
Puerto Rico impone cortes de agua a medio millón de personas por severa sequía
San Juan, Puerto Rico, 8 agosto..- Más de 500,000 personas residentes en sectores de siete municipios de Puerto Rico enfrentan interrupciones de agua potable de hasta 48 horas debido a la fuerte reducción del nivel del embalse Carraízo, principal fuente de abastecimiento de la zona metropolitana.
La situación se produce después de que la isla registrara el julio más seco desde 1899 y en medio de una sequía considerada la más severa que ha afectado al territorio puertorriqueño desde 2015.
El Gobierno puso en marcha un plan de racionamiento debido a los bajos niveles de Carraízo, localizado en Trujillo Alto y considerado el principal depósito de agua de Puerto Rico. Ese sistema abastece sectores pertenecientes a por lo menos siete municipios.
Según los datos disponibles, el nivel del embalse se encuentra por debajo de los 38 metros, mientras las autoridades mantienen parámetros operacionales para determinar cuándo deben aplicarse medidas extraordinarias y proteger su funcionamiento.
Ante el deterioro de las reservas, la gobernadora Jenniffer González Colón anunció la entrada en vigor de la primera fase del programa de interrupciones para los abonados que reciben el servicio desde Carraízo.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) estableció turnos de suspensión del suministro por períodos de 48 horas en sectores de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos.
En conjunto, las áreas incluidas en el programa representan alrededor de 183,000 hogares y establecimientos comerciales, equivalentes a aproximadamente medio millón de personas.
Las autoridades precisaron que el racionamiento no afecta a todos los residentes de esos municipios, sino únicamente a los barrios y comunidades abastecidos específicamente por el sistema de Carraízo.
Para mitigar las consecuencias de los cortes, la AAA instaló 35 centros de distribución de agua, conocidos como oasis, en San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Loíza y Canóvanas.
El programa fue dividido en dos zonas, cuyos usuarios reciben y pierden el servicio de manera alternada. Con este mecanismo, la corporación pública busca reducir la extracción diaria del embalse y evitar que sus niveles continúen descendiendo aceleradamente.
Sin embargo, el calendario inicial presentó dificultades. En la zona uno, el suministro no fue restablecido a la hora anunciada debido a una avería ocurrida durante la semana anterior, que obligó a esperar el llenado de los tanques antes de reanudar el servicio.
La sequía más severa en casi una década
Las condiciones de sequía afectan cerca del 80 % del territorio de Puerto Rico. En zonas del sur, centro y oeste de la isla, la situación ha sido clasificada como extrema.
Julio fue el mes más seco desde el inicio de los registros, en 1899, con apenas 0.54 pulgadas de lluvia, cantidad que representa alrededor del 9 % de las precipitaciones normales para ese período.
El deterioro de las fuentes de agua no se limita a Carraízo. El embalse de Cidra también ha requerido ajustes operacionales y otros cinco depósitos permanecen bajo vigilancia ante la posibilidad de que sea necesario aplicar restricciones similares durante las próximas semanas.
Datos recientes de la AAA muestran que varios embalses continúan perdiendo reservas diariamente. En algunos casos, los niveles han descendido varios centímetros en apenas 24 horas.
La disminución del volumen de agua también ha provocado la aparición de peces muertos en las orillas de Carraízo, una consecuencia ambiental que se ha observado durante sequías severas en otras partes del mundo.
En Europa, por ejemplo, se han registrado muertes masivas de peces en Hungría, mientras que la reducción del caudal del río Danubio ha dejado al descubierto materiales y restos relacionados con la Segunda Guerra Mundial.
Posibles medidas si no se registran lluvias
La sequía coincide con el fenómeno de El Niño, asociado con temperaturas más elevadas y alteraciones en los patrones de precipitaciones.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que sus efectos se intensifiquen entre agosto y octubre, lo que podría incidir en el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses.
El Gobierno puertorriqueño declaró a finales de julio un estado de emergencia relacionado con el uso del agua. Las autoridades advirtieron que las interrupciones programadas podrían extenderse a otros municipios si los embalses siguen perdiendo reservas.
El plan de racionamiento contempla dos fases. La primera, actualmente en vigor, establece cortes alternados cada 48 horas.
La segunda fase sería activada si la sequía empeora y limitaría el abastecimiento a un solo día con agua por cada tres días consecutivos sin servicio.
La aplicación de nuevas restricciones dependerá del comportamiento del embalse Carraízo y de la posibilidad de que se produzcan lluvias significativas durante las próximas semanas.
Aunque la situación es grave, todavía no se ha determinado que Puerto Rico enfrente una “megasequía” comparable con episodios históricos extremos, como el registrado en Europa en 1540.
La escasez de agua también repercute en el funcionamiento de las escuelas, que tendrán jornadas reducidas durante los días en que sus comunidades permanezcan bajo racionamiento.
El Gobierno no descarta que algunos centros educativos deban impartir clases virtuales si la emergencia se prolonga, como ocurrió durante la pandemia. Por el momento, las autoridades mantienen sin modificaciones el calendario establecido para el comienzo del año escolar.
