
República Dominicana advierte sobre amenaza del aumento del nivel del mar y reclama protección para las comunidades costeras
Max Puig solicita mayor financiamiento internacional y cooperación regional para enfrentar los efectos del cambio climático, preservar el patrimonio cultural y proteger los medios de vida de miles de familias caribeñas.
Nueva York, 26 sept..– La República Dominicana reiteró ante la comunidad internacional su compromiso con la protección de las poblaciones costeras frente a los efectos del cambio climático y advirtió que el aumento sostenido del nivel del mar representa una amenaza creciente para miles de familias, sus actividades económicas, el patrimonio histórico y la identidad cultural de las
comunidades del Caribe.
El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, planteó la necesidad de fortalecer la cooperación internacional y desarrollar estrategias regionales conjuntas durante su participación en la cuarta Cumbre sobre Movilidad Climática, organizada por el Centro Global para la Movilidad Climática en Nueva York, en el marco del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
«Ningún país del Caribe puede responder, por sí solo, a un mar que compartimos y sus cambios por efecto del cambio climático. Necesitamos construir una acción regional más concertada y basada en datos, con planes de adaptación costera, reducción del riesgo para las comunidades, protección de las personas, planificación de los posibles desplazamientos y financiamiento», expresó Puig.
El funcionario recordó que República Dominicana, por su condición de pequeño Estado insular en desarrollo, posee más de 1,500 kilómetros de costa, donde se concentran importantes núcleos poblacionales, infraestructuras estratégicas y actividades económicas fundamentales para el país.
Explicó que esta realidad coloca al territorio dominicano en una situación de elevada exposición frente a los riesgos derivados del
incremento continuo del nivel del mar.
Sin embargo, sostuvo que el país no debe ser identificado exclusivamente por su vulnerabilidad, sino también por su capacidad para impulsar soluciones y participar activamente en la construcción de respuestas internacionales.
En ese sentido, indicó que República Dominicana ha reconocido los Principios Globales para Abordar la Movilidad Climática, aunque desde una perspectiva caribeña que reclama tres compromisos fundamentales: financiamiento adecuado y accesible para la adaptación, mecanismos de cooperación regional que respeten la soberanía y dignidad de las personas, y una transición económica verde capaz de generar oportunidades laborales para la juventud.
Advierte sobre erosión costera y deterioro de arrecifes y manglares
Puig explicó que las proyecciones científicas indican que el nivel del mar continuará aumentando durante el presente siglo, provocando consecuencias que incluyen erosión costera, intrusión salina, inundaciones y marejadas.
A estos fenómenos se suma el deterioro progresivo de los manglares, arrecifes coralinos y playas, ecosistemas que funcionan como barreras naturales frente al oleaje y sostienen importantes actividades económicas, particularmente la pesca y el turismo.
El funcionario advirtió que más de 9,000 pescadores dominicanos y sus familias dependen directamente de los arrecifes coralinos, cuya degradación representa una amenaza tanto ambiental como económica y social.
«Más de 9,000 pescadores y sus familias dependen de arrecifes coralinos que, al degradarse, hacen que perdamos la barrera natural frente al oleaje y, por tanto, miles de empleos, ingresos, seguridad alimentaria y la posibilidad de permanecer en las comunidades costeras que han sustentado a miles de familias, su acervo cultural y su memoria histórica, generación tras generación», manifestó.
Más de 79,000 desplazados por desastres entre 2017 y 2022
Durante su exposición, el vicepresidente ejecutivo del CNCCMC presentó cifras relacionadas con la movilidad climática y sus
consecuencias sobre las poblaciones vulnerables.
Señaló que, entre 2017 y 2022, los registros nacionales contabilizaron más de 79,000 personas desplazadas por desastres.
Precisó que estos desplazamientos estuvieron vinculados principalmente con fenómenos de aparición súbita, aunque advirtió que los procesos climáticos de evolución lenta, como el aumento del nivel del mar, también pueden transformar progresivamente las condiciones de habitabilidad y las oportunidades económicas de determinadas comunidades.
En el ámbito regional, citó las proyecciones del Modelo de Movilidad Climática para el Gran Caribe, elaborado por el Centro Global para la Movilidad Climática, según las cuales alrededor de 8.2 millones de personas podrían desplazarse permanentemente hacia 2050 debido a los impactos económicos del cambio climático.
De esa cantidad, casi seis millones experimentarían desplazamientos dentro de sus respectivos países.
Puig aclaró que estas estimaciones no constituyen predicciones definitivas, sino herramientas que permiten anticipar las posibles presiones sobre las comunidades de origen y destino, así como sobre la vivienda, las infraestructuras y los servicios públicos.
Reclama compromisos concretos de la comunidad internacional
El representante dominicano insistió en que los pequeños Estados insulares no disponen, individualmente, de los recursos necesarios para enfrentar una crisis climática de alcance global.
Por esa razón, consideró indispensable que los países desarrollados y los organismos internacionales asuman compromisos respaldados por financiamiento, asistencia técnica y mecanismos efectivos de cooperación.
Puig sostuvo que las reuniones internacionales deben traducirse en acciones verificables y no limitarse a declaraciones de intención.
En ese contexto, reclamó un compromiso global respaldado por acciones concretas, «para que no solo salgamos de estas cumbres con esperanzas, sino con compromisos concretos».
El Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono trabaja actualmente junto al Centro Global para la Movilidad Climática en el diseño de políticas públicas y mecanismos de cooperación internacional destinados a garantizar la protección de las personas y su patrimonio cultural frente a los efectos del cambio climático sobre los territorios más vulnerables.
ONU llama a proteger el patrimonio histórico y cultural amenazado por el mar
Durante el encuentro también se destacó la adopción, por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la Declaración sobre el Aumento del Nivel del Mar, instrumento orientado a fortalecer el conocimiento de los riesgos, mejorar las medidas de adaptación, ampliar el financiamiento y garantizar mayor protección a las comunidades expuestas.
La declaración procura que los países dispongan de información adecuada para determinar dónde y cómo deben construirse nuevas infraestructuras, cuáles territorios necesitan mayores medidas de protección y qué servicios públicos requieren fortalecimiento antes de que aumenten las inundaciones.
Asimismo, establece la importancia de proteger, preservar y documentar el patrimonio histórico y cultural de las comunidades que pudieran resultar afectadas por la subida del nivel del mar.
Entre los bienes cuya preservación se considera prioritaria figuran las tierras tradicionales, cementerios, lugares sagrados, sitios arqueológicos y paisajes costeros de importancia cultural.
Con estos planteamientos, República Dominicana reiteró su posición de que las políticas de adaptación climática deben contemplar no solamente la protección de las infraestructuras y las actividades productivas, sino también la seguridad de las personas, su arraigo territorial, su identidad cultural y la conservación de la memoria histórica de las comunidades costeras.
