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jueves, 20 de agosto de 2026
Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano hacen historia con el primer matrimonio igualitario de Bolivia

Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano hacen historia con el primer matrimonio igualitario de Bolivia

·20 de agosto de 2026·4

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Santa Cruz, Bolivia, 20 agosto.– Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano se prometieron compartir y proteger sus vidas. Después de casi cuatro años de trámites, demandas y obstáculos legales, lograron que el Estado boliviano reconociera formalmente esa decisión.

Las dos mujeres, ambas de 29 años, contrajeron matrimonio civil el pasado 7 de agosto, convirtiéndose en la primera pareja del mismo sexo que se casa legalmente en Bolivia, un país cuya Constitución y Código de Familia definen el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

La boda representó para ellas una celebración personal y, al mismo tiempo, un acontecimiento histórico en la lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ+ en una sociedad marcada por una fuerte influencia religiosa y posiciones conservadoras.

Rocha y Justiniano recordaron con emoción la jornada en que acudieron al Registro Civil, recibieron el certificado de matrimonio y una libreta familiar, para luego prepararse apresuradamente y celebrar hasta altas horas de la noche con más de un centenar de familiares y amigos.

“No esperábamos que fuera tan bonito”, expresó Justiniano durante una entrevista con The Associated Press en la vivienda que comparten en Santa Cruz con tres perros y cuatro gatos.

Rocha relató que contemplar el certificado sobre la mesa le produjo una sensación de alivio. Después de permanecer durante años a la defensiva, explicó, finalmente pudo disfrutar de la tranquilidad y la seguridad que representa estar legalmente casada.

La decisión judicial que autorizó el matrimonio se aplica directamente a ellas, pero abogados y defensores de los derechos humanos consideran que podría servir de precedente para otras parejas bolivianas del mismo sexo.

Una relación iniciada en Santa Cruz

Rocha, neurocientífica boliviano-estadounidense, nació en Hollywood, Florida, y creció entre Estados Unidos y Bolivia. Justiniano estudió Psicología en una universidad pública de Santa Cruz.

Las dos se conocieron a comienzos de 2022 por medio de amigos en común, después de que Rocha regresara a Bolivia. La relación avanzó rápidamente y poco después comenzaron a hablar sobre el matrimonio, una aspiración que ambas consideraban parte de su proyecto de vida.

Rocha explicó que deseaban una boda tradicional, pese a que ninguna pareja del mismo sexo había conseguido casarse anteriormente en Bolivia.

Las dos proceden de familias conservadoras y reconocieron que revelar públicamente su orientación sexual no fue sencillo.

Rocha contó que sus familiares en Estados Unidos reaccionaron con mayor apertura. Sin embargo, cuando llegó a Bolivia y tuvo que hablar nuevamente sobre su orientación con los parientes que vivían allí, comprendió las diferencias culturales y los privilegios que había tenido en territorio estadounidense.

Para Justiniano, el momento más difícil fue contarle la verdad a su abuela, la mujer que la había criado. Una vez que comprendió la situación, aseguró, se convirtió en uno de sus principales apoyos.

El matrimonio se convirtió en un laberinto legal

La batalla comenzó a finales de 2022, cuando Rocha y Justiniano solicitaron una licencia matrimonial ante el Registro Civil de Santa Cruz. Como esperaban, su petición fue rechazada.

La negativa se fundamentó en las normas bolivianas que reconocen el matrimonio únicamente entre un hombre y una mujer. Ante esa decisión, la pareja acudió a los tribunales con la asistencia de Igual Bolivia, una organización dedicada a la defensa jurídica de la comunidad LGBTQ+.

En ese momento, algunas parejas gais y lesbianas intentaban formalizar sus relaciones mediante las denominadas “uniones libres”, una figura jurídica para personas que conviven sin contraer matrimonio.

Aunque, en teoría, esas uniones otorgan derechos legales y económicos similares a los del matrimonio, los abogados señalan que las parejas del mismo sexo suelen enfrentar discriminación, obstáculos burocráticos y dificultades cuando intentan ejercerlos.

Rocha y Justiniano buscaban la seguridad jurídica y el reconocimiento social de los que disfrutan las parejas heterosexuales casadas. Para Rocha también era importante tener la certeza de que su relación sería reconocida si ambas decidían trasladarse a Estados Unidos.

Sus abogados encontraron una vía en la propia Constitución boliviana, la cual establece que los tratados internacionales, especialmente aquellos relacionados con los derechos humanos, tienen aplicación preferente cuando ofrecen una protección más amplia que las leyes nacionales.

