
Puerto Rico rechaza la propuesta de Trump de exigir inglés en centros Head Start
Por DÁNICA COTO
SAN JUAN, 16 oct, — Las únicas palabras en inglés que conoce Alaisha Sandoval, de 4 años, son cortesía de “Peppa Pig”, pero eso podría cambiar pronto.
El gobierno del presidente Donald Trump propone que los centros Head Start enseñen exclusivamente en inglés, frente a la práctica del programa federal para la primera infancia de incorporar los idiomas que los alumnos hablan en casa. El padre de Alaisha, Hansel Alejandro Sandoval, sonrió al enterarse de la noticia: la política, manifestó, ayudará a abrirle el mundo a su hija.
Pero no todos los padres y activistas son tan optimistas acerca del cambio en Puerto Rico, un territorio de Estados Unidos con más de 700 centros de Head Start. El inglés y el español son los idiomas oficiales de la isla, pero la mayoría de sus 3,2 millones de residentes dice que no habla inglés con fluidez.
Educadores y autoridades puertorriqueñas advierten que el cambio socavaría la conexión de los niños con su idioma y su cultura, además de exigir materiales costosos y formación docente en una isla caribeña que ya lidia con escasez de recursos y de educadores.
“Van a haber muchos maestros que van a renunciar o a acogerse al retiro”, advirtió Eddie Torres Vázquez, presidente de la Asociación de Amigos de Head Start de Puerto Rico, que busca una exención para impedir que el programa sea únicamente en inglés en el territorio.
Alrededor de 25.000 niños en todo Puerto Rico asisten a centros de Head Start, que ofrecen educación preescolar gratuita, servicios sanitarios y programas de apoyo para familias de bajos ingresos. La mayoría de los centros de la isla adopta un enfoque bilingüe, y nadie se opone a que siga siendo así, señaló Torres.
“El aprender un segundo idioma abre puertas”, afirmó señalando que le preocupa el impacto de hacerlo obligatorio. Menos del 10% de los maestros de Head Start en la isla domina el inglés, indicó. “Puerto Rico sería el área geográfica más afectada por ese cambio”.
El gobierno sostiene que el requisito de idioma se aplicaría únicamente a la formación, no a conversaciones no educativas ni a las interacciones con los padres.
Los críticos dicen que la propuesta es insultante
Los chasquidos producidos por las partidas de dominó resonaban en un vecindario obrero de San Juan una tarde reciente, mientras las familias recogían a sus hijos en un centro de Head Start.
Una de esas personas era Monín Rodríguez, quien dijo que se enteró de la propuesta por las noticias.
“Me encanta la idea”, dijo en español, mirando a su nieto somnoliento de 2 años.
Rodríguez comentó que ella y dos de sus tres hijos nunca tuvieron la oportunidad de aprender inglés, y que estaría encantada si su nieto llegara a hablarlo con fluidez: “Para trabajar y viajar, van a necesitarlo”.
Pocos observadores niegan el valor de aprender inglés, pero los críticos sostienen que imponerlo como el único idioma formativo en los centros de Head Start en Puerto Rico sería insultante y una pesadilla logística costosa.
“No se está hablando de dos idiomas”, dijo Zaida Cordero Huertas, presidenta de la Asociación de Padres de Head Start de Puerto Rico. “Estamos hablando de que nos vamos a comunicar en un solo idioma y perderíamos nuestra identidad cultural”.
En todo Estados Unidos, Head Start atiende a aproximadamente 700.000 niños de familias con bajos ingresos, un tercio de los cuales habla en casa un idioma distinto del inglés. En Puerto Rico, de acuerdo con los datos federales, el 99% de los niños inscritos en Head Start proviene de hogares hispanohablantes.
La norma del inglés, que incluye una excepción limitada para la instrucción en lenguas tribales, forma parte de la amplia reforma de los estándares de Head Start propuesta por Trump en agosto. La Casa Blanca planea emitir directrices definitivas después de revisar los comentarios del público, aunque el calendario no está claro.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), que supervisa Head Start, subrayó que los proveedores pueden seguir comunicándose con las familias en sus idiomas maternos y pueden solicitar exenciones. En respuesta a una solicitud de comentarios, la portavoz del HHS, Emily Hilliard, recalcó la importancia de la instrucción en inglés.
“Head Start está diseñado para preparar a los niños pequeños para que estén listos para ingresar a la escuela, y proporcionar una base sólida en el idioma inglés es una parte fundamental de esa preparación”, manifestó.
Desirée Vega González, una maestra del programa, dijo que le preocupa el impacto del cambio en sus alumnos, todos ellos hispanohablantes. “Para los niños es bien importante expresar sus emociones”, explicó. “Si cambiamos… sería un poco más complicado para ellos”.
Las investigaciones muestran que usar los idiomas que se hablan en el hogar de los alumnos puede ayudarles a aprender inglés. También les permite explorar conceptos en materias como matemáticas y ciencias mientras desarrollan sus habilidades en inglés.
Francisco J. Nazario Marrero, gerente del programa en el pueblo de Dorado, indicó que le preocupa el impacto en los niños que necesitan terapia para hablar: podrían recibir esa ayuda en español para regresar después al inglés en su preescolar.
“Eso provocaría más retrasos”, afirmó.
Educadores advierten de escasez de personal y altos costos
El inglés fue impulsado con fuerza en la educación pública de Puerto Rico durante la primera mitad del siglo XX, hasta que el primer gobernador elegido democráticamente de la isla, Luis Muñoz Marín, puso fin a la práctica.
En 1991, el gobernador Rafael Hernández Colón declaró el español como el único idioma oficial del territorio. Un par de años después, el gobernador Pedro Rosselló convirtió al inglés y al español en idiomas cooficiales.
El inglés todavía se asocia con un intento de americanizar Puerto Rico, donde el estatus de su relación con Estados Unidos sigue siendo un tema central de la política local. Hoy, la mayoría de los residentes domina solo el español y aproximadamente tres cuartas partes de la población de más de 5 años dicen que no hablan inglés “muy bien”, según datos del Censo de Estados Unidos.
En ese contexto, líderes locales de Head Start temen que la propuesta pueda trastocar la dotación de personal. Les preocupa que muchos maestros se vayan en lugar de aprender un nuevo idioma, en especial quienes están más cerca del final de sus carreras, lo que agravaría unas tasas de rotación ya altas.
Sería “casi imposible” reclutar personal bilingüe en algunas comunidades rurales, aseguró Melanie Hartzog, presidenta y directora ejecutiva de The New York Foundling, que opera 29 centros Head Start en Puerto Rico. Y además, esos centros competirían con las industrias del turismo y salud, que tienen mejores salarios.
Más allá de esos desafíos, Hartzog dijo que la propuesta es preocupante para una isla cuyo idioma principal es el español.
“No se trata de que nosotros digamos ‘no’ al inglés. Tenemos que ser respetuosos con la isla. Culturalmente, el español es el idioma principal”, expresó.
Varios partidarios de Head Start se reunieron recientemente con la gobernadora y con legisladores para hablar de sus preocupaciones, incluido un nuevo tope a los gastos administrativos, que el gobierno quiere reducir del 15% al 5% del costo total del programa.
Cordero Huertas, presidenta de la asociación de padres de Head Start, dijo que preguntó cómo podrían las familias de los estudiantes involucrarse de manera significativa en la educación de sus hijos si toda la instrucción es en inglés. Alguien sugirió que podrían aprender inglés online, pero muchos ya están al límite, y en la isla persisten los apagones crónicos.
“Hay algunas soluciones”, dijo. “Pero tampoco es una varita mágica”.
Fuente: AP
