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miércoles, 12 de agosto de 2026
Siria condena a muerte a Bachar al Asad en primera sentencia contra el exdictador tras su derrocamiento

Siria condena a muerte a Bachar al Asad en primera sentencia contra el exdictador tras su derrocamiento

·11 de agosto de 2026·4

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Damasco, 11 agosto.– Un tribunal penal sirio condenó en rebeldía este martes a pena de muerte al expresidente Bachar al Asad, derrocado en diciembre de 2024, en la primera sentencia pública dictada contra quien gobernó Siria durante más de dos décadas y encabezó el régimen durante la devastadora guerra civil que comenzó tras las protestas antigubernamentales de 2011.

Según informó la agencia EFE, el tribunal impuso también la pena capital a Maher al Asad, hermano del exmandatario y uno de los principales responsables militares durante su Gobierno, así como a Atef Najib, primo de Bachar al Asad y antiguo jefe de la rama de Seguridad Política en Deraa.

Además de los tres miembros de la familia Al Asad, otras seis figuras vinculadas al antiguo régimen fueron sentenciadas a muerte, en lo que constituye la primera sentencia pública de esta naturaleza desde el establecimiento de las nuevas autoridades tras la caída del Gobierno en diciembre de 2024.

El fallo se produjo durante una audiencia contra Atef Najib, quien se desempeñó como jefe de la Seguridad Política en Deraa, ciudad del sur de Siria considerada la cuna de las protestas populares que estallaron en 2011 contra el régimen.

Najib es, según las informaciones divulgadas, el único de los condenados que se encuentra actualmente detenido en Siria, mientras que la sentencia contra Bachar al Asad fue pronunciada en rebeldía.

Deraa, punto de partida del levantamiento de 2011

El papel de Atef Najib resulta particularmente significativo por los acontecimientos ocurridos en Deraa a comienzos de 2011, en momentos en que diferentes países árabes experimentaban las movilizaciones conocidas como la Primavera Árabe.

En marzo de ese año, la detención y los presuntos malos tratos contra un grupo de jóvenes que habían realizado pintadas antigubernamentales desencadenaron protestas en Deraa. La represión de las manifestaciones alimentó un movimiento de protesta mucho más amplio contra el Gobierno de Bachar al Asad.

Las movilizaciones se extendieron posteriormente a otras ciudades y la respuesta de las fuerzas de seguridad contribuyó a transformar la crisis política en un conflicto armado.

La confrontación terminó convirtiéndose en una guerra de aproximadamente 14 años, caracterizada por la intervención de numerosos grupos rebeldes, organizaciones yihadistas y potencias extranjeras, además de provocar una de las mayores crisis humanitarias y migratorias de las últimas décadas.

Quién fue Bachar al Asad

Bachar al Asad nació en Damasco el 11 de septiembre de 1965 y originalmente no estaba destinado a convertirse en sucesor de su padre, Hafez al Asad, quien gobernó Siria desde 1971 hasta su muerte en 2000.

Formado como médico oftalmólogo, Bachar estudió en Damasco y posteriormente realizó parte de su formación profesional en Londres. El heredero inicialmente previsto para suceder a Hafez era su hijo mayor, Bassel al Asad.

Sin embargo, Bassel murió en un accidente automovilístico en 1994, circunstancia que alteró los planes sucesorios de la familia. Bachar regresó entonces a Siria, inició una carrera militar y fue preparado progresivamente para asumir mayores responsabilidades dentro del régimen.

Tras la muerte de Hafez al Asad en junio de 2000, el Parlamento modificó la edad mínima establecida constitucionalmente para ejercer la Presidencia, permitiendo que Bachar, que entonces tenía 34 años, pudiera convertirse en jefe del Estado.

Asumió formalmente la Presidencia en julio de 2000 y al comienzo de su mandato generó expectativas de apertura política y modernización, durante un breve período conocido como la “Primavera de Damasco”.

Sin embargo, esas expectativas desaparecieron rápidamente y el régimen mantuvo un sistema político autoritario sustentado en los servicios de inteligencia, las fuerzas de seguridad, el Ejército y el Partido Baaz.

