
Protestas por la vivienda presionan al Gobierno español; Sánchez promete un decreto y los inquilinos exigen contratos indefinidos
MADRID, 27 sept.— La crisis de la vivienda en España intensificó la presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez después de una manifestación en el centro de Madrid que desembocó en una acampada de centenares de personas en la Puerta del Sol.
Mientras los manifestantes reclaman contratos de alquiler indefinidos y protección frente a los desalojos, el presidente anunció que el Ejecutivo trabaja para presentar el próximo martes un real decreto ley destinado a aliviar la emergencia habitacional, según informó EFE.
La movilización tuvo como detonante el desahucio de Maricarmen, una anciana que esta semana tuvo que abandonar la vivienda de alquiler en la que había residido durante 70 años. Su caso se convirtió en el centro de las reclamaciones de los participantes, que exigieron medidas efectivas ante las dificultades de acceso y permanencia en la vivienda.
La acampada comenzó a primeras horas de la noche del sábado, al finalizar la manifestación. Centenares de personas permanecieron durante la madrugada del domingo en la emblemática plaza madrileña, donde expresaron que no soportan más la situación y lanzaron la consigna: «O cae el rentismo o cae el Gobierno».
La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, advirtió este domingo que la protesta continuará si el Consejo de Ministros no aprueba el próximo martes el denominado «decreto Maricarmen» con una disposición que establezca contratos indefinidos de alquiler.
Del Río sostuvo que, si el Ejecutivo excluye esa cláusula, los participantes seguirán «desobedeciendo» y «escalando» la movilización. Para el sindicato, la estabilidad contractual constituye una condición fundamental para evitar que se repitan situaciones como la de la anciana desalojada.
«Esta acampada le pregunta a Pedro Sánchez: “¿Qué problema tiene su partido con que haya vidas estables en este país para un 30 % de la población que somos inquilinas?”», manifestó la portavoz ante los medios de comunicación en la Puerta del Sol.
También aseguró que «la ola de indignación y rabia que se ha desatado es ya imparable» y defendió la continuidad de la protesta.
«Esta acampada es un éxito y vamos a seguir hacia adelante, porque es lo mínimo que podemos hacer para que haya algo útil en este país a la altura de lo que ha sucedido», afirmó.
El Sindicato de Inquilinas instaló una carpa como punto de información sobre los alquileres y la situación de la vivienda en España, mientras los participantes reunieron alimentos y bebidas para sostener su permanencia en la plaza.
El próximo martes concentra las expectativas de los manifestantes, ante la posibilidad de que el Consejo de Ministros apruebe nuevas medidas. Sin embargo, Del Río denunció que el Gobierno pretende llevar adelante el decreto sin incorporar los contratos indefinidos ni la renovación automática de los alquileres, una disposición que consideró «la medida más importante de todas para que no haya ni una Maricarmen más».
En paralelo, Sánchez aseguró durante un acto político celebrado este domingo en Getafe, en la Comunidad de Madrid, que su Gobierno trabaja para someter el decreto al Consejo de Ministros y «aliviar la situación de emergencia habitacional que viven millones de españoles».
El presidente y secretario general del Partido Socialista Obrero Español recordó que Maricarmen le había pedido el sábado medidas en defensa de los inquilinos y le dirigió un mensaje durante su intervención.
«Yo, Maricarmen, tengo un mensaje para ti. El Gobierno está trabajando contra reloj para llevar el próximo martes el real decreto ley sobre vivienda, y pido a los grupos parlamentarios un último esfuerzo para que sea convalidado en el Parlamento», declaró.
Sánchez sostuvo que ese esfuerzo debe hacerse por la anciana y por todas las personas afectadas por las dificultades habitacionales. «No es una cuestión de ideología, es una cuestión de humanidad», afirmó.
El anuncio del mandatario, no obstante, no precisó en las declaraciones recogidas por EFE si la propuesta incluirá los contratos indefinidos que exige el Sindicato de Inquilinas, principal punto de discrepancia señalado por los organizadores de la acampada.
Durante el acto, Sánchez también criticó al Partido Popular y a Vox por haber votado contra un anterior real decreto de vivienda que, según sostuvo, habría impedido el desalojo de Maricarmen.
Asimismo, reprochó al Gobierno de la Comunidad de Madrid que no se reúna con los alcaldes socialistas de la región para aplicar medidas aprobadas en materia de vivienda, entre las que mencionó la congelación de alquileres en zonas tensionadas.
El jefe del Ejecutivo dirigió además duras críticas al PP por lo que describió como la disponibilidad de dinero «para comprarle un aticazo a Ayuso de más de 6 millones de euros, pero no para proteger a Maricarmen y a otras muchas personas vulnerables».
En ese contexto, cuestionó que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no hubiera dicho «ni pío» sobre el inmueble y añadió: «La cuestión, Alberto, es que la señora Ayuso quiso tener un nido, pero de buitres».
Sánchez extendió sus reproches a la actuación general de la oposición. Al recordar el episodio del espray de gas pimienta que la diputada popular Ana Vázquez llevó al Congreso, la calificó de «tóxica» y la acusó de actuar bajo la lógica de que cuanto peor le vaya a España, mejor para sus intereses políticos.
También afirmó que sus adversarios han puesto «palos en las ruedas», aunque defendió que el país ha avanzado durante sus ocho años de Gobierno más que durante los períodos de gestión del PP. Como ejemplo, citó una nueva revisión al alza de las previsiones de crecimiento de España por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Mientras se desarrollaba el debate político, los manifestantes mantenían su presencia en la Puerta del Sol, escenario también de la acampada masiva iniciada el 15 de mayo de 2011, que se prolongó durante varias semanas hasta su desalojo por las fuerzas de seguridad.
Durante la madrugada de este domingo, dos vehículos de la Guardia Civil permanecieron estacionados frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, situada en la plaza. También se observó a agentes de la Policía Nacional vigilando la situación.
Fuente: EFE.
