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viernes, 23 de octubre de 2026
Rusia envía un primer cargamento de diésel hacia Estados Unidos tras el acuerdo entre Trump y Putin

Rusia envía un primer cargamento de diésel hacia Estados Unidos tras el acuerdo entre Trump y Putin

·23 de octubre de 2026·7
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Moscú, 23 de octubre de 2026.— Un primer buque con diésel ruso zarpó bajo el acuerdo energético anunciado hace dos semanas por los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin, confirmó este viernes el Kremlin. La operación abre una nueva controversia sobre el alivio de las sanciones a Moscú mientras continúa la guerra en Ucrania.

El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, aseguró que el primer cargamento ya había salido hacia sus compradores y que los suministros continuarían regularmente, aunque no precisó su destino. El viceprimer ministro Alexander Novak había adelantado que este envío transportaría unas 40,000 toneladas de combustible.

Los datos de seguimiento marítimo de LSEG citados por Reuters identificaron al petrolero Agioi Fanendes, de bandera maltesa, que cargó diésel de muy bajo contenido de azufre el jueves 22 de octubre en Primorsk, puerto ruso del mar Báltico. La información situaba su llegada a Estados Unidos para el 7 de noviembre. Las identidades del comprador y del vendedor no fueron divulgadas.

El destino definitivo, sin embargo, requiere cautela. The Wall Street Journal informó que el buque señaló Nueva York antes de cambiar su indicación a “a la espera de instrucciones”, una fórmula que suele utilizarse cuando el puerto de descarga todavía no está confirmado.

La firma de inteligencia marítima Kpler, citada por Associated Press, indicó que, de concretarse la entrega, sería el primer envío de diésel ruso a Estados Unidos desde julio de 2023.

Una apuesta para contener el precio del combustible

Trump presentó el acuerdo como una vía para aumentar la oferta y aliviar los elevados precios del combustible antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato. No obstante, la llegada prevista del primer cargamento sería posterior a la votación del 3 de noviembre.

El volumen inicial también limita las expectativas sobre su efecto inmediato: las 40,000 toneladas equivalen aproximadamente a 300,000 barriles, alrededor del 7% del consumo estadounidense de diésel de un solo día. Especialistas en política energética consultados por AP consideran improbable que la operación produzca una reducción significativa de los precios al consumidor.

Al anunciar el pacto el 9 de octubre, Trump habló de una primera disponibilidad superior a 300,000 toneladas, seguida de otras 500,000 en noviembre y un millón adicional posteriormente. También mencionó otros tres millones de toneladas en una fase ulterior. Esos volúmenes anunciados no equivalen a entregas ya realizadas.

Rechazo de Ucrania y críticas en Washington

La reapertura comercial provocó inquietud en Kiev, que reclama a sus aliados endurecer las sanciones y reducir los ingresos con los que Rusia sostiene su ofensiva militar. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el acuerdo como “una decisión débil de socios fuertes”.

La controversia se extiende al Congreso estadounidense. Un grupo de seis senadores republicanos y seis demócratas advirtió que el beneficio para los precios sería insignificante y que los ingresos adicionales favorecerían la capacidad de Moscú para prolongar la guerra.

La decisión también contrasta con el paquete de sanciones que Trump había firmado semanas antes y que contemplaba aranceles de hasta el 100% contra los principales importadores de petróleo y gas rusos. Posteriormente, el mandatario suspendió medidas de ese paquete, lo que generó críticas de legisladores de ambos partidos.

Entre ellos, los republicanos Rick Scott y Thom Tillis cuestionaron la reducción de la presión económica sobre Rusia. El representante demócrata Gregory Meeks presentó una iniciativa para bloquear el acuerdo sobre el diésel.

Refinerías rusas bajo presión

El suministro se produce mientras la industria rusa de refinación afronta las consecuencias de los ataques ucranianos de largo alcance, que han contribuido a problemas de producción y episodios de escasez de combustible. Trump había pedido a Kiev detener esos ataques.

El acuerdo añade así un nuevo motivo de fricción entre Washington y el Gobierno ucraniano: mientras Estados Unidos busca ampliar la disponibilidad de combustible, Ucrania teme que la flexibilización comercial debilite la presión internacional sobre el Kremlin.

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