La Propuesta Digital
lunes, 12 de octubre de 2026
Robert Hall y Michael Woodford ganan el Nobel de Economía por sus aportes para afrontar las crisis

Robert Hall y Michael Woodford ganan el Nobel de Economía por sus aportes para afrontar las crisis

·12 de octubre de 2026·9
Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

Estocolmo, 12 de octubre de 2026.— La Real Academia Sueca de Ciencias concedió el Premio Nobel de Economía a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por sus investigaciones sobre los fundamentos de la estabilización macroeconómica, que han contribuido a explicar cómo las políticas fiscales y monetarias pueden moderar las fluctuaciones de la actividad económica.

Sus trabajos han proporcionado herramientas para comprender las recesiones y diseñar respuestas más eficaces ante los desequilibrios económicos. También han sentado las bases del paradigma neokeynesiano, cuyos modelos parten de microfundamentos: las decisiones y el comportamiento de los hogares y las empresas.

A partir de ese enfoque, ambos economistas desarrollaron modelos que permiten analizar cómo las medidas de los gobiernos y los bancos centrales influyen sobre el consumo, la producción y los precios.

Sus investigaciones muestran que una intervención fiscal y monetaria aplicada en el momento adecuado puede suavizar tanto las expansiones excesivas como las caídas de la economía.
Uno de los principales aportes de Hall fue su hipótesis sobre la evolución del consumo. Según su planteamiento, los cambios en el gasto de los consumidores no pueden predecirse de manera sistemática porque dependen de información nueva que, por su propia naturaleza, resulta imprevisible.

Hall presentó estos resultados en un artículo publicado en 1978, considerado un hito en la investigación económica. Su trabajo abrió nuevas líneas de estudio y se convirtió en una referencia para el desarrollo de las teorías modernas sobre el consumo y las decisiones de los hogares.

Por su parte, los modelos de Woodford han contribuido a mejorar el análisis de las perturbaciones de oferta y la formulación de respuestas ante ellas. Su investigación permite estudiar cómo debe actuar la política de estabilización cuando acontecimientos externos modifican las condiciones de producción y el equilibrio económico.

Estas perturbaciones, también llamadas shocks, pueden tener distintos orígenes. Una escasez de materias primas constituye un choque negativo de oferta, porque dificulta o encarece la producción. En cambio, un avance tecnológico que permite fabricar más bienes con menores costos representa un choque positivo.

También pueden producirse alteraciones en la demanda. Una noticia favorable sobre las perspectivas económicas puede estimular el consumo de los hogares, mientras que un deterioro de las expectativas puede llevarlos a reducir sus gastos. Cuando estos cambios rompen el equilibrio entre oferta y demanda, las autoridades pueden recurrir a medidas que estimulen o moderen el gasto, según las circunstancias.

Woodford había recibido otro reconocimiento internacional por sus contribuciones: fue uno de los galardonados de la XVII edición del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, correspondiente a 2024, en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas.

Las investigaciones de ambos premiados impulsaron un cambio de paradigma en la política de estabilización. Los modelos neokeynesianos derivados de sus trabajos permiten explicar y cuantificar cómo las decisiones de política económica afectan los ciclos de expansión y contracción. Actualmente, estas herramientas se utilizan en bancos centrales y ministerios de finanzas de numerosos países.

Desde la publicación de sus principales obras, los modelos han sido ampliados y perfeccionados. Se espera que esa evolución continúe conforme cambien las economías, pues estos instrumentos pueden adaptarse para incorporar las diferentes circunstancias que enfrentan los hogares y las empresas.

El desarrollo de estas herramientas ha contribuido a gestionar con mayor eficacia las grandes crisis macroeconómicas. El texto que recoge el anuncio destaca su utilidad durante la pandemia y las crisis energéticas recientes, al facilitar respuestas destinadas a limitar sus efectos sobre el crecimiento y la inflación.

Aunque las recesiones y los episodios de inflación elevada siguen ocurriendo, estos avances han fortalecido la capacidad de las autoridades para reducir su duración y gravedad. La valoración recogida en la nota contrasta esa capacidad con los problemas prolongados de la década de 1970 y con la depresión económica de los años treinta.

El galardón, conocido habitualmente como Nobel de Economía, tiene como nombre oficial Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. No formaba parte de los premios establecidos en el testamento de Nobel.

Fue creado en 1968 por el Riksbank, el banco central sueco, con motivo del tricentenario de la institución, y se entregó por primera vez en 1969. La Real Academia Sueca de Ciencias lo concede siguiendo los mismos principios que rigen los premios Nobel originales, otorgados desde 1901.

AdSense — horizontal