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viernes, 3 de julio de 2026

Sismos menores mantienen vigilancia sobre la actividad sísmica en República Dominicana

·2 de julio de 2026·18
Sismos menores mantienen vigilancia sobre la actividad sísmica en República Dominicana
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Santo Domingo, 2 julio. - La actividad sísmica en la región del Caribe continúa mostrando un comportamiento dinámico tras los fuertes terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.

Este miércoles, dos nuevos temblores se produjeron frente a la costa sur de la República Dominicana, mientras que el Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) registró otros nueve microsismos de baja intensidad en distintos puntos del territorio nacional.

De acuerdo con los reportes preliminares, ninguno de los movimientos telúricos provocó daños materiales ni dejó personas lesionadas. Sin embargo, los especialistas señalan que estos eventos reflejan el proceso continuo de liberación de energía que experimentan las fallas geológicas que atraviesan la isla y sus alrededores.

El primero de los sismos ocurrió durante las primeras horas del miércoles y alcanzó una magnitud de 3.1. Su epicentro fue localizado a unos 55.6 kilómetros al sur de Sabana Grande de Palenque, en la provincia San Cristóbal, con una profundidad aproximada de 50 kilómetros bajo el lecho marino del Caribe.

Posteriormente, un segundo movimiento telúrico de magnitud 3.8 fue detectado a unos 59 kilómetros al sur de Boca de Yuma, en la provincia La Altagracia, con una profundidad cercana a los 48 kilómetros, según los datos divulgados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Los organismos de respuesta y las autoridades competentes confirmaron que ambos eventos transcurrieron sin consecuencias para la población y que no fue necesario activar protocolos especiales de emergencia.

Desde que Venezuela fue sacudida por los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurridos el pasado 24 de junio, la República Dominicana ha experimentado varios movimientos sísmicos que los expertos consideran compatibles con el comportamiento esperado de una región tectónicamente activa.

Entre los eventos de mayor relevancia registrados durante la última semana figura el sismo de magnitud 5.1 —estimado en 5.0 por el USGS— ocurrido el viernes 26 de junio al sur de la Isla Saona.

Ese movimiento fue sentido en amplias zonas del este y el Gran Santo Domingo, lo que motivó evacuaciones preventivas en edificios públicos, plazas comerciales y oficinas de Santo Domingo, Higüey, La Romana y Punta Cana.

A este evento se suman ahora los dos sismos registrados este miércoles en aguas del Mar Caribe.

Los especialistas explican que determinar con precisión la cantidad total de sismos menores ocurridos en la región resulta difícil, debido a que la mayoría son imperceptibles para la población y únicamente quedan registrados por las redes instrumentales.

Las estimaciones realizadas a partir de los sistemas de monitoreo regional indican que, durante la última semana, se han producido entre 40 y 60 microsismos con magnitudes comprendidas entre 1.5 y 3.4 en el área de influencia de las fallas que rodean la isla de La Española.

Este comportamiento se encuentra dentro de los parámetros considerados normales para la región. En un año típico, la República Dominicana registra entre 1,000 y 1,500 sismos de baja magnitud, por lo que la detección de un promedio de entre seis y ocho microsismos diarios tras un terremoto importante en el Caribe forma parte del patrón que los sismólogos denominan actividad tectónica normal de reajuste.

Además de los dos movimientos perceptibles de este miércoles, el Centro Nacional de Sismología de la UASD informó que sus instrumentos detectaron otros nueve microsismos con magnitudes entre 2.2 y 3.5, todos imperceptibles para la población.

La mayor concentración de estos eventos se registró en la franja costera sur y este del país, con movimientos próximos a Isla Catalina, Ramón Santana e Isla Saona. Durante la tarde también fueron detectados pequeños reajustes tectónicos en sectores del noroeste, especialmente en las provincias Montecristi y Puerto Plata.

Reajuste natural de las placas tectónicas

Especialistas en sismología explican que la República Dominicana está ubicada sobre el límite entre la Placa del Caribe y la Placa de Norteamérica, una de las zonas tectónicas más activas del hemisferio occidental.

En ese contexto, los grandes terremotos ocurridos recientemente en Venezuela modifican temporalmente la distribución de esfuerzos dentro de la corteza terrestre, generando ondas sísmicas y procesos de reajuste que mantienen activas diversas fallas de la región, entre ellas la Trinchera de los Muertos, localizada frente a la costa sur dominicana.

Los expertos aclaran que estos fenómenos no significan que un terremoto de gran magnitud vaya a producirse de manera inmediata en la República Dominicana. Más bien, representan procesos naturales mediante los cuales las placas tectónicas liberan gradualmente parte de la energía acumulada.

Los sismos inferiores a magnitud 4.0, como los registrados este miércoles, son considerados eventos normales dentro de este proceso de reajuste geológico y constituyen una forma de liberación progresiva de tensión en las fallas activas.

La comunidad científica explica que, tras un gran terremoto, la redistribución de esfuerzos puede prolongarse durante meses, años e incluso décadas, dependiendo tanto de la magnitud del evento principal como de las características geológicas de la falla involucrada.

Este comportamiento está descrito por la denominada Ley de Omori, principio ampliamente aceptado en la sismología mundial, que establece que la frecuencia de las réplicas disminuye progresivamente con el paso del tiempo. En las primeras etapas suelen registrarse numerosos eventos de menor magnitud, cuya ocurrencia se hace cada vez menos frecuente conforme avanza el proceso de estabilización.

Asimismo, cuando una falla libera súbitamente una gran cantidad de energía, los sectores adyacentes permanecen sometidos a elevados niveles de tensión, lo que favorece la aparición de nuevos microsismos mientras las rocas continúan acomodándose a su nueva posición.

Los especialistas añaden que ese proceso también puede transferir esfuerzos hacia fallas cercanas que ya se encontraban bajo presión, situación habitual en regiones de intensa actividad tectónica como el Caribe.

Investigaciones sismológicas recientes indican que algunas zonas del mundo todavía experimentan réplicas tardías de grandes terremotos ocurridos hace varios siglos, debido a la lenta capacidad de relajación de la corteza terrestre en determinadas regiones geológicas.

En el caso del Caribe, los expertos consideran completamente normal que, tras los terremotos superiores a magnitud 7.0 registrados en Venezuela y el sismo de magnitud 5.1 ocurrido al sur de la Isla Saona, continúe registrándose durante los próximos meses una sucesión de pequeños movimientos sísmicos mientras el sistema tectónico alcanza un nuevo equilibrio.

Ante esta situación, las autoridades reiteran que la República Dominicana forma parte de una zona de elevada actividad sísmica y exhortan a la población a mantener la calma, evitar difundir rumores o informaciones no verificadas en las redes sociales y mantenerse atenta únicamente a los boletines emitidos por el Centro Nacional de Sismología de la UASD y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

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