La defensa invocó una opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, según la cual los Estados deben garantizar a las parejas del mismo sexo las mismas protecciones jurídicas concedidas a las parejas heterosexuales, incluido el acceso al matrimonio.

Años de oficinas, tribunales y paralizaciones

El proceso obligó a las dos mujeres a trasladarse repetidamente entre oficinas gubernamentales y tribunales, buscar documentos poco conocidos y tratar de comprender instrucciones contradictorias.

Durante algunos períodos, el caso quedó paralizado durante meses. Justiniano aseguró que esperaban un procedimiento complicado, pero nunca imaginaron que tardaría tanto.

“Hubo muchísimos obstáculos”, recordó Rocha, mientras Justiniano denunció que durante el proceso enfrentaron situaciones discriminatorias.

Después de más de tres años y dos demandas, el caso llegó a un tribunal constitucional de La Paz, sede administrativa del Gobierno boliviano.

El 13 de marzo de 2026, tras una audiencia que se prolongó durante seis horas, el tribunal falló a favor de la pareja y determinó que el Registro Civil había actuado de manera discriminatoria al negarles la autorización para casarse.

Al salir de la audiencia, Rocha llamó inmediatamente a Justiniano. Todavía sorprendida por la decisión, le comunicó que creía que finalmente habían ganado el proceso.

La corte ordenó a las autoridades emitir la licencia matrimonial en un plazo de diez días. Sin embargo, Rocha y Justiniano tuvieron que esperar otros cinco meses antes de poder contraer matrimonio.

Finalmente, el 7 de agosto, ambas se vistieron de blanco, pronunciaron el “sí, acepto” ante un oficial del Registro Civil y recibieron los documentos que reconocen legalmente su unión.

Un precedente para otras parejas

El matrimonio de Rocha y Justiniano tiene validez en todo el territorio boliviano y podría abrir el camino para que otras parejas del mismo sexo presenten solicitudes similares.

Mateo Rodrigo, abogado de Igual Bolivia, afirmó que la perseverancia de las dos mujeres ofrece esperanza a quienes buscan que sus relaciones sean reconocidas legalmente. A su juicio, el cambio en Bolivia resulta inevitable.

La organización informó que otras parejas del mismo sexo ya se han acercado para recibir orientación sobre la posibilidad de casarse.

Paola Tapia, alta funcionaria de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, consideró que el caso representa un precedente importante. Entiende que, después de que las dos mujeres lograran formalizar su matrimonio en Santa Cruz, otras parejas podrían reclamar el mismo reconocimiento.

Por tratarse de una demanda vinculada con la vulneración de derechos constitucionales, el expediente deberá ser revisado por el Tribunal Constitucional Plurinacional, la máxima instancia del país en esa materia.

El matrimonio de Rocha y Justiniano conservará su validez independientemente de la decisión que adopte esa corte. No obstante, si el tribunal ratifica el fallo inferior, fortalecería los argumentos jurídicos de otras parejas del mismo sexo que quieran casarse.

Una decisión favorable también acercaría a Bolivia a otros países sudamericanos, como Argentina, Brasil y Colombia, donde el matrimonio entre personas del mismo sexo está permitido desde hace años.

En Latinoamérica, nueve países reconocen este derecho. México y Cuba fueron los más recientes en legalizarlo, en 2022. En otras naciones de la región, especialmente en Centroamérica y el Caribe, las parejas del mismo sexo continúan enfrentando menores niveles de protección jurídica.

La influencia política de sectores católicos y evangélicos ha sido uno de los principales obstáculos para la aprobación del matrimonio igualitario en varios países latinoamericanos.

Las demandas judiciales promovidas por parejas gais y lesbianas han contribuido a ampliar ese derecho en distintas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta Nepal.

Una semana después de la boda, mientras preparaban fettuccine en la cocina de su casa, Rocha y Justiniano reflexionaron sobre lo que significa convertirse en el primer matrimonio igualitario reconocido oficialmente en una nación de alrededor de 12 millones de habitantes.

Rocha afirmó que el proceso comenzó como una lucha personal, pero terminó convirtiéndose en una causa relacionada con la igualdad de derechos y la posibilidad de que todas las personas protejan legalmente sus relaciones afectivas.

La información fue publicada por The Associated Press, en un reportaje de Paola Flores e Isabel Debre.

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