Roland Garros: Alcaraz sucumbe a la presión en su primer duelo de altura ante Djokovic

Luis Miguel Pascual |

París (EFE).- El español Carlos Alcaraz sucumbió a la presión del duelo de más altura que ha disputado en su joven carrera, la semifinal de Roland Garros contra el serbio Novak Djokovic, contra quien fue capaz de rivalizar dos sets antes de que su cuerpo dijera basta.

“He entrado más tenso de la cuenta y no he sabido relajarme. Esa tensión extra en un Grand Slam te pasa factura y con lo tensos que han sido los dos primeros sets, más aun. Novak te exige al máximo, te va exprimiendo poco a poco”, reconoció el español, que pese a sus problemas acabó el partido que perdió por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1.

Tensión de Alcaraz

Durante casi quince días, Alcaraz soportó bien la presión de ser el número 1 y para muchos el máximo favorito para ganar el torneo, una sensación que se fue afianzando a medida que avanzaban los partidos y el pupilo de Juan Carlos Ferrero dejaba sobre la pista muestras de su inmenso talento.

Pero la cercanía del duelo contra Djokovic, la cita que todo el mundo esperaba, un rival que busca su vigésimo tercer Grand Slam, tensó demasiado la cuerda.

Djokovic
Novak Djokovic. EFE/Caroline Blumbers

“Antes del partido estaba más nervioso de lo habitual, quien diga que no lo está cuando se mide a Djokovic miente”, señaló.
El serbio, que también ha ido incrementando su nivel con el paso de las rondas, planteó un partido de enorme intensidad. Alcaraz comenzó más descentrado frente al serbio, más acostumbrado a este tipo de duelos.

Pero tras perder el primer set, el segundo cobró la dimensión que se esperaba de esta cumbre del tenis, quizá la confrontación de más quilates que pueda ofrecer el tenis actual. El segundo set fue un duelo excelso, que el público saboreó sin perderse ni una miga, en que los dos contendientes pusieron todo el tenis del que son capaces.

El partido apuntaba a una gran altura, digno de los que el serbio ha jugado tantas veces contra Rafael Nadal, con el recuerdo todavía fresco de los cuartos de final del año pasado.

Se relamían los espectadores con lo que veían, pero sobre todo con lo que prometía el partido, que Alcaraz consiguió igualar no sin un esfuerzo titánico.

El físico de Alcaraz dijo basta

Pero el físico del español dijo basta. Comenzó a sufrir algún calambre al término de la gran batalla que fue el segundo set, pero en los primeros compases del tercero el ataque fue total.

Alcaraz se paró tras perder el segundo punto del tercer set. Probó sus piernas, ante la mirada de la jueza y del propio Djokovic, que acudió a interesarse por su estado. Decidió recibir atención del fisio, lo que le valió perder el siguiente juego, porque esa ayuda solo está autorizada en los intercambios de pista.

Carlos Alcaraz
Carlos Alcaraz, tras la semifinal. EFE/EPA/Mohamed Badra

El español regresó al campo pero en un estado penoso, incapaz de correr, de disputarle al serbio las pelotas, de poder rivalizar contra uno de los mejores de todos los tiempos.

Su entrenador, Juan Carlos Ferrero, y su equipo le invitaban a hacerlo y él se lamentaba: “Así no puedo seguir”.

Pero decidió quedarse, apurar sus opciones pese a que apenas podía seguir en el campo, mantenerse en la pista aunque ya no pudiera dar el espectáculo que ha comenzado a convertirle en leyenda en París pese a su juventud.

“Sentía que si me iba me habría comido más la cabeza, me habría dolido más”, aseguró.

El tercer set fue un monólogo y en el cuarto el español recuperó alguna sensación, puso algo de su parte para que hubiera partido. “Pensaba que tenía un 1 % de posibilidades y quería aferrarme”, dijo.

Pero ante Djokovic los milagros no existen. Algo descolocado, el serbio fue marcando puntos, sumando juegos mientras asistía al calvario de Alcaraz, que alcanzó a ganar un juego para evitar irse con un set en blanco.

“Ahora toca ver lo que ha pasado, lo que he hecho mal, lo que hay que mejorar de cara a los próximos partidos (…) Tengo que aprender a controlar mejor estas situaciones”, dijo el español.

Alcaraz recibió también los elogios de Djokovic, que reconoció que esos mismos problemas físicos los sufrió él de joven y aprendió a manejarlos con el paso de los años.

“Es joven, ganará muchas veces Roland Garros. Es un tenista extraordinario y de gran calidad, muy completo”, dijo el serbio.

Pese a la euforia por clasificarse para su séptima final en París, la 34 en Grand Slam, el tenista que busca su 23 grande y desempatar así en la cumbre con Nadal, aseguró que el trabajo no está terminado: “Que nadie olvide que queda un partido”.

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