
Sonda de la NASA descubre en la Luna un enorme cráter formado hace apenas dos años
Cabo Cañaveral, Florida, 17 sept.– Científicos descubrieron en la superficie de la Luna un enorme cráter, más grande que el Coliseo Romano, formado por un potente impacto ocurrido hace apenas dos años y que inicialmente pasó inadvertido para los telescopios terrestres y espaciales.
El cráter tiene aproximadamente 222 metros —728 pies— de diámetro y alcanza hasta 43 metros —141 pies— de profundidad. Se trata del mayor cráter de impacto conocido que se haya formado en tiempos recientes dentro del sistema solar.
Los investigadores calculan que un acontecimiento de esa magnitud ocurre solamente una vez cada 132 años, por lo que el hallazgo constituye una valiosa fuente de información en momentos en que la NASA prepara sus planes para construir una base destinada a astronautas en la Luna.
“Este acontecimiento constituye una observación estadísticamente poco común, efectivamente única en la vida”, escribieron los científicos en uno de los dos estudios sobre el descubrimiento publicados en la revista Science Advances.
El impacto no fue detectado en tiempo real
El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, conocido como LRO por sus siglas en inglés, localizó el cráter en mayo de 2024, poco después de que se formara en la cara visible de la Luna.
Los investigadores creen que el impacto fue provocado por un fragmento de asteroide o cometa que chocó violentamente contra la superficie lunar.
A pesar de sus dimensiones, el acontecimiento no fue detectado en tiempo real por los telescopios instalados en la Tierra ni por los observatorios situados en el espacio.
Las imágenes de gran angular tomadas por el LRO permanecieron sin identificar entre la enorme cantidad de información recopilada por la sonda hasta agosto de 2025.
La nave obtuvo fotografías más detalladas durante el otoño pasado y los científicos confirmaron el descubrimiento a principios de este año.
Cráter lleva el nombre de Thomas McGetchin
El cráter recibió el nombre de Thomas McGetchin, fallecido científico y antiguo director del Instituto Lunar y Planetario de Houston.
La nueva formación es tres veces mayor que el anterior cráter de aparición reciente identificado por el Orbitador de Reconocimiento Lunar hace aproximadamente una década.
La Luna se encuentra cubierta de cráteres producidos durante miles de millones de años por impactos de asteroides, cometas y otros objetos espaciales.
Su superficie contiene algunos de los mayores cráteres conocidos del sistema solar, incluido uno que se extiende por más de 2,400 kilómetros —unas 1,500 millas—.
A diferencia de la Tierra, la Luna carece de una atmósfera densa capaz de desintegrar muchos de los objetos que se aproximan. Tampoco posee los procesos geológicos y meteorológicos que en nuestro planeta borran progresivamente las huellas de antiguos impactos.
El impacto alteró más de 100 kilómetros
El choque que originó el nuevo cráter removió materiales sobre una extensión de más de 100 kilómetros —66 millas— de la superficie lunar.
El polvo y el terreno rocoso fueron expulsados desde el punto de impacto en un ángulo mayor de lo esperado, explicó Mark Robinson, científico jefe del sistema de cámaras del LRO y empleado de la compañía Intuitive Machines.
Robinson encabezó uno de los dos estudios científicos dedicados al fenómeno.
Otro trabajo identificó alrededor del cráter una zona fría con unos siete kilómetros —cuatro millas— de ancho. Esa característica coincide con un aflojamiento de la capa superior del suelo lunar provocado por el impacto.
David Paige, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles y coautor del estudio, comparó ese proceso con la actividad de trabajar o remover la tierra de un jardín.
“Ahora estamos considerando los impactos como una manera de cultivar el regolito, removiendo los sedimentos y colocando arriba materiales que normalmente están debajo de la superficie”, explicó Paige.
El regolito es la capa de polvo, fragmentos de roca y otros materiales sueltos que cubre la superficie lunar.
Las huellas del Apolo no durarán para siempre
Los numerosos cráteres encontrados por el Orbitador de Reconocimiento Lunar desde su lanzamiento en 2009 han permitido a los científicos conocer mejor la frecuencia con la que se transforma la superficie del satélite.
Según Robinson, los materiales expulsados por los impactos remueven aproximadamente los dos centímetros superiores —casi una pulgada— del suelo lunar cada 80,000 años.
Ese proceso ocurre con mayor rapidez de lo estimado anteriormente y contradice la creencia popular de que las huellas dejadas por los astronautas de las misiones Apolo permanecerán intactas para siempre.
Robinson aseguró que esas marcas “definitivamente habrán desaparecido dentro de ese período”.
Aunque 80,000 años representan una enorme extensión de tiempo para la escala humana, el dato demuestra que la superficie lunar no es completamente estática y continúa transformándose como consecuencia de los impactos.
Evaluarán riesgos para futura base lunar
El próximo paso de los investigadores será calcular el peligro que representarían para una futura base de la NASA los materiales expulsados durante la formación de cráteres.
Las rocas y el polvo lanzados a grandes velocidades podrían desplazarse a grandes distancias y golpear instalaciones, equipos o zonas habitadas.
“Esa información ayudará a los ingenieros a reforzar las estructuras para que no haya que preocuparse por los daños, o quizás preocuparse menos”, explicó Robinson.
El descubrimiento permitirá perfeccionar los cálculos sobre la frecuencia, la magnitud y los efectos de los impactos en la Luna, datos fundamentales para diseñar refugios, laboratorios y otras infraestructuras capaces de proteger a los astronautas.
Con información de AP
