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viernes, 11 de septiembre de 2026
Resultados de PISA 2025 encienden las alarmas y abren debate sobre la calidad de la educación dominicana

Resultados de PISA 2025 encienden las alarmas y abren debate sobre la calidad de la educación dominicana

·10 de septiembre de 2026·9

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Santo Domingo, 10 sept.– Los resultados obtenidos por República Dominicana en las pruebas PISA 2025 han generado preocupación entre autoridades, educadores, académicos, empresarios y representantes de otros sectores de la sociedad, ante la persistencia de bajos niveles de aprendizaje, particularmente en matemáticas, lectura y ciencias, y la amplia distancia que todavía separa al país de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En medio de las reacciones provocadas por los resultados, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, anunció que se propone convocar al Consejo Nacional de Educación y al Consejo Económico y Social (CES) para analizar el desempeño del país y evaluar posibles cambios en el sistema educativo.

Durante una participación en el programa Despierta con la X, de la emisora X102, De Camps explicó que uno de los puntos centrales del encuentro será examinar el currículo escolar dominicano y determinar si tanto su diseño como su aplicación responden adecuadamente a las necesidades actuales de los estudiantes y a los desafíos que enfrenta la educación nacional.

El funcionario señaló que los alumnos examinados en PISA 2025 constituyen, según explicó, la primera cohorte de jóvenes de 15 años que habría realizado prácticamente toda su trayectoria escolar bajo el currículo aprobado entre 2013 y 2014.

“Necesitamos revisar si el currículo y su implementación son los adecuados y correctos”, manifestó De Camps.

El ministro indicó que este análisis se realizará simultáneamente con el proceso de transformación que impulsa el sistema educativo y que contará con la participación de diferentes sectores de la sociedad. El propósito, dijo, será identificar oportunidades de mejora y adoptar medidas capaces de elevar los niveles de aprendizaje.

Un estancamiento que mantiene al país rezagado

República Dominicana mantuvo prácticamente sin cambios su desempeño en PISA 2025 y continúa considerablemente por debajo del promedio de los países de la OCDE.

Los estudiantes dominicanos alcanzaron 361 puntos en ciencias, 346 en lectura y 339 en matemáticas, mientras que en resolución computacional de problemas el resultado fue de 379 puntos.

En comparación con la evaluación de 2022, los resultados de ciencias y matemáticas no registraron variaciones estadísticamente significativas, mientras que lectura disminuyó seis puntos. La OCDE consideró que, en términos generales, el desempeño dominicano permaneció aproximadamente igual en las tres áreas tradicionales evaluadas.

Una de las mayores preocupaciones se concentra en matemáticas. Apenas el 9 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel mínimo de competencia, frente al 65 % correspondiente al promedio de la OCDE. Esto implica que alrededor del 91 % de los alumnos evaluados quedó por debajo del nivel básico esperado.

Los datos han reabierto el debate nacional sobre la efectividad de las políticas educativas, la calidad de los aprendizajes, la formación docente, las condiciones de las escuelas, la aplicación del currículo y el impacto real de las inversiones realizadas durante los últimos años.

ADP: “No se pueden esperar resultados diferentes”

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) afirmó que los resultados de PISA eran previsibles porque, a su juicio, no pueden esperarse resultados diferentes mientras se continúe haciendo lo mismo dentro del sistema educativo.

Su presidente, Eduardo Hidalgo, reclamó al Gobierno dejar de responsabilizar al personal docente y concentrarse en lo que considera los problemas estructurales de la educación pública.

“El Gobierno debe dejar de culpar al personal docente y dedicarse a afrontar los verdaderos desafíos como el abandono crónico de la educación pública, el problema del déficit de aulas, la atención a las precariedades de la infraestructura escolar y que la inversión pública realmente llegue a las escuelas de todo el país”, expresó Hidalgo.

El dirigente magisterial también cuestionó las inversiones realizadas por el Ministerio de Educación en programas desarrollados conjuntamente con organismos y organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, al considerar que esos proyectos no se han traducido en una mejoría suficiente de la educación pública.

Hidalgo sostuvo que la discusión no debería limitarse a determinar qué países subieron o bajaron posiciones dentro de PISA, sino a establecer si las autoridades están dispuestas a adoptar las decisiones políticas y presupuestarias necesarias para garantizar una educación pública de calidad.

