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lunes, 14 de septiembre de 2026
Suecia encara difícil negociación política tras mínima ventaja electoral de la izquierda

Suecia encara difícil negociación política tras mínima ventaja electoral de la izquierda

·14 de septiembre de 2026·7

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Estocolmo, Suecia..- Suecia podría afrontar una prolongada espera para conocer la composición de su próximo gobierno, después de que los resultados preliminares de las elecciones parlamentarias otorgaran una estrecha y todavía incierta ventaja al bloque opositor de izquierda.

Con casi el 95 % de los distritos electorales escrutados, la Autoridad Electoral Sueca proyectaba 176 escaños para los cuatro partidos de oposición y 173 para las cuatro organizaciones que integran o respaldan al gobierno conservador saliente.

El Parlamento sueco, conocido como Riksdag, está compuesto por 349 miembros, por lo que se necesitan al menos 175 escaños para alcanzar la mayoría absoluta.

La diferencia de tres puestos podría cambiar cuando sean contabilizados los votos anticipados y las papeletas enviadas desde el extranjero que no llegaron a los centros electorales antes de la jornada de votación.

Ese conteo está programado para el miércoles. Sin embargo, aun después de conocerse los resultados definitivos, las negociaciones para formar una administración podrían extenderse durante semanas.

Suecia, con una población aproximada de 10.6 millones de habitantes, pertenece a la Unión Europea y es el integrante más reciente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El próximo gobierno tendrá un mandato de cuatro años.

Andersson aspira a regresar al poder

El Partido Socialdemócrata de centroizquierda, encabezado por la ex primera ministra Magdalena Andersson, se perfilaba nuevamente como la organización política individual con mayor cantidad de votos, pese a perder parte de su respaldo.

Andersson busca recuperar la jefatura del Gobierno que perdió en 2022, cuando una estrecha mayoría parlamentaria permitió la llegada al poder del conservador Ulf Kristersson.

Aunque los cuatro partidos opositores confirmen su mayoría, Andersson enfrentará importantes dificultades para convertir esa ventaja numérica en una coalición estable, debido a las diferencias existentes dentro de su propio bloque.

El Partido del Centro se alineó con la izquierda porque se niega a gobernar con los Demócratas Suecos, organización de derecha radical contraria a la inmigración.

Sin embargo, esa formación tampoco desea integrar un gobierno junto al Partido de Izquierda, ubicado en el extremo opuesto del espectro político. Esta posición podría bloquear una alianza encabezada por Andersson.

Los socialdemócratas obtenían alrededor del 28 % de los votos, un resultado considerado poco satisfactorio para una organización que durante décadas dominó la política sueca.

También resultarían complicadas las posibles alianzas que cruzaran la división tradicional entre los partidos de izquierda y derecha.

Kristersson explorará diferentes alternativas

El primer ministro saliente, Ulf Kristersson, reconoció la dificultad que plantean las líneas políticas establecidas por los distintos partidos.

Kristersson advirtió que, si todas las organizaciones mantienen sus condiciones y rechazos actuales, Suecia podría quedarse sin un gobierno viable. Añadió que estudiará las posibilidades disponibles para intentar construir una mayoría.

Mikael Damberg, una de las principales figuras socialdemócratas, señaló que todas las formaciones tendrán que hacer concesiones durante las conversaciones y aseguró que su partido también está dispuesto a negociar.

Kristersson gobierna desde 2022 mediante una coalición de centroderecha integrada por tres partidos. Su administración dependió del apoyo parlamentario externo de los Demócratas Suecos para mantener la mayoría.

Antes de los comicios, el primer ministro planteó la posibilidad de entregar puestos ministeriales a esa organización si el bloque gobernante conseguía permanecer en el poder.

Retrocede la derecha radical

Los resultados preliminares representaron un revés para los Demócratas Suecos. Su respaldo cayó hasta poco menos del 18 %, aproximadamente tres puntos porcentuales por debajo del resultado obtenido cuatro años antes.

La agrupación también perdió el segundo lugar y quedó detrás del Partido Moderado de Kristersson.

Ann-Cathrine Jungar, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Södertörn, explicó que Suecia tenía anteriormente una tradición de formar gobiernos con relativa rapidez.

Durante la última década, sin embargo, las negociaciones se han vuelto considerablemente más complejas debido a la fragmentación del sistema partidario y las diferencias sobre la cooperación con la derecha radical.

Jungar considera que el proceso posterior a estas elecciones probablemente mantendrá esa tendencia.

Los Demócratas Suecos fueron fundados durante la década de 1980 por personas vinculadas a movimientos extremistas de derecha, incluidos grupos neonazis.

Bajo el liderazgo de Jimmie Åkesson, quien dirige el partido desde 2005, la organización moderó parte de su discurso y expulsó a miembros que expresaban abiertamente posiciones racistas.

Esos cambios permitieron que pasara de ser una fuerza marginal a convertirse en una organización con influencia directa sobre las políticas gubernamentales.

Apoyo al gobierno pudo afectar al partido

Jungar señaló que las organizaciones populistas de derecha suelen perder votos después de entrar en un gobierno o convertirse en su principal apoyo parlamentario.

La especialista explicó que algunos simpatizantes terminan decepcionados cuando comprueban que el partido no consigue aplicar todas las políticas prometidas.

No obstante, los Demócratas Suecos conservan una base electoral estable y distribuida por distintas regiones del país.

Según la académica, sus resultados pueden aumentar o disminuir entre elecciones como parte de la normalización experimentada por los partidos populistas de derecha radical en Suecia y otras naciones europeas.

La posibilidad de que los Demócratas Suecos ocuparan por primera vez posiciones dentro del gabinete fue uno de los asuntos centrales de la campaña, especialmente por el crecimiento registrado por otras organizaciones populistas en Europa.

Pocos cambios en política exterior y migratoria

Los principales partidos suecos mantienen amplios consensos sobre varios asuntos estratégicos, entre ellos el respaldo a Ucrania y la decisión de incorporar al país a la OTAN.

El sistema multipartidista sueco está estructurado alrededor de la negociación. Los gobiernos suelen colaborar con la oposición para garantizar continuidad en las políticas económicas y sociales más importantes.

Independientemente de quién consiga formar la próxima administración, no se esperan grandes modificaciones en la política migratoria.

Jungar considera improbable que Suecia regrese a normas más liberales después de que las fuerzas populistas de derecha contribuyeran a endurecer las medidas sobre inmigración en los países nórdicos durante las últimas dos décadas.

La atención permanecerá ahora centrada en el conteo de los votos anticipados y del exterior. Una vez concluidos, comenzará una negociación en la que Andersson y Kristersson deberán superar los vetos cruzados para evitar un prolongado bloqueo político.
Con imformación de AP, Reuters y EFE

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