
Reforma policial “a tiro limpio”
Por Euri Cabral
La lucha contra la delincuencia impulsada por el gobierno del presidente Luis Abinader no ha podido mostrar resultados satisfactorios, a pesar de las cifras que presentan y de la reunión propagandística que hacen todos los lunes en el palacio de la policía.
El presidente Abinader no ha tenido suerte en impulsar una lucha efectiva contra la delincuencia y una transformación efectiva de la policía nacional. Siendo aspirante presidencial Luis Abinader buscó como asesor de seguridad al ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, y prometió traer al país la estrategia impulsada por este ante la delincuencia de esa ciudad estadounidense. Pero eso nunca llegó a concretarse, pues Giuliani se vio inmerso en problemas con la justicia de Estados Unidos.
Luego de asumir la presidencia, Abinader anunció una reforma de la policía nacional como punto de partida para una nueva política de enfrentamiento a la delincuencia. Nombró a un ciudadano español, Jose Vila, como Comisionado de la Policía y responsable de la reforma a esa institución. Este señor, antes que propiciar una reforma ordenada, justa, eficaz y equilibrada de la policía, lo que hizo fue provocar serios problemas internos en esa institución y en todo el gobierno. Su gestión al frente de la reforma de la policía fue un fracaso estrepitoso y lo cancelaron. Le sustituyó un general colombiano retirado, Luis Ernesto García, quien no ha podido avanzar en ese proceso de reforma, que en los actuales momentos ha tomado un rumbo asombroso y muy peligroso.
La reforma policial ahora se ha vestido de violencia y de total irrespeto a las normas jurídicas y a la constitución de la República. Como en los seis años de gobierno del PRM y del presidente Abinader, la policía no ha podido bajar los niveles de delincuencia e inseguridad que vive la sociedad dominicana, han decidido asumir la política de buscar los delincuentes, no para someterlos a la justicia y procesarlos, como indica la ley y la constitución, sino que han decidido dar riendas sueltas a los policías para que maten a todos los delincuentes o presuntos delincuentes, justificando esas acciones ilegales con supuestos “intercambios de disparos”
Actualmente está llevando a cabo una reforma policial a tiro limpio. El gobierno y la policía han decidido asumir la errónea política de pretender acabar la delincuencia matando a los delincuentes. En ningún lugar del mundo esa forma de enfrentar la delincuencia ha dado resultado. En nuestro país, desde hace muchos años atrás, hubo jefes policiales que implementaron ese modelo, que mataron a muchos delincuentes o presuntos delincuentes, y como no enfrentaban las razones reales que provocan la delincuencia, en vez de ser erradica lo que ha hecho es aumentar y hoy es uno de los principales problemas de la nación.
En nuestro país no hay pena de muerte y nadie puede estar autorizado para matar a otro, no importa que sea un delincuente. La delincuencia no se enfrenta matando a los delincuentes, sino apresándolos y sometiéndolos a la justicia, al mismo tiempo que el gobierno enfrenta las razones que provocan esa delincuencia, impulsa políticas sociales de apoyo en los barrios donde surge esa delincuencia y adopta política efectivas para detener el narcotráfico en nuestros barrios y pueblos.
El gobierno dominicano debe reflexionar un poco sobre cómo el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha logrado bajar de forma amplia los índices de delincuencia en ese país centroamericano, sin tener que matar a los delincuentes, sino apresándolos, sometiéndolos a un régimen firme y tomando medidas muy duras, pero nunca quitándole la vida a nadie.
El hecho de que la policía nacional haya matado 55 supuestos delincuentes en un solo mes, en supuestos o reales intercambios de disparos, es un dato no para celebrar sino para reflexionar. Muchos dirán que los delincuentes hacen daño y que deben pagar por lo que hacen. Y en eso estamos de acuerdo, pero el pago no debe ser la muerte, sino un proceso judicial bien llevado, una condena que cumplan y la posibilidad de que puedan ser reinsertados en la sociedad con una orientación de vida diferente.
La delincuencia no se va a detener haciendo que los policías tengan libertad para matar a quien ellos entiendan que son delincuentes. El policía debe ser el primer garante de la seguridad y del respeto a las leyes y a la constitución. De seguir así, esta política de reforma policial a tiro limpio seguirá manteniendo a la policía como una institución ineficaz y abusiva en el enfrentamiento a la delincuencia e inseguridad que nos arropa.
Euri Cabral
Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com
