
Se hace viral video de dominicano que combate junto a tropas rusas en la guerra contra Ucrania
Higüey, La Altagracia, 17 sept.– Videos e imágenes de un dominicano vestido con uniforme militar y relatando desde territorio ruso algunos episodios de las misiones que realiza junto a las fuerzas de Moscú en la guerra contra Ucrania se han convertido en un fenómeno viral en las redes sociales.
El protagonista es Juan Carlos Ávila Espaillat, un joven de 28 años oriundo de Higüey que, según un documento atribuido al Ministerio de Defensa de la Federación Rusa, superó un proceso de selección y se incorporó al servicio militar bajo contrato.
Mientras sus publicaciones multiplican las reproducciones y su cuenta de Instagram supera los 80,000 seguidores, sus familiares viven horas de angustia en Higüey. La última advertencia recibida fue que permanecería varios meses sin comunicarse debido a su traslado desde una denominada “zona amarilla” hasta una “zona roja”.
La familia desconoce qué significan exactamente esas clasificaciones, pero teme que el joven haya sido enviado a un área de combate de mayor peligro dentro del conflicto ruso-ucraniano.
El documento que confirma su incorporación
El documento atribuido a las autoridades rusas está fechado el 16 de agosto de 2026 y habría sido emitido por el Punto de Selección para el Servicio Militar por Contrato de Moscú.
La certificación establece que “Ávila Espaillat Juan Carlos”, nacido el 4 de enero de 1998, completó satisfactoriamente el proceso de selección y partió para prestar servicio bajo contrato en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.
Su hermano, Óscar Fabián Ávila Espaillat, aseguró que Juan Carlos le envió el documento redactado en ruso y que él mismo se encargó de traducirlo al español.
El escrito compartido por la familia confirma su incorporación al servicio militar, pero no explica de qué manera el dominicano entró en contacto con los reclutadores rusos. Ávila Espaillat no es el único latinoamericano que se habría integrado a las tropas de Moscú para participar en la guerra contra Ucrania.
Un viaje presentado como oportunidad laboral
La historia que Juan Carlos contó inicialmente a sus familiares era muy diferente. Según Massiel Ávila Cedeño, su tía, a quien el joven considera como una madre, este les explicó que viajaría a Rusia después de conocer a una mujer de esa nacionalidad mientras trabajaba en Bávaro.
Supuestamente, la mujer lo llevaría a Rusia y le conseguiría empleo. También habría comprado el boleto aéreo y un teléfono celular para el joven, detalles que llevaron a la familia a creer que se trataba de una oportunidad laboral.
“Él me lo decía, pero como él relaja mucho no le creíamos”, relató Massiel, quien explicó que Juan Carlos acostumbraba a bromear sobre sus planes y proyectos.
La tía recordó que el 5 de agosto recibió una fotografía del pasaporte de su sobrino en la que aparecía el visado ruso. Situó su salida de República Dominicana entre el 10 y el 11 de agosto, aunque la fecha exacta no quedó claramente establecida en su relato.
En ese momento, ninguno de sus familiares sabía que el destino de Juan Carlos estaría relacionado con el servicio militar ruso ni con la guerra contra Ucrania.
Una fotografía reveló la verdadera historia
Las primeras sospechas surgieron cuando Óscar recibió una fotografía de su hermano vestido con lo que parecía ser un uniforme militar.
Al preguntarle qué hacía en ese lugar, Juan Carlos le respondió inicialmente que estaba vigilando una “caseta de patos”. Más adelante, sin embargo, terminó revelándole la naturaleza de las actividades que realizaba.
Desde entonces, el dominicano ha publicado en sus redes sociales videos e imágenes en los que aparece uniformado y relata momentos de su vida cotidiana y de las misiones que le asignan como integrante de las fuerzas rusas.
El contenido se hizo viral en pocos días y despertó la curiosidad de miles de usuarios. Sin embargo, detrás de las imágenes que circulan por internet permanece la preocupación de una familia que desconoce con precisión dónde se encuentra y cuáles son los riesgos que enfrenta.
Sus últimos días en Higüey
Antes de viajar, Ávila Espaillat residió durante aproximadamente cinco o seis meses en el sector Sajul, en la calle Constitución de Higüey, de acuerdo con el testimonio de Francisco Javier, quien fue su vecino.
Javier lo describió como un joven trabajador, alegre y bromista. Aseguró que nunca tuvo conocimiento de que hubiera recibido entrenamiento militar.
El vecino recordó particularmente el último día que lo vio en el apartamento. Juan Carlos entregó repentinamente la habitación donde vivía y se marchó acompañado por un motoconchista.
