
Terremoto deja 68 muertos y miles de damnificados en Indonesia durante el Día de la Independencia
REO, Indonesia, 17 agosto.— Miles de personas permanecían este lunes a la espera de asistencia humanitaria en la isla indonesia de Flores, mientras el país conmemoraba el 81 aniversario de su independencia, ensombrecido por el terremoto que dejó al menos 68 muertos, más de 200 heridos y extensos daños materiales.
Numerosos habitantes de Flores, situada en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, dedicaron la jornada a llorar a sus familiares y vecinos fallecidos. Otros esperaban la llegada de alimentos, agua potable, medicamentos y refugios a comunidades que continuaban incomunicadas varios días después del desastre.
Durante la ceremonia oficial celebrada en Yakarta, el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, pidió a los participantes elevar plegarias por las personas afectadas por las catástrofes en Nusa Tenggara Oriental y otras zonas del país.
El mandatario también encabezó un minuto de silencio en honor a los héroes de la independencia nacional y a las víctimas de los recientes desastres.
Más de 1,300 viviendas afectadas
El terremoto dañó más de 1,300 viviendas en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, incluidas cerca de 250 destruidas solamente en Flores.
Unas 5,000 personas tuvieron que trasladarse a refugios temporales, mientras que el número de heridos se elevó a 213, de acuerdo con la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia, conocida por sus siglas BNPB.
El gobernador provincial declaró el domingo un estado de emergencia por 14 días para facilitar la movilización de recursos y acelerar las labores de rescate, asistencia humanitaria y evaluación de daños.
El movimiento telúrico ocurrió poco antes de las 6:00 de la mañana del sábado, a una profundidad aproximada de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Las fuertes sacudidas provocaron escenas de pánico y llevaron a los residentes de las zonas costeras a abandonar sus hogares ante las advertencias iniciales sobre un posible tsunami. La alerta fue levantada posteriormente.
Hasta este lunes, las autoridades habían registrado 1,576 réplicas, aunque solo una pequeña cantidad fue percibida por la población.
Damnificados duermen bajo lonas
Miles de residentes pasaron la noche del domingo y la madrugada del lunes en las inmediaciones de sus viviendas destruidas, refugiados bajo lonas improvisadas y temerosos de regresar a las estructuras que permanecían en pie debido a las continuas réplicas.
Una fotoperiodista de The Associated Press constató una amplia destrucción en diferentes puntos de Flores. Árboles derribados bloqueaban las carreteras, mientras enormes rocas desprendidas por los deslizamientos cubrían algunos caminos.
Numerosas viviendas quedaron reducidas a escombros o sufrieron daños considerables. En varios lugares, edificios colapsados cayeron sobre vehículos estacionados.
El desastre reavivó entre muchos residentes los dolorosos recuerdos del terremoto y posterior tsunami que golpearon Flores en 1992, causando la muerte de unas 2,500 personas.
Rasyid Jafar, comerciante de ropa residente en Reo, una de las zonas más afectadas de la regencia de Manggarai, explicó que su vivienda quedó completamente destruida.
“Mi casa ahora es solo escombros”, declaró Jafar, quien advirtió que los damnificados necesitaban con urgencia alimentos, medicinas y agua potable.
Militares y policías participan en la asistencia
Cerca de 1,500 integrantes de las Fuerzas Armadas y la Policía fueron desplegados en la zona del desastre para apoyar las operaciones de rescate y distribución de suministros.
Los equipos cuentan con el respaldo de 10 aeronaves destinadas a transportar unas 275 toneladas de ayuda humanitaria, informó Abdul Muhari, subdirector de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.
Muhari explicó que las dificultades logísticas, los deslizamientos de tierra, las carreteras bloqueadas y la compleja geografía de Flores han retrasado la entrega de asistencia a algunas de las comunidades más afectadas.
Las autoridades instalaron dos hospitales de campaña en Ruteng, la localidad que sufrió los mayores daños, para atender a las víctimas luego de que varios centros médicos resultaran afectados por el terremoto.
También fueron organizados dos equipos para administrar un centro de operaciones de emergencia sanitaria y coordinar los servicios médicos en las áreas perjudicadas.
Los grupos de rescate continuaban buscando posibles víctimas entre los escombros y en las zonas aisladas, aunque hasta este lunes ninguna familia había reportado oficialmente personas desaparecidas.
Difícil acceso a comunidades aisladas
Los trabajadores humanitarios lograron llegar a última hora del domingo a la pequeña isla de Palue, una de las zonas más próximas al epicentro del terremoto.
La misión enfrentó un complicado recorrido por mar y tierra, atravesando áreas montañosas afectadas por deslizamientos. Miles de habitantes de la isla seguían necesitando asistencia urgente después de permanecer aislados durante varios días.
Marselus Yugo Amboro, subjefe policial de la regencia de Sikka, formó parte de uno de los primeros equipos que consiguió ingresar a la isla con suministros de emergencia.
El oficial explicó que los caminos son empinados y muchos se encontraban obstruidos por derrumbes. Describió el desplazamiento hasta las comunidades afectadas como un recorrido extremadamente peligroso.
Las evaluaciones iniciales realizadas en Palue determinaron que una persona murió, dos resultaron gravemente heridas y cerca de 150 viviendas fueron destruidas.
Un país expuesto a terremotos y tsunamis
Indonesia, un archipiélago integrado por más de 17,000 islas, registra con frecuencia terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis debido a su ubicación en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, un arco de fallas sísmicas y volcanes con forma de herradura.
En 2018, un terremoto de magnitud 7.5 provocó un tsunami en la isla de Célebes que dejó más de 4,400 muertos.
Uno de los desastres naturales más devastadores de la historia reciente ocurrió en 2004, cuando un terremoto de magnitud 9.1 frente a las costas de Sumatra generó un gigantesco tsunami.
Aquella catástrofe causó aproximadamente 230,000 muertes en una docena de países del océano Índico. Cerca de 170,000 de las víctimas fallecieron en la provincia indonesia de Aceh.
La nueva tragedia obligó a Indonesia a combinar las celebraciones por su independencia con las operaciones de rescate, el duelo por las víctimas y la atención de miles de personas que perdieron sus hogares.
Redacción elaborada con información de The Associated Press.
