
Respuesta al terremoto pone a prueba al nuevo gobierno de Colombia y a rescatistas
PEREIRA, Colombia, 12 agosto. — La búsqueda entre los escombros de sobrevivientes del potente terremoto de Colombia se volvió más desesperada el miércoles, dos días después de que el temblor derribara edificios, deformara carreteras y aplastara automóviles.
La esperanza volvió a Pereira, una de las ciudades más afectadas, con el rescate de Daniela Largo la noche del martes tras más de 12 horas de labores. Los rescatistas lograron liberar uno de sus brazos, que había quedado atrapado, al abrir un pequeño orificio entre los escombros. Una vez establecieron contacto con Largo, un médico la canalizó y, tras estabilizarla, fue trasladada en camilla para recibir atención médica.
La devastación ha puesto a prueba al nuevo presidente colombiano Abelardo de la Espriella, quien se apresuró a responder a la emergencia declarando tres días de duelo nacional y una “situación de desastre” nacional por un año, lo que busca agilizar la logística y la asistencia económica.
De la Espriella manifestó el martes que el temblor de magnitud 7,4 se había cobrado la vida de al menos 181 personas. Sin embargo, el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó el miércoles la recepción de 202 cuerpos. El mandatario detalló que otras 2.595 personas resultaron heridas en el oeste del país y que al menos 195 seguían desaparecidas, aunque las bases de datos gestionadas por la sociedad civil situaban esa cifra más cerca de 4.000.
Los equipos continuaron revisando los escombros durante la noche en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, las ciudades más golpeadas, mientras se agota el tiempo para encontrar —y rescatar— a víctimas con vida.
Horas clave para el rescate
Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son cruciales para sacar a los sobrevivientes, aunque ese umbral puede ampliarse si tienen acceso a comida y agua.
Ha habido escenas de alegría en medio de la devastación: rescatistas sacando a un bebé cubierto de polvo a través de una grieta en un muro de concreto y espectadores aplaudiendo mientras los equipos subían a una mujer a una camilla.
En muchas zonas la respuesta oficial a la tragedia se ha visto complicada por las crisis persistentes de pobreza y la actividad de grupos armados ilegales, que lleva décadas provocando desplazamientos forzosos.
“Este terremoto agrava una situación humanitaria ya grave y se necesita un mayor apoyo para la respuesta humanitaria”, afirmó Giovanni Rizzo, director del Consejo Noruego para Refugiados en Colombia.
Un acuerdo de paz de 2016 entre los rebeldes y el gobierno, además de un conflicto armado en curso, podría permitir que las organizaciones de ayuda distribuyan alimentos y otros materiales de emergencia con mayor rapidez, señaló María José Torres, coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia. Las organizaciones humanitarias ya están presentes en algunos lugares azotados por el conflicto debido al proceso de paz como en Chocó, el epicentro del sismo.
“Tenemos presencia sobre el terreno. Por lo tanto, nuestra capacidad de estar allí, presentes con la gente, creo que ha aumentado exponencialmente”, indicó Torres en un comunicado el martes.
Afectados se resguardan en albergues
En toda la región cafetera, duramente golpeada por los terremotos, las autoridades han convertido varios estadios deportivos, escuelas y otros edificios públicos en refugios temporales para miles afectados.
Edith Penagos, de 48 años, se resguarda con su hijo adolescente en uno de los albergues de Pereira ubicado en un parque cubierto con carpas blancas luego de que su apartamento resultara dañado. Cree que es “imposible” volver a habitarlo y teme el derrumbe de su vivienda y más réplicas, dado que el Servicio Geológico Colombiano ha registrado al menos 130 de menor magnitud.
“Tenemos lo más importante que es un techo, alimento, agua y en mi caso atención (médica), porque llevo un proceso de salud un poco complejo y me han apoyado”, aseguró a la AP.
Rodrigo León Loya, sismólogo y profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, explicó a AP que estadísticamente la probabilidad de que vuelva a ocurrir un evento de una magnitud similar en el mismo punto disminuyó porque se libró “esa energía acumulada”. Sin embargo, indicó que Colombia está lleno de fallas activas, por lo que puede darse otro evento en otro punto, aunque no se puede predecir cuándo.
Al mismo tiempo, la ayuda de otros países y de organizaciones sin fines de lucro extranjeras sigue llegando. Cali reportó el arribo de ayuda enviada por El Salvador en aviones y la Cancillería indicó que el miércoles llegará un primer envío de México.
Estados Unidos ofreció más de 15 millones de dólares en ayuda y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su país está listo para enviar a cientos de rescatistas y sanitarios, toneladas de suministros médicos y otros equipos. EFE
