
Ramon Orlando: ¡Misión Cumplida!
Por Euri Cabral
El maestro Ramón Orlando Valoy es hoy en día uno de los grandes artistas dominicanos de todos los tiempos. Es un gran músico, arreglista, compositor, director musical, cantante y ha sido soporte y estímulo para casi todos los artistas dominicanos trascendentes de las últimas décadas.
Hijo de Cuco Valoy, otro gran valor artístico dominicano, Ramón nació rodeado de música. Su padre Cuco, junto a su tío Martín, fueron los soportes principales del Dúo Los Ahijados, una agrupación sonera dominicana que siguió los pasos del famoso Dúo Los Compadres de Cuba. Esto significa que para Ramón Orlando, la música fue parte de su vida desde su nacimiento. En principio, él quería ser un baterista famoso, pero don Cuco le dijo que su instrumento debía ser el piano. Ramón Orlando le hizo caso a su padre y desde hace cincuenta años con ese instrumento y su calidad musical, ha escrito páginas gloriosas en la música popular dominicana.
Precisamente para celebrar sus cincuenta años en el arte, desde aquel momento en que siendo un mozalbete de 16 años formó parte de la orquesta de su padre Cuco, Ramón decidió preparar un concierto denominado “Ramón Orlando y sus amigos”, con la intención de, primero, dar gracias a Dios por todo lo que ha hecho en su vida; segundo, agradecer y reunir a todos los artistas que de alguna manera han sido parte de su historia; tercero, mostrar un justo y merecido reconocimiento a su padre Cuco Valoy, que ha sido su guía y estímulo permanente en su vida, y cuarto, rendir un homenaje especial a la música dominicana, al merengue, que es parte esencia de nuestra cultura e identidad.
Cuando hace más de un año Ramón Orlando anunció que ese concierto se realizaría en el Estadio Olímpico, muchos de sus amigos y allegados les expresamos nuestra preocupación de que él pudiera llenar ese amplio aforo que reúne a más de cincuenta mil personas, sobretodo, porque los artistas dominicanos que han podido llenar ese estadio, o están súper pegados en el momento que lo hacen o tienen detrás una maquinaria empresarial y publicitaria de gran eficacia.
Recuerdo como ahora que, cuando mi hermano en Cristo y amigo de siempre, Ramón Orlando, me habló de esa idea fui uno de los que le dije que era aun reto muy alto y que implicaba un gran esfuerzo y muchos recursos. En ese momento, con esa sonrisa que le caracteriza, me miró a los ojos y me dijo: “Muchos creen que esto es una locura. Pero estoy convencido de que cuando nuestros proyectos los ponemos en manos de Jesús, el nos garantiza que todo saldrá bien. Mi hermano Euri, este proyecto no es mío, es de Dios”. De inmediato le dije “Hermano mío, cuenta conmigo en todo”.
Con esa firme convicción de fe en su Señor y Salvador, Ramón Orlando tocó todas las puertas habidas y por haber. Encontró el apoyo de todos sus compañeros artistas, de muchos empresarios, del gobierno dominicano, de su familia, de sus amigos, de muchos artistas internacionales, en fin, tal y como él siempre dijo, el Señor Jesús le abrió las puertas y le permitió hacer un concierto que ha sentado un precedente histórico en la sociedad dominicana.
Este concierto “50 años: Ramón Orlando y sus amigos” fue un evento que, por su trascedencia y dimensión al reunir en un solo escenario a más de 60 artistas, será muy difícil de ser superado. Poder colocar en un mismo escenario a Juan Luis Guerra, Milly Quezada, Miriam Cruz, Los Rosario, Eddy Herrera, Sergio Vargas, Fernando Villalona, Pochy Familia, Kinito Méndez, Elvis Crespo, Jose Alberto El Canario, y un enorme listado de estrellas dominicanas e internacionales que se dieron cita esa noche, es algo casi imposible de repetir.
Desde mi humilde punto de vista, el gran éxito de este concierto no está en las más de cincuenta mil personas que reunió, sino en cuatro elementos esenciales: Fortaleció la dominicanidad al resaltar y valorar el merengue, mostró la gran solidaridad de los artistas dominicanos, mostró el gran valor de la familia en la formación de los hijos y sobretodo, fue en evento lleno de fe y de gracias a Dios.
Para los que, junto con Ramón Orlando, hemos asumido el camino de Jesús, nuestros corazones se llenaron de júbilo y de agradecimiento al Señor cuando él cantó esa canción de agradecimiento al Padre Celestial e hizo una oración de amor y sanidad, que fue asumida por todos los presentes. Ese fue el mayor éxito del concierto: Que estuvo siempre lleno de fe al ritmo de la música y del agradecimiento al Señor Jesús. Gracias, maestro y amigo Ramón Orlando: ¡MISIÓN CUMPLIDA!
Euri Cabral
Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com
