
Israel recuerda tres años del ataque de Hamás mientras Gaza sigue entre ruinas, hambre y desplazamientos
Netanya, Israel, 7 de octubre de 2026.— Los israelíes conmemoraron este miércoles el tercer aniversario del ataque encabezado por Hamás el 7 de octubre de 2023, que dejó unas 1,200 personas muertas y 251 secuestradas, y desencadenó una guerra devastadora en Gaza.
Tres años después, el duelo de las familias israelíes convive con la destrucción del territorio palestino, donde alrededor de dos millones de habitantes continúan enfrentando condiciones desesperadas.
En el sur de Israel, familiares y sobrevivientes acudieron a cruces de carreteras, refugios antibombas y al recinto del festival de música Nova, lugares convertidos en escenarios de memoria tras el ataque más mortífero contra el país.
Según Associated Press (AP), este es el primer aniversario con todos los rehenes de regreso, una circunstancia que abre una nueva etapa del duelo, aunque no elimina las secuelas del cautiverio ni la pérdida de quienes murieron.
Para los palestinos de Gaza, la fecha representa otra jornada de sufrimiento después de una campaña militar israelí que ha causado decenas de miles de muertes. Gran parte de la población vive en campamentos de tiendas de campaña, mientras extensas zonas urbanas permanecen reducidas a escombros.
Pese al alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 y redujo los combates más intensos, los ataques israelíes han continuado casi a diario. Más de la mitad de Gaza permanece bajo control militar israelí; Reuters sitúa esa proporción en alrededor de dos tercios del territorio.
Cerca de Reim, donde se celebraba el festival Nova, las familias se congregaron alrededor de fotografías de sus seres queridos. A las 6:29 de la mañana, la hora en que comenzaron los primeros lanzamientos de cohetes tres años atrás, se abrazaron mientras desde la cercana Gaza se escuchaban explosiones.
Cientos de personas rindieron homenaje a las más de 350 víctimas asesinadas en el recinto del festival y sus alrededores. AFP describió también momentos de silencio entre los asistentes y el gesto de una persona que puso música electrónica como tributo a quienes murieron.
Anya Davitashili, cuyo hijo Sean tenía 25 años cuando fue asesinado, explicó a AP que regresa al lugar todos los sábados porque allí siente una mayor cercanía con él.
“Tengo un video de él bailando aquí que termina a las 6:29 de la mañana, lo tengo delante de mis ojos todo el tiempo”, relató. “Cada mañana, te despiertas y solo hay una ausencia interminable”.
Entre quienes viven el aniversario desde una nueva realidad está Elkana Bohbot, de 37 años, secuestrado durante el festival y liberado el año pasado después de 738 días de cautiverio. Es la primera vez desde su captura que puede conmemorar el 7 de octubre en Israel.
Bohbot contó que pasó gran parte de su cautiverio a unos 50 metros bajo tierra, en un túnel oscuro y húmedo.
Permaneció en una celda pequeña junto con otros rehenes, recibió escasa alimentación y solo pudo bañarse cada varias semanas.
Sus captores también lo obligaron a aparecer en videos de propaganda, incluido uno en el que debía representar una llamada ficticia a su familia.
Durante los aproximadamente 11 meses transcurridos desde su liberación, ha atravesado un proceso de rehabilitación física y emocional. En agosto, su esposa, Rivka, dio a luz a una niña, Michelle, cumpliendo una promesa que él se había hecho durante el encierro: darle un hermano o una hermana a su hijo Reem, de cinco años.
Bohbot presentó el nacimiento como un mensaje de continuidad frente a quienes lo mantuvieron cautivo. Afirmó a AP que su hija representa la determinación de seguir viviendo y permanecer en su tierra.
En Gaza no se esperaban actos conmemorativos durante la jornada. Los habitantes consultados por AP señalaron que los recordatorios de cuánto han cambiado sus vidas están presentes en cada calle, vivienda destruida y desplazamiento.
Alrededor del 90 % de la población ha tenido que abandonar sus hogares, en muchos casos repetidamente. Walid Akram, residente de la ciudad de Gaza, describió una experiencia de muerte, destrucción y bombardeos sin precedentes en su vida.
