Recuperar la agropecuaria no tiene alternativa ahora

Felipe Ciprián

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Santo Domingo, RD

En la primera se­mana de junio, al menos 30 países que son grandes produc­tores y exportadores, comen­zarán a prohibir las ventas al exterior de trigo, arroz, ceba­da, aceite, maíz, pollo, ave­na, mijo, azúcar, pavo, car­ne de res, cordero, carne de cabra, mantequilla, lentejas, pastas, papas, berenjenas, to­mates, cebollas, entre otros, para garantizar la soberanía alimentaria de su propia po­blación.

La lista de gobiernos que han decidido que en sus pue­blos no falten los alimen­tos básicos y que la produc­ción interna es una prioridad la encabezan Rusia, India, Ucrania, Argentina, Argelia, Egipto, Indonesia, Irán, Kos­ovo, Serbia, Túnez, Bielorru­sia, entre otros.

Y estos gobiernos lo hacen porque saben que la inflación y la escasez de alimentos bási­cos, unidas a la prolongación de la guerra ruso-ucraniana, bloqueo y minado de puer­tos y rutas marítimas, atasca­miento de contenedores, alza de combustibles, repunte de Covid y ahora la viruela del mono, seguirán dislocando el comercio mundial de pro­ductos terminados y materias primas para obtener la comi­da de las personas y los ani­males.

Ante esa realidad mundial, el gobierno de la República Dominicana cifra sus espe­ranzas y pone grandes recur­sos financieros del Estado pa­ra estimular la importación de alimentos y materias primas, mientras en los hechos poster­ga la recuperación de la agro­pecuaria.

¿De dónde importarán?
La gran pregunta sigue sien­do, ¿de dónde y en caso de conseguirlos, a qué precio van a traer los especuladores do­minicanos esos alimentos al país?

Responderán los nego­ciantes que han convencido al gobierno de que quiebre la agricultura porque ellos ga­rantizan alimentos baratos, que vendrán de Brasil, Esta­dos Unidos, México o Centro­américa.

Es posible que por el resto de este año los obtengan, pe­ro les aseguro que serán cada semana más difíciles y mucho más caros.

Si se prolonga la guerra, y Rusia, Bielorrusia y Ucrania no pueden exportar granos al mundo y menos fertilizan­tes, la producción disminuirá no solo en Brasil que depende enteramente de los abonos ru­sos, sino en todo el mundo, y el año 2023 –que casualmen­te es preelectoral en el país- puede ser de grave escasez, carestía, insatisfacción y mo­vilización social, y muy proba­blemente, episodios violentos de saqueo e inestabilidad po­lítica.

Más contradicciones
En esta misma semana varios ministros anuncian más sub­sidios por 1,200 millones a im­portadores de harina (o trigo) y criadores de pollo (para im­portar alimentos) buscando evitar que la carne de pollo, el pan y las pastas aumenten más de precio.

¿Y el plan SiembraRD no tiene capacidad para producir maíz, sorgo y grasas para sos­tener la avicultura dominica­na?

Cualquier persona mínima­mente informada puede dar­se cuenta que la siembra es en anuncios en los medios de co­municación, mientras se sigue estimulando la importación.

La hora de la acción
Todo lo anterior puede evitar­se si el presidente Luis Abina­der suelta amarras y provoca un golpe de timón que ende­rece el rumbo, dedicando re­cursos y personal a la agrope­cuaria nacional para producir alimentos, abundancia y ren­tabilidad en los campos y esta­bilidad en el mercado, no en los periódicos, las redes socia­les y las estaciones de radio y televisión.

Ya dije hace ocho días que sin un cambio radical de los principales ministros y direc­tores del equipo agropecuario del gobierno del Partido Revo­lucionario Moderno (PRM) y Abinader, no puede haber re­cuperación de la producción agropecuaria porque todos están comprometidos con los importadores, no con los agri­cultores. ¿Piensa Abinader que los funcionarios que hun­dieron la agropecuaria, bota­ron 700 técnicos del sector y cortaron el crédito al campo van a recuperarla?

¿Qué productor agropecua­rio que no esté asociado con ellos para negocios va a confiar en esos funcionarios para en­deudarse, invertir en el campo y perder sus propiedades?

El Presidente debe tomar partido: Buscar personas que les sirvan al país, reponer a los profesionales agropecuarios cancelados, volver al campo con recursos, insumos y equi­pos, o la SiembraRD solo la veremos en los medios de co­municación, la pobreza cre­ciente en el país y la inflación galopando sobre potro brioso.

Si los posibles y manifies­tos compromisos políticos del presidente Abinader le im­piden “tomar el toro por los cuernos” y hacer que se sien­ta la acción del gobierno en la agropecuaria, que se prepare para ver florecer la inflación con escasez en los mercados y la probable indignación de la gente, que cuando tome cuer­po no podrá ser contenida mi­litarizando barrios y ciudades portando fusiles y balas, sino con arroz, habichuela, huevo, pollo, cerdo, res, aceite, pan, café, leche y azúcar, pero so­bre todo con empleo para la gente ganarse el dinero para comprarlos.

El mandatario dominicano está a tiempo de poner frente a este serio problema para ga­rantizar alimentos, porque la carestía de las importaciones –si aparecieran- más el des­concierto de los mercados de combustibles y el rebrote del Covid-19 aquí y en el mundo, pueden crear una especie de tormenta perfecta que ningún hombre responsable desea ni ningún gobernante hábil per­mitiría.

¡Palabras en forma de pro­mesas ha habido, hace falta ahora que los hechos hablen por sí mismos!

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