De las protestas a una guerra devastadora

El momento decisivo para el Gobierno de Al Asad llegó en 2011, cuando las protestas iniciadas en Deraa se propagaron por Siria.

El Gobierno respondió con una fuerte represión, mientras sectores de la oposición comenzaron posteriormente a organizarse y armarse. El levantamiento derivó progresivamente en una guerra que fragmentó territorial y políticamente al país.

Durante los años siguientes intervinieron directamente o a través de aliados diferentes actores internacionales. Rusia e Irán se convirtieron en los principales respaldos del Gobierno de Al Asad, mientras Estados Unidos, Turquía y países árabes apoyaron en distintos momentos a diferentes sectores de la oposición.

La aparición y expansión del grupo Estado Islámico añadió una nueva dimensión al conflicto y provocó la intervención de una coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

La guerra dejó cientos de miles de muertos y millones de desplazados y refugiados, además de ciudades e infraestructuras devastadas.

El régimen de Al Asad fue acusado reiteradamente por organismos internacionales, gobiernos occidentales y organizaciones defensoras de los derechos humanos de cometer ejecuciones, torturas, desapariciones forzadas y ataques indiscriminados contra civiles.

Rusia e Irán permitieron a Al Asad recuperar terreno

Durante varios años, las fuerzas gubernamentales estuvieron cerca de perder zonas estratégicas frente a la oposición armada.

La intervención militar directa de Rusia en septiembre de 2015, combinada con el respaldo de Irán y de grupos aliados como el libanés Hizbulá, modificó sustancialmente el curso de la guerra.

Con ese apoyo, las fuerzas de Al Asad recuperaron importantes ciudades y territorios, entre ellos Alepo, y durante varios años pareció que el mandatario había conseguido sobrevivir políticamente al levantamiento iniciado en 2011.

Sin embargo, Siria permaneció profundamente fragmentada y el Gobierno continuó dependiendo del respaldo militar, económico y diplomático de sus principales aliados.

La ofensiva que derribó el régimen en 2024

La situación cambió abruptamente a finales de noviembre de 2024, cuando una coalición de fuerzas insurgentes encabezada por Hayat Tahrir al Sham (HTS) lanzó una ofensiva desde el noroeste del país.

Los rebeldes avanzaron con una rapidez inesperada. Las fuerzas gubernamentales perdieron primero Alepo y posteriormente otras posiciones estratégicas mientras el Ejército sirio se retiraba o desintegraba en diferentes frentes.

La ofensiva continuó hacia el sur y las fuerzas opositoras tomaron Hama y Homs, dejando abierto el camino hacia Damasco.

Finalmente, el 8 de diciembre de 2024, los insurgentes entraron en la capital y el régimen se derrumbó. Bachar al Asad abandonó Siria y huyó a Rusia, donde las autoridades rusas le concedieron asilo junto con miembros de su familia.

Su caída puso fin a 24 años de Gobierno personal y a más de medio siglo de dominio de la familia Al Asad sobre Siria, iniciado con la llegada de Hafez al Asad al poder en 1970.

Primera sentencia pública de la nueva etapa

La condena dictada este martes contra Bachar al Asad, su hermano Maher y otros antiguos responsables representa ahora uno de los pasos judiciales más significativos emprendidos en Siria contra figuras del régimen depuesto.

Maher al Asad fue durante años uno de los hombres más poderosos del aparato militar sirio y estuvo estrechamente vinculado a la Cuarta División Blindada, una unidad de élite que desempeñó un importante papel en la represión y posteriormente en la guerra.

Atef Najib, por su parte, quedó asociado desde el comienzo a los acontecimientos de Deraa que desencadenaron las protestas de 2011.

La sentencia de muerte contra Bachar al Asad tiene por el momento un carácter fundamentalmente judicial y político, debido a que fue dictada en rebeldía y el exmandatario permanece fuera de Siria.

El fallo constituye, no obstante, la primera sentencia pública contra el antiguo líder desde su derrocamiento y abre una nueva etapa en los intentos de las autoridades sirias surgidas tras la caída del régimen por procesar a antiguos funcionarios acusados de responsabilidades durante las décadas de Gobierno de la familia Al Asad.

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