Raed Khozeiq, cuyo barrio costero en Tel al-Hawa quedó prácticamente arrasado, expresó que nada de su existencia permanece igual.
“Ningún país del mundo ha pasado por lo que hemos vivido aquí”, manifestó. Describió lo ocurrido como “una guerra de exterminio” y enumeró el hambre y la ausencia de escuelas y universidades entre las pérdidas que enfrenta su comunidad.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 74,000 palestinos han muerto durante la guerra. La institución no distingue entre civiles y combatientes en sus balances, pero sostiene que alrededor de la mitad de los fallecidos eran mujeres y niños.
Aunque el ministerio forma parte del gobierno administrado por Hamás, sus cifras son consideradas generalmente fiables por organismos de Naciones Unidas y especialistas independientes, según el reporte de AP.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego, el ministerio registra 1,460 palestinos muertos. Durante ese mismo período han fallecido siete soldados israelíes. Israel sostiene que sus operaciones se dirigen contra milicianos de Hamás.
Las restricciones al ingreso de bienes y asistencia humanitaria han contribuido a mantener la crisis de hambre, de acuerdo con expertos en seguridad alimentaria citados por AP. La reducción de los combates de mayor intensidad no ha permitido recuperar una vida normal para la población.
Hamás ha presentado el ataque de octubre de 2023 como una respuesta a décadas de ocupación militar israelí, confiscación de tierras y expansión de asentamientos. Sin embargo, después de tres años de guerra, la aspiración palestina de establecer un Estado independiente parece todavía más distante.
El aniversario también llega en un momento de fuertes tensiones políticas en Israel, con elecciones previstas para finales de octubre. Los actos oficiales del Gobierno se celebraron el día 5, una fecha más cercana a la conmemoración según el calendario hebreo.
Las ceremonias separadas reflejan las divisiones sobre el primer ministro Benjamin Netanyahu, su conducción de la guerra y su resistencia a promover una investigación oficial sobre los fallos de seguridad que permitieron el ataque.
El ex primer ministro Naftali Bennett, quien aspira a desplazar a Netanyahu en las próximas elecciones, visitó Reim, observó las fotografías de las víctimas y conversó con familiares que lloraban.
Gadi Eisenkot, líder del partido opositor Yashar!, se reunió con familias en un refugio antibombas del sur de Israel donde fueron asesinadas numerosas personas que intentaban escapar.
Reuters documentó asimismo actos de familiares de víctimas y antiguos rehenes que reclaman una investigación independiente. La exigencia de responsabilidades continúa siendo uno de los asuntos centrales del debate público alrededor del aniversario.
Fuera de Israel y Gaza, el balance de estos tres años muestra un Oriente Medio profundamente alterado. El ataque y la guerra posterior dieron paso a una sucesión de enfrentamientos que involucraron a Hamás, Hezbollah y su aliado Irán.
Hezbollah comenzó a disparar contra Israel en 2023 en apoyo de Hamás. Actualmente, tropas israelíes ocupan una parte importante del sur del Líbano, mientras más de 300,000 libaneses continúan desplazados, según AP.
Israel también ha tomado franjas de territorio en Siria. Paralelamente, Estados Unidos se unió a Israel en dos rondas de ataques contra el programa militar y nuclear iraní, ampliando una confrontación que ha afectado a países árabes del golfo Pérsico y trastornado los mercados internacionales.
Aunque esos enfrentamientos no están directamente conectados en todos sus aspectos, la guerra de Gaza contribuyó a configurar el escenario regional en el que se desarrollaron.
La violencia también ha aumentado en Cisjordania, ocupada por Israel. AP señala que las políticas del Gobierno israelí de extrema derecha han envalentonado a colonos extremistas que atacan a palestinos y destruyen sus propiedades.
Tres años después del 7 de octubre, las familias israelíes recuerdan a sus muertos y los antiguos rehenes intentan reconstruir sus vidas, mientras los palestinos de Gaza siguen enfrentando las consecuencias de una guerra cuya devastación persiste pese al alto el fuego.
