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sábado, 19 de septiembre de 2026
Reservas petroleras de China ayudan a contener el precio mundial del crudo en medio de la guerra con Irán

Reservas petroleras de China ayudan a contener el precio mundial del crudo en medio de la guerra con Irán

·19 de septiembre de 2026·4

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WASHINGTON, 19 sept.– Seis meses después del inicio de la guerra de Estados Unidos contra Irán, los precios internacionales del petróleo continúan elevados y volátiles, pero no han alcanzado los niveles extremos que algunos analistas pronosticaron al comenzar el conflicto, una situación en la que la estrategia energética de China ha desempeñado un papel determinante, de acuerdo con un análisis publicado este sábado por The Associated Press (AP).

Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó la ofensiva contra Irán a finales de febrero, especialistas del mercado energético advirtieron que una guerra prolongada podía provocar que el petróleo más que duplicara su precio. El conflicto continúa sin una solución a la vista, pero hasta ahora no se ha materializado el peor escenario previsto para los mercados.

En ese comportamiento ha resultado fundamental China, el segundo mayor consumidor mundial de petróleo y principal comprador del crudo iraní. Durante años, Beijing invirtió miles de millones de dólares en construir una gigantesca reserva petrolera que, según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos citadas por AP, alcanzó aproximadamente 1,400 millones de barriles al finalizar 2025.

Esa acumulación responde a la política de autosuficiencia energética promovida por el presidente Xi Jinping dentro del plan quinquenal chino y ha permitido al gigante asiático enfrentar con mayor capacidad las perturbaciones provocadas por la guerra y la reducción del tránsito petrolero por el estrecho de Ormuz.

China recurrió a sus reservas

Después de que Estados Unidos e Israel comenzaran sus ataques y Teherán prácticamente cerrara el estrecho de Ormuz, China pudo recurrir a sus inventarios y reducir considerablemente sus compras de petróleo en el mercado internacional. Al disminuir la demanda del mayor importador mundial de crudo, se redujo parte de la presión alcista que enfrentaban Estados Unidos, Europa y otras economías consumidoras.

La estrategia fue reforzada por la rápida expansión de los vehículos eléctricos en China y por la diversificación hacia otras fuentes de energía, dos factores que han disminuido parcialmente la vulnerabilidad de Beijing frente a las interrupciones del suministro petrolero.

El contralmirante retirado de la Marina estadounidense Mark Montgomery, analista de la Foundation for Defense of Democracies, destacó que China logró desarrollar en aproximadamente una década una capacidad de almacenamiento estratégico que permite enfrentar perturbaciones severas del mercado energético.

Pero esa protección comienza a ser sometida a nuevas presiones. Ataques de milicias respaldadas por Irán obligaron este mes a Arabia Saudita a cerrar temporalmente un importante oleoducto que transporta crudo hacia instalaciones del mar Rojo, mientras los hutíes de Yemen tomaron dos islas estratégicas en el sur de ese mar, aumentando su capacidad potencial para amenazar una importante ruta marítima.

Las conversaciones previstas entre países del Golfo para abordar la reapertura del estrecho de Ormuz también quedaron suspendidas. Trump tiene previsto reunirse el martes en Nueva York con dirigentes del Consejo de Cooperación del Golfo, integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán, Kuwait y Baréin, coincidiendo con la Asamblea General de Naciones Unidas.

Brent ronda los 100 dólares

A pesar de que no se cumplieron las previsiones más pesimistas, el petróleo sigue siendo considerablemente más caro que antes de la guerra. El Brent, referencia internacional, promedió alrededor de US$69 por barril durante 2025, mientras actualmente se encuentra cerca de los US$100. En abril llegó brevemente a tocar los US$126 por barril.

Analistas de Bank of America proyectaron recientemente un precio promedio de alrededor de US$83 por barril para la segunda mitad de 2026, bajo el supuesto de que el tránsito por Ormuz se recupere gradualmente pese a las persistentes interrupciones.

El escenario podría cambiar radicalmente si aumenta la violencia. Según los analistas citados por AP, restricciones prolongadas en el estrecho podrían llevar el petróleo a un rango de US$95 a US$120 por barril, mientras ataques o daños importantes contra infraestructuras energéticas podrían provocar picos de hasta US$150.

Para Jonathan Czin, exanalista de la CIA y actualmente vinculado a Brookings Institution, la capacidad demostrada por China para resistir las turbulencias del mercado energético es vista desde Beijing como una validación de la estrategia de Xi Jinping de fortalecer la autosuficiencia del país.

