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jueves, 20 de agosto de 2026
Reserva Federal contempla aumentar las tasas si la inflación continúa elevada

Reserva Federal contempla aumentar las tasas si la inflación continúa elevada

·19 de agosto de 2026·3

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Washington, 19 agosto.– Numerosos funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos consideran que será necesario aumentar la tasa de interés de referencia durante los próximos meses si la inflación no muestra una disminución sostenida, según las actas de la reunión celebrada en julio, citadas por la agencia de noticias Associated Press (AP).

El documento, correspondiente a las deliberaciones del 28 y 29 de julio, no precisa cuántos de los 19 funcionarios de la institución favorecieron un futuro incremento de las tasas. Solo 12 integrantes participan con derecho al voto en las decisiones de política monetaria.

En esa reunión, el Comité Federal de Mercado Abierto decidió, por nueve votos contra tres, mantener la tasa de referencia en un rango de entre 3.5 % y 3.75 %, equivalente a alrededor de 3.6 %. Los tres funcionarios disidentes preferían aplicar inmediatamente un aumento de un cuarto de punto porcentual. (Comunicado oficial de la Reserva Federal)

La inflación ha mostrado desde entonces algunas señales de moderación. Sin embargo, los precios de la gasolina volvieron a aumentar durante agosto debido a la reanudación de las hostilidades en Medio Oriente, una situación que mantiene la incertidumbre sobre el comportamiento futuro de los costos energéticos.

Los inversionistas de Wall Street esperan que la Reserva Federal mantenga sin cambios las tasas en su próxima reunión de septiembre y consideran posible un incremento en diciembre. Estas previsiones podrían variar dependiendo de los próximos informes sobre inflación, crecimiento económico y empleo.

Durante el encuentro de julio, los funcionarios de la Fed concentraron buena parte de sus discusiones en el riesgo de que la inflación permanezca por encima de la meta oficial de 2 %. Entre los factores que estarían impulsando los precios identificaron la guerra en Irán, los aranceles y las cuantiosas inversiones destinadas a desarrollar infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.

Las actas indican que los participantes consideraron altamente inciertas las perspectivas inflacionarias y entendieron que los riesgos continúan inclinados hacia un aumento de los precios.

“Muchos participantes” estimaron que una política monetaria más restrictiva sería probablemente necesaria si la inflación no disminuye, señala el documento.

Algunos funcionarios advirtieron que las presiones inflacionarias permanecen elevadas incluso cuando se excluyen del cálculo los productos afectados directamente por los aranceles y los precios de la energía.

La inflación subyacente, que no incluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, descendió a una tasa anual de 2.5 % en julio, de acuerdo con el índice de precios al consumidor divulgado por el Gobierno estadounidense.

Sin embargo, la Reserva Federal presta mayor atención al índice de precios de los gastos de consumo personal, conocido como PCE. Ese indicador estaría mostrando una inflación superior a la reflejada por el índice de precios al consumidor.

Se espera que el PCE subyacente registre un incremento anual de 3.3 % en julio. Las cifras oficiales serán publicadas el 26 de agosto y podrían resultar determinantes para las próximas decisiones del banco central.

La mayoría de los participantes en la reunión anticipó que la inflación podría disminuir durante el resto del año, a medida que se reduzcan los efectos de los aranceles y de los aumentos anteriores en los precios de la energía. Aun así, numerosos funcionarios señalaron el riesgo de que las presiones inflacionarias sean más persistentes de lo previsto.

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, provocó inquietud entre los inversionistas al ofrecer pocas orientaciones sobre los próximos pasos de la institución durante la conferencia de prensa celebrada el 29 de julio.

Warsh ha defendido la conveniencia de reducir lo que se conoce como “orientación futura”, es decir, las señales anticipadas que ofrece la Fed sobre sus posibles decisiones. A su juicio, ese tipo de comunicación puede limitar las opciones de la institución si las condiciones económicas cambian.

Durante su comparecencia ante la prensa, el funcionario tampoco se comprometió claramente a aumentar las tasas en caso de que la inflación permanezca elevada. Esa falta de definición generó dudas en los mercados sobre la firmeza con la que la Fed enfrentará el aumento de los precios.

Las tasas de los bonos del Tesoro a largo plazo, que ya venían aumentando antes de la reunión, continuaron su avance. El rendimiento del bono a diez años superó el martes el 4.7 %, su nivel más alto en más de un año, aunque posteriormente retrocedió.

El aumento de ese rendimiento ha impulsado también las tasas hipotecarias, elevando los costos para las personas interesadas en comprar viviendas. Mientras tanto, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó su mayor nivel desde 2007.

Ante esta situación, el Departamento del Tesoro anunció que compraría una mayor cantidad de bonos de largo plazo. La medida ayudó a reducir los rendimientos de las obligaciones a diez y 30 años.

La intervención, sin embargo, puso de manifiesto la preocupación del Gobierno por el efecto que los elevados costos del financiamiento podrían tener sobre la economía estadounidense, especialmente en momentos en que las empresas tecnológicas están aumentando su endeudamiento para construir infraestructura destinada al desarrollo de la inteligencia artificial.

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