¿Qué hacer con los motoristas?

Santos Aquino Rubio

Sin lugar a dudas, después del terrible dolor de cabeza que causa la crisis en la frontera y la inmigración desbordada, el desorden de los motoristas en el tránsito se ha convertido en un problema terrible para conductores, peatones y hasta para las propias familias.

Los motoristas, sobre todo aquellos identificados como grupos de concho, en la mayoría de los casos son personas sin conciencia, irrespetuosos, abusadores y capaces de apandillarse ante el menor incidente, aun sea provocado por ellos.

Esos motoconchistas, los llamados deliverys de colmados, comida rápida y otros que utilizan ese tipo de vehículos para cometer sus fechorías, son actualmente uno de los grandes tormentos de la familia dominicana en campos y ciudades, y lo peor es que las autoridades no les han prestado la atención debida.

Los agentes de la Dirección de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) se hacen de la vista gorda con las flagrantes violaciones a la ley y las acciones del Instituto Nacional de Tránsito (Intrant), son prácticamente nulas ante la gravedad del problema y pese a las constantes denuncias.

El terror llega a las calles desde la madrugada con la locura motorizada y luego a los sectores con los escopeteros nocturnos a cualquier hora de la noche, sin que la autoridad competente entre en acción para poner freno a los desmanes de estos suicidas voluntarios.

El ciudadano vive en zozobra y hasta en el trayecto al trabajo el terror le acecha, sin derecho a la protesta y porque los violadores de los derechos de todos, enfrentan apandillados a quienes reclaman mayor prudencia en las vías por las que todos tenemos el derecho de transitar.

En ningún otro país civilizado del mundo se registra una situación como la nuestra en el tránsito, debido a que la ley se impone sin importar las protestas, los padres de familia ni los colores políticos, el desorden en el tránsito a causa de los motoristas está aumentando los niveles de violencia, porque la gente ya no aguanta. ¡Paren eso!

El Caribe

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