Cuando le preguntaron hacia dónde iba, respondió que viajaría a Puerto Rico. Los vecinos no sabían si hablaba en serio o si se trataba de una de sus bromas habituales.
Tiempo después supieron que había viajado a Rusia y que se había incorporado a las fuerzas de ese país que combaten contra Ucrania.
Francisco Javier aclaró que no mantenía una relación muy cercana con Juan Carlos y que el contacto entre ambos se limitaba a los saludos y a la convivencia habitual entre personas de una misma comunidad.
Trabajó en hoteles, seguridad y como salvavidas
Las personas consultadas coinciden en que Ávila Espaillat desempeñó diferentes trabajos antes de salir del país, pero ninguna conoce que haya tenido experiencia o entrenamiento militar.
Su tía explicó que había laborado como agente de seguridad y salvavidas en hoteles. Para ejercer esta última función realizó un curso relacionado con el rescate de personas. También se desempeñó como policía municipal.
Massiel señaló que su sobrino trabajó en diferentes establecimientos de la zona turística de Bávaro y que se mantenía buscando nuevas oportunidades laborales.
Martín Mercedes Castillo, amigo de Juan Carlos desde hace varios años, indicó que el joven también trabajó en ranchos turísticos y complejos hoteleros.
Hasta donde conoce, su única preparación vinculada con situaciones de riesgo correspondía a las instrucciones de salvamento recibidas durante sus trabajos en áreas acuáticas de hoteles.
Tanto Martín como el antiguo vecino del joven aseguraron que desconocían cualquier experiencia castrense anterior a su viaje.
Sus amigos pensaron que era otra broma
Martín Mercedes Castillo recordó que había escuchado a Juan Carlos decir que viajaría a Rusia. En principio, no le prestó demasiada atención porque pensó que se trataba de otra de sus bromas.
Lo describió como una persona conocida en su comunidad, conversadora, alegre y bromista, pero también decidida cuando se proponía alcanzar una meta.
Martín no ha vuelto a conversar con él desde su partida y desconoce el procedimiento mediante el cual consiguió incorporarse al servicio militar ruso.
También ignora si fue engañado con una falsa oferta laboral o si sabía desde el principio que terminaría vinculado a una operación militar.
“En particular no sé si fue engañado o cómo sucedió, pero su decisión fue muy personal”, expresó.
Un contrato por un año
Massiel aseguró que Juan Carlos le comunicó que había firmado un contrato por un año con las fuerzas rusas. Según su relato, el joven le dijo que todavía debía permanecer varios meses en ese país hasta completar el período acordado.
También le habría informado que recibiría un bono inicial y, posteriormente, un pago mensual, aunque la familiar afirmó que desconoce las cantidades estipuladas.
En algún momento, Massiel planteó la posibilidad de conseguir dinero para pagar los gastos del viaje de regreso. Juan Carlos le respondió que no podía abandonar el compromiso porque había firmado un contrato y las autoridades rusas ya habían cubierto los costos correspondientes.
La última comunicación
Los familiares aseguran que su última comunicación con Juan Carlos se produjo el lunes 14 de septiembre.
Óscar relató que su hermano le escribió alrededor de las 4:00 de la madrugada y que él contestó aproximadamente a las 7:00 de la mañana, tomando en cuenta la diferencia horaria entre República Dominicana y Rusia.
Massiel también situó en ese período su conversación más reciente con el joven. Durante el intercambio, Juan Carlos les advirtió que podría permanecer varios meses incomunicado.
Asimismo, les dijo que estaría acompañado por otro hombre, identificado únicamente como un colombiano de apellido Vargas.
Según la tía, su sobrino también les informó que había sido trasladado desde una “zona amarilla” hasta una “zona roja”. La familia desconoce a qué lugares o niveles de peligro corresponden esas denominaciones, debido a que el documento remitido por el joven tampoco ofrece detalles al respecto.
“Que venga vivo”
Detrás de los videos virales, las fotografías con uniforme y el crecimiento acelerado de sus seguidores, la familia de Juan Carlos Ávila Espaillat permanece sumida en la incertidumbre.
Su hermano Óscar lo describió como una buena persona, servicial, alegre y relajada. Ahora, afirmó, el principal deseo de todos es que pueda sobrevivir y regresar a República Dominicana.
Massiel comparte la misma preocupación y mantiene la esperanza de volver a verlo sano y salvo.
“Pedirle a Dios que lo traiga vivo. Es lo que queremos todos”, manifestó.
Óscar aseguró que su madre se encuentra muy triste y preocupada por la situación. Los padres de Juan Carlos han preferido no ofrecer declaraciones públicas, pero, según sus familiares, permanecen aferrados a la oración y a la esperanza de que su hijo pueda regresar con vida lo antes posible.
