas

·22 de julio de 2026·5

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Constanza, 22 julio.– Durante generaciones, la agricultura ha constituido el principal medio de subsistencia de cientos de familias de Constanza. En estas tierras, hombres y mujeres han dedicado sus vidas al cultivo de papa, zanahoria, repollo, cebolla y ajo, productos esenciales para alimentar a sus hogares y abastecer los mercados nacionales.

Sin embargo, los productores aseguran que actualmente enfrentan una de las etapas más críticas de su historia, debido a las importaciones masivas, el incremento de los costos de producción, los bajos precios que reciben por sus cosechas y un nivel de endeudamiento que amenaza con expulsarlos del campo.

Importaciones desplazan la producción nacional

El agricultor Julián Reyes Castillo considera que las importaciones constituyen el principal obstáculo para la estabilidad del sector agrícola.

“Prácticamente es el fracaso de los agricultores de la República Dominicana”, declaró al denunciar que miles de productores resultan perjudicados, mientras los beneficios se concentran en manos de un reducido grupo de importadores.

Reyes Castillo explicó que los agricultores planifican sus siembras con la expectativa de vender las cosechas a precios que les permitan recuperar la inversión y obtener algún beneficio. No obstante, cuando llega el momento de recolectar, el mercado suele desplomarse por la entrada masiva de productos extranjeros.

Como muestra de la magnitud del problema, reveló que este año él y su socio, Manuel Ortiz, tuvieron que asumir la pérdida de más de 6,000 sacos de zanahoria y aproximadamente 150,000 unidades de repollo.

De acuerdo con el productor, cultivar cada repollo cuesta entre RD$12 y RD$13, pero en determinadas ocasiones el mercado solo ofrece RD$2 por unidad, una diferencia que hace imposible recuperar el dinero invertido.

El agricultor cuestionó que los permisos de importación sean otorgados bajo el argumento de una supuesta escasez, pese a que, según afirmó, “en este país se produce durante todo el año”.

En años anteriores, los productores podían almacenar una parte de sus cosechas y comercializarla gradualmente cuando los precios aumentaran. Esa alternativa, aseguran, dejó de ser efectiva porque tan pronto un producto comienza a adquirir valor, el mercado es saturado con mercancías importadas y las cotizaciones vuelven a caer.

Producir cuesta más y deja menos beneficios

El aumento sostenido de los costos de producción representa otro de los grandes desafíos para los agricultores. Reyes Castillo detalló que sembrar una tarea de papa requiere una inversión de entre RD$55,000 y RD$60,000, incluyendo la preparación del terreno, las semillas, los fertilizantes y los productos agroquímicos.

A pesar de ese elevado gasto, los precios de venta pocas veces generan rentabilidad. El productor sostuvo que, sin la presión de las importaciones, el kilogramo de papa podría venderse entre RD$45 y RD$50. Sin embargo, actualmente los agricultores se ven obligados a comercializarlo hasta por RD$25.

La situación se repite con la zanahoria. Un saco de 100 libras ha llegado a venderse por apenas RD$400, equivalente a RD$4 por libra, cantidad que solo alcanzaría para cubrir parcialmente la recolección y el transporte.

En el caso del repollo, indicó que producir cada pieza puede costar alrededor de RD$15, mientras el mercado ha llegado a pagar únicamente RD$2 por unidad.

“Todo está cada vez más caro. Lo que vendemos nos lo pagan regalado y lo que consumimos está carísimo”, lamentó Reyes Castillo.

Agricultores atrapados entre préstamos y pérdidas

La acumulación de pérdidas ha obligado a numerosos productores a buscar financiamiento de manera urgente para poder continuar sembrando. Según Reyes Castillo, muchos agricultores no han recuperado ni el 20 % de lo invertido durante el último año.

“El que invirtió un millón no ha recuperado ni cien mil pesos”, afirmó al describir la gravedad de la crisis.

Explicó que los préstamos del Banco Agrícola no responden con la rapidez necesaria a las necesidades del sector, debido a la burocracia que acompaña los procesos de aprobación.

La falta de liquidez ha llevado a decenas de productores a acudir a entidades financieras privadas y prestamistas informales, cuyos recursos pueden obtenerse con mayor rapidez, pero a costos más elevados. Esta situación mantiene a muchos agricultores atrapados en una creciente espiral de endeudamiento.

Ajo, cebolla y otros cultivos siguen en números rojos

Aunque el precio de la papa ha registrado una ligera mejoría recientemente, la mayoría de los rubros agrícolas de Constanza continúa generando pérdidas.

La zanahoria, el repollo y la cebolla mantienen bajos niveles de rentabilidad, mientras numerosos productores decidieron no sembrar ajo ante la incertidumbre que domina el mercado.

En el caso de la cebolla, una parte considerable de la cosecha permanece almacenada desde marzo y abril, debido a que los precios ofrecidos no permiten cubrir siquiera los gastos de recolección.

Elevado precio de semillas e insumos

Los agricultores también denuncian el incremento constante de los insumos necesarios para cultivar. Reyes Castillo señaló que un solo sobre de semillas de zanahoria, suficiente para sembrar cuatro tareas, llegó a costar cerca de RD$69,000.

Cuando se agregan los gastos de mano de obra, combustible, fertilizantes y pesticidas, la inversión necesaria para sembrar cuatro tareas de zanahoria asciende a unos RD$150,000.

Con los precios actuales de comercialización, advirtió, resulta prácticamente imposible recuperar esa cantidad.

Una comunidad que depende de la tierra

A pesar de los golpes económicos y las pérdidas acumuladas, los productores continúan trabajando porque la agricultura es la actividad que conocen y de la cual depende gran parte de la economía de Constanza.

El movimiento comercial del municipio, desde los grandes supermercados hasta los pequeños colmados, está estrechamente vinculado con el dinero generado por la producción agrícola.

“Aquí no sabemos hacer otra cosa. Aquí no hay industrias. Todo lo que se mueve es por la agricultura”, manifestó Reyes Castillo.

Mientras las ayudas prometidas por el Estado tras las pérdidas ocasionadas por tormentas y las caídas de los precios aún no se concretan, las familias agrícolas de Constanza continúan sembrando cada temporada, con la esperanza de que el esfuerzo invertido en la tierra vuelva a ser suficiente para sostener sus hogares.

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