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jueves, 24 de septiembre de 2026
Santa Marta bajo fuerte despliegue militar: violencia paraliza comercios y golpea el turismo en el Caribe colombiano

Santa Marta bajo fuerte despliegue militar: violencia paraliza comercios y golpea el turismo en el Caribe colombiano

·24 de septiembre de 2026·16

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SANTA MARTA, Colombia, 24 sept.– Calles semidesiertas, comercios cerrados, policías con armas largas, soldados realizando controles y habitantes que salen con temor a comprar alimentos forman parte del panorama que vive Santa Marta, uno de los principales destinos turísticos de Colombia, después de que una escalada de violencia atribuida a un grupo armado ilegal llevara al gobierno a ordenar la militarización de la ciudad.

La tensión se apoderó de esta ciudad del Caribe colombiano luego de la quema de al menos tres vehículos, entre ellos un taxi y un autobús del transporte público, mientras comerciantes recibieron amenazas para mantener cerrados sus establecimientos.

Algunos de los propietarios fueron intimidados directamente por hombres armados a plena luz del día, según reportó The Associated Press (AP).

En barrios populares del nororiente de Santa Marta, residentes hacían filas frente a los pocos supermercados que decidieron abrir sus puertas. Agentes policiales fuertemente armados custodiaban esos establecimientos.

Antonio Ochoa Díaz, taxista residente en la ciudad, explicó a AP que salió de su vivienda pese al temor porque necesitaba abastecerse. Su testimonio refleja el ambiente de incertidumbre que se ha extendido entre la población.

Violencia provoca militarización de Santa Marta

La escalada llevó al presidente colombiano Abelardo de la Espriella a ordenar la militarización de Santa Marta.

El mandatario atribuyó las acciones violentas a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y sostuvo que el grupo pretende extender la violencia por parte de la región Caribe como represalia por una operación militar en la que murió José Pérez Villanueva, alias “Cholo”, señalado por las autoridades como el segundo cabecilla de esa organización.

De la Espriella viajó a Santa Marta y la noche del martes recorrió algunas zonas de la ciudad utilizando un chaleco antibalas y desplazándose en un vehículo blindado.

Durante su visita prometió perseguir a los integrantes de la organización y empleó un tono severo al advertir que las autoridades buscarían desmantelar al grupo si sus miembros no se someten.

Santa Marta, que cuenta con aproximadamente 480,000 habitantes, se convirtió en la primera ciudad militarizada por De la Espriella desde que asumió la Presidencia el mes pasado.

El mandatario llegó al poder con la promesa de aplicar una política de mayor presión contra las organizaciones ilegales.

También puso fin a las negociaciones de paz que había iniciado su antecesor, Gustavo Petro, quien gobernó entre 2022 y 2026, incluyendo el proceso que se desarrollaba con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.

Un paro armado mantiene atemorizada a la población

Habitantes consultados por AP indicaron que las Autodefensas declararon un paro armado, mediante el cual buscan limitar la movilidad de la población utilizando amenazas.

La situación ha llevado a numerosas personas a permanecer en sus viviendas y reducir al mínimo sus desplazamientos.

Ochoa explicó que los habitantes prefieren evitar las calles por temor y aseguró que en algunas zonas la influencia de los grupos armados condiciona la vida cotidiana.

El taxista también expresó dudas sobre la posibilidad de que el despliegue militar produzca una solución permanente.

Entre sus principales preocupaciones está lo que podría ocurrir cuando disminuya la presencia de las fuerzas de seguridad, debido al temor de posibles represalias contra la población.

ONU condena restricciones contra los civiles

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia condenó las acciones violentas registradas en la región Caribe, incluyendo las restricciones impuestas a la libre circulación de los habitantes.

El organismo recordó a los grupos armados ilegales que el derecho internacional prohíbe los ataques contra la población civil y, al mismo tiempo, reiteró la obligación del Estado colombiano de proteger a sus ciudadanos.

Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada surgieron después de la desmovilización de organizaciones paramilitares ocurrida a comienzos de este siglo.

