
Siembras de tayotas y aguacates en cuencas altas amenazan la preservación del agua en República Dominicana
El ingeniero Martín Meléndez llamó a revisar las prácticas agrícolas en las zonas de nacimiento de los ríos y a transformar la gestión de las cuencas hidrográficas para garantizar la seguridad hídrica de República Dominicana.
SANTO DOMINGO, 15 oct. — La preservación del agua en República Dominicana exige revisar las prácticas agrícolas en las cuencas altas, donde la siembra de cultivos como tayotas y aguacates puede comprometer la protección de las fuentes hídricas, advirtió el ingeniero Martín Meléndez, profesor e investigador del Área de Ingenierías del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
“Nosotros no podemos seguir sembrando aguacates y tayotas en las cuencas altas. Nosotros no podemos seguir sacando arena de nuestros ríos. Nuestros ríos están secando”, expresó el especialista durante un panel sobre el impacto económico de la inacción frente al cambio climático, en el que alertó sobre los desafíos que enfrenta el país para garantizar la disponibilidad de agua.
El investigador planteó la necesidad de replantear el uso de los territorios que alimentan los ríos y abastecen los embalses, al considerar que las decisiones agrícolas y las intervenciones humanas en las cuencas deben tomar en cuenta sus consecuencias sobre la conservación de los recursos hídricos.
Su advertencia se produce en un contexto de vulnerabilidad de las reservas de agua del país, marcado por la presión sobre los embalses, la acumulación de sedimentos y los efectos del cambio climático sobre los patrones de lluvia.
Proteger las cuencas altas para preservar el agua
Las cuencas altas cumplen una función fundamental en el sistema hídrico, pues contribuyen a regular la escorrentía, favorecer la infiltración del agua y proteger los suelos que alimentan ríos y embalses.
Por ello, la planificación del uso del territorio en estas zonas resulta determinante para la disponibilidad de agua destinada al consumo humano, la agricultura y otras actividades productivas.
Meléndez cuestionó que se mantengan determinadas prácticas agrícolas en estas áreas sin considerar suficientemente sus efectos sobre el equilibrio de las cuencas. En ese sentido, llamó a revisar la siembra de tayotas y aguacates en las zonas altas y a priorizar decisiones de uso del suelo compatibles con la protección de las fuentes de agua.
El especialista también criticó la extracción de arena de los ríos, una práctica que puede alterar sus cauces y afectar la estabilidad de los ecosistemas fluviales. A su juicio, República Dominicana necesita modificar estas prácticas y adoptar una visión integral de la gestión hídrica para preservar sus recursos a largo plazo.
Presas bajo presión y riesgo para la seguridad hídrica
Durante su intervención, Meléndez indicó que varias presas dominicanas se encuentran actualmente por debajo del 50 % de su capacidad de almacenamiento, y señaló puntualmente la de Valdesia, en la provincia Peravia, que alcana el 60 %.
Asimismo, llamó la atención sobre la sedimentación acumulada en la presa de Tavera, en Santiago, cuya magnitud señaló que todavía no había sido cuantificada.
El investigador advirtió que la reducción de las reservas, sumada a la falta de precipitaciones, podría agravar las dificultades para garantizar el abastecimiento de agua. En ese contexto, insistió en la importancia de anticipar los riesgos y fortalecer la planificación de las cuencas hidrográficas.
Entre sus propuestas, planteó explorar alternativas a la construcción de grandes presas mediante sistemas de pequeños embalses distribuidos en cursos de agua de menor tamaño, como parte de una estrategia que responda a las características de cada territorio.
Planificación e investigación para aprovechar mejor el agua
Meléndez informó que desde el ámbito de la ingeniería se procura desarrollar una investigación para establecer un índice de aprovechamiento de los recursos hídricos de República Dominicana. Esta herramienta permitiría generar información para evaluar el uso del agua disponible y contribuir a una planificación más eficiente.
El especialista sostuvo que la gestión de las cuencas debe ocupar un lugar central en las decisiones sobre agricultura, conservación ambiental e infraestructura hídrica, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad del país y garantizar la disponibilidad de este recurso para las próximas generaciones.