Trump y Xi mantienen profundas diferencias sobre Irán

El petróleo y la guerra iraní estarán previsiblemente entre los temas de la próxima reunión entre Trump y Xi, quien realizará una visita de Estado a Washington la próxima semana. Sin embargo, las diferencias entre ambas potencias sobre cómo abordar el conflicto continúan siendo profundas.

Washington ha intentado convencer a Beijing de utilizar su considerable influencia económica sobre Teherán para presionar por el final de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz. China se ha resistido y ha manifestado su oposición a la guerra estadounidense, además de cuestionar las amenazas de Washington de aumentar las presiones económicas contra países y empresas que continúan manteniendo relaciones comerciales con Irán.

La acumulación de petróleo de China tampoco respondió únicamente a las actuales tensiones en Medio Oriente. Expertos citados por AP consideran que Beijing también diseñó sus reservas como protección frente a posibles contingencias internacionales, entre ellas un eventual conflicto relacionado con Taiwán, isla autogobernada que China considera parte de su territorio.

Utilizar ahora parte de esas reservas no representa el escenario ideal para Beijing, pero permitir que el petróleo mundial alcanzara niveles mucho más elevados tampoco beneficiaría a China, debido al impacto que semejante escalada tendría sobre la economía mundial y, consecuentemente, sobre su propia actividad económica.

Trump mide sus declaraciones sobre China

Trump y Xi se reunieron en Beijing hace cuatro meses y podrían sostener otros dos encuentros antes de finalizar el año. Después de las conversaciones de mayo, Trump aseguró que ambos coincidían en que Irán no debía disponer de armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz. Las autoridades chinas no han confirmado ni desmentido públicamente esa versión de las conversaciones privadas.

La administración estadounidense también ha advertido a Beijing contra cualquier asistencia al esfuerzo militar iraní. Esta semana, sin embargo, Trump restó importancia a una información de The Wall Street Journal según la cual entidades chinas habrían proporcionado a Teherán imágenes satelitales de una base militar jordana antes de un ataque iraní ocurrido en julio, en el que murieron tres soldados estadounidenses.

Trump respondió a las preguntas sobre las actividades de inteligencia señalando, en esencia, que China realiza espionaje contra Estados Unidos y que Washington también recopila inteligencia sobre Beijing, mientras procura evitar que esas diferencias alteren la frágil tregua comercial existente entre las dos principales economías mundiales.

Las importaciones chinas cayeron 32 %

El dato que mejor refleja el impacto de la estrategia china aparece en sus importaciones. Según cifras estadounidenses citadas por AP, China importó un promedio de apenas 8.1 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026.

Eso representa una reducción de casi 4 millones de barriles diarios, equivalente a un 32 %, frente a los primeros tres meses del año. Analistas energéticos consideran que esa caída de la demanda china ha sido probablemente el factor individual de mayor importancia para impedir que los precios internacionales alcanzaran los niveles extremos previstos al comenzar la guerra.

Michael Lynch, presidente de Strategic Energy and Economic Research, destacó que Beijing evitó reaccionar con pánico ante la crisis y recurrió a sus inventarios, contribuyendo de esa manera a contener los precios para consumidores de otras partes del mundo.

Trump había pronosticado inicialmente que la guerra sería breve y posteriormente sostuvo que quienes anticiparon una explosión mucho mayor de los precios petroleros se habían equivocado. También ha afirmado repetidamente que las cotizaciones deberían descender con rapidez cuando termine el conflicto.

La Casa Blanca, según AP, no respondió a las preguntas sobre si Trump reconoce específicamente que la política energética de China ha contribuido a evitar que el petróleo alcance los peores niveles proyectados. Los analistas consultados por la agencia, sin embargo, atribuyen a la reducción de las importaciones chinas un papel central en la moderación del mercado durante estos seis meses de guerra.

La paradoja es que, pese a las profundas diferencias entre Washington y Beijing sobre Irán y otros asuntos geopolíticos, la estrategia de seguridad energética construida durante años por Xi Jinping está proporcionando indirectamente un alivio a Estados Unidos y al resto de la economía mundial: el petróleo continúa caro y vulnerable a nuevas escaladas, pero podría encontrarse en niveles considerablemente superiores si China no hubiera reducido drásticamente sus compras y recurrido a sus enormes reservas estratégicas.

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