Según información de la Policía citada por AP, la organización mantiene presencia en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar.

Las autoridades vinculan al grupo con actividades criminales como el narcotráfico y la extorsión.

Trasladarán a 76 detenidos a cárceles de máxima seguridad

Como parte de las medidas adoptadas para enfrentar a la organización, De la Espriella ordenó el miércoles trasladar a cárceles de máxima seguridad a 76 detenidos señalados de mantener presuntos vínculos con las Autodefensas.

El gobierno sostiene que la medida busca impedir que integrantes o colaboradores del grupo continúen coordinando actividades delictivas desde los centros penitenciarios.

El despliegue policial y militar también fue reforzado considerablemente en Santa Marta y otras áreas de Magdalena.

Más de 1,500 policías y militares adicionales

La gobernadora del departamento de Magdalena, María Margarita Guerra, estimó que la presencia de integrantes de las fuerzas de seguridad en la región aumentó en más de 1,500 policías y militares.

La funcionaria recorrió el mercado público de Santa Marta, donde los establecimientos dedicados a la venta de vegetales, frutas, carnes y otros productos permanecían cerrados.

Acompañada por integrantes de su equipo, Guerra distribuyó volantes con mensajes contra la extorsión e intentó convencer a los comerciantes para que reanudaran sus actividades.

La gobernadora reconoció que recuperar la confianza resulta difícil después de décadas de violencia, pero consideró necesario que los ciudadanos y comerciantes actúen conjuntamente.

Para las autoridades locales resulta particularmente importante conseguir la reapertura del mercado público, considerado uno de los principales centros de la actividad comercial de Santa Marta.

Playas con turistas mientras los comercios permanecen cerrados

El contraste era evidente en las zonas turísticas.

Mientras buena parte del comercio permanecía paralizado y las calles de algunos sectores estaban prácticamente vacías, centenares de turistas continuaban disfrutando de las playas de Santa Marta.

Visitantes escuchaban música, tomaban cerveza y aprovechaban el día soleado frente al mar, pese a que numerosos restaurantes y establecimientos situados alrededor de las playas mantenían sus puertas cerradas.

La presencia de una embarcación de la Armada patrullando frente a la costa formaba parte del dispositivo de seguridad desplegado por las autoridades.

Turistas también sienten los efectos del paro

El paro armado comenzó igualmente a modificar los planes de quienes se encuentran de vacaciones en la ciudad.

Orlando Andrade González, un turista de 64 años, relató que el martes se encontraba en el centro de Santa Marta cuando comenzó a notar la escasez del transporte público.

Al preguntar qué ocurría, un vendedor ambulante le recomendó buscar refugio.

Andrade, periodista que visita Santa Marta junto con su familia, explicó que la situación les impidió desplazarse hacia otras playas que tenían previsto conocer.

Aunque pudieron permanecer en algunas áreas turísticas, las restricciones de movilidad y el cierre de establecimientos redujeron las posibilidades de realizar las actividades programadas durante sus vacaciones.

Preocupación por el impacto sobre el turismo

La situación genera especial preocupación debido a la importancia económica del turismo para Santa Marta.

La ciudad, situada sobre el Caribe y cercana a la Sierra Nevada, depende considerablemente de la llegada de visitantes nacionales y extranjeros, así como de las actividades hoteleras, gastronómicas, comerciales y de transporte vinculadas al sector.

Los comerciantes temen que una prolongación de la violencia y del paro armado provoque consecuencias económicas severas.

La imagen que dejó la jornada reflejó esa contradicción: turistas todavía presentes en las playas mientras mercados, restaurantes y otros negocios permanecían cerrados y las fuerzas policiales y militares patrullaban diferentes sectores.

Santa Marta enfrenta así una prueba para las nuevas políticas de seguridad del gobierno colombiano, mientras sus habitantes esperan determinar si el amplio despliegue de militares y policías permitirá recuperar la normalidad o si las amenazas de las Autodefensas continuarán afectando la movilidad, el comercio y una de las actividades turísticas más importantes del Caribe colombiano.

Fuente: The Associated Press (AP)

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