
Santana, Barbieri, profetas musicales
Por J. C. Malone
“Europa, la tierra llora, el Cielo sonríe” es el título completo de la excepcional pieza musical de Carlos Santana, magistralmente interpretada por Gato Barbieri. En 1976, cuando lanzaron esa pieza, Santana y Barbieri profetizaban, predecían, hace exactamente medio siglo, el llanto europeo actual.
El sábado, casi un millón de franceses salieron a las calles para protestar contra su gobierno, albaneses, belgas, españoles e italianos hicieron lo mismo. Hay regiones italianas sin gasolina. Los aeropuertos de Zúrich, Suiza, y de Fráncfort, Alemania, no tienen combustible para aviones. Inglaterra vive bajo un estado de emergencia.
Hoy, los descendientes de europeos que ayer exterminaron poblaciones completas y saquearon África, América y Asia, ven morir su “estado del bienestar”; solos saquearon, y solos destruyeron sus sociedades, nadie los ayudó. Mientras Europa llora, el Cielo, que esperó pacientemente durante más de 500 años, sonríe. Santana y Barbieri son profetas musicales.
El llanto europeo actual parece que terminará, como toda gran crisis económica y social: en guerra. Las guerras son el escape de los políticos y grandes negocios para los banqueros: proporcionan ganancias estupendas, continuas. Hay dos cosas constantes, que nunca faltan en nuestras vidas, resultan inescapables, eternas: las deudas y las guerras.
Los líderes europeos buscan la guerra con Rusia, mientras que el presidente Donald Trump les levanta las sanciones económicas y los aranceles. Más que una guerra, los europeos se lanzarán a su última aventura de saqueo colonialista, que podría ir muy mal.
Los países que antagonizan a Rusia, estallaron en llamas. Europa ya no tiene colonias para saquear. África se levantó, los líderes europeos no pueden explicar eso sin confesar todos sus pecados históricos.
Los desórdenes europeos pueden beneficiar electoralmente a Trump, los votantes quizá no se arriesguen a importar el caos europeo. Las políticas de Trump, hasta ahora, son menos malas que las de los gobernantes europeos, es absolutamente innegable.
La inestabilidad europea puede ser solo el inicio de una crisis que cubrirá a todo el mundo occidental, otras tierras llorarán, para que el Cielo siga sonriendo