“La cuestión fundamental aquí es si el Gobierno está dispuesto a tomar las decisiones políticas y a ejecutar las políticas públicas y su correspondiente inversión presupuestaria necesarias para garantizar el derecho a una educación pública de calidad para todo el alumnado. La educación se mejora con colaboración, no con competencia”, sostuvo.

EDUCA pone el foco en las capacidades de los estudiantes

Desde el sector empresarial vinculado a la educación también surgieron advertencias. La directora ejecutiva de EDUCA, Yahaira Sosa Machado, señaló que la trascendencia de PISA 2025 no debe analizarse únicamente a partir de las puntuaciones o de la posición ocupada por República Dominicana frente a otros países.

A su juicio, lo fundamental es determinar si los jóvenes dominicanos de 15 años están desarrollando las capacidades necesarias para aplicar conocimientos, resolver problemas complejos, pensar críticamente y comunicarse de manera eficaz.

Esta perspectiva coloca el debate más allá de las clasificaciones internacionales y dirige la atención hacia lo que efectivamente están aprendiendo los estudiantes durante su paso por las aulas y su capacidad para utilizar esos conocimientos en situaciones de la vida cotidiana.

Juan Ariel Jiménez califica los resultados de “alarmantes”

El profesor y exministro de Economía, Planificación y Desarrollo Juan Ariel Jiménez calificó de “alarmantes” los resultados obtenidos por República Dominicana y consideró indispensable reconocer primero la magnitud del rezago educativo para posteriormente diseñar soluciones efectivas.

Jiménez sostuvo que los indicadores dominicanos se encuentran por debajo de los registrados por países que atraviesan difíciles circunstancias económicas y sociales e incluso por territorios afectados por conflictos, entre los cuales mencionó a Palestina, tomando como referencia comparaciones realizadas a partir del informe PISA y sus anexos estadísticos.

Frente a esa situación, propuso tres líneas fundamentales de acción: reducir la influencia de la política partidaria dentro del sistema educativo, fortalecer la formación y los estándares de la carrera docente y disminuir las cargas administrativas y burocráticas impuestas a los maestros, de manera que puedan dedicar una mayor proporción de su tiempo al trabajo pedagógico en las aulas.

Sus planteamientos se suman a las voces que consideran que el problema educativo dominicano requiere transformaciones estructurales y no únicamente medidas coyunturales dirigidas a mejorar la posición del país en futuras evaluaciones internacionales.

Castro Marte cuestiona la selección para PISA

Por su parte, monseñor Jesús Castro Marte planteó revisar los mecanismos utilizados para seleccionar los centros educativos y estudiantes dominicanos que participan en PISA y advirtió que los resultados de una evaluación internacional no deberían emplearse para emitir un juicio general sobre toda la educación nacional.

El religioso consideró que el proceso de selección debe realizarse mediante una planificación clara y responsable, tomando en consideración la diversidad de capacidades, condiciones e intereses existentes entre los estudiantes.

Castro Marte recordó que República Dominicana cuenta con colegios bilingües, escuelas públicas consideradas modelo, colegios católicos y otros centros educativos que, según destacó, realizan importantes esfuerzos para proporcionar una enseñanza de calidad y han conseguido avances en áreas fundamentales como lectura, escritura y matemáticas.

En ese sentido, consideró que un resultado específico no debe convertirse en motivo para descalificar o humillar al conjunto de la sociedad dominicana ni desconocer los esfuerzos realizados por centros, profesores, estudiantes y familias.

Una discusión que trasciende las puntuaciones

Las diferentes posiciones surgidas después de conocerse PISA 2025 muestran que el debate educativo vuelve a situarse en un punto crucial. Mientras el Ministerio de Educación plantea revisar el currículo y su aplicación, la ADP reclama atender las deficiencias estructurales de las escuelas; EDUCA pone el énfasis en las competencias que realmente adquieren los estudiantes; Juan Ariel Jiménez demanda reformas en la gestión y la carrera docente, y Castro Marte cuestiona que los resultados sean utilizados como una evaluación general de todo el sistema.

Más allá de las diferencias sobre las causas y las posibles soluciones, existe una preocupación común: República Dominicana continúa enfrentando serias dificultades para lograr que una elevada proporción de sus estudiantes alcance los niveles de aprendizaje esperados para su edad.

La situación adquiere particular relevancia por los recursos públicos destinados durante años a la educación y porque los resultados vuelven a plantear interrogantes sobre la capacidad del sistema para convertir esa inversión en mejores aprendizajes.

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