
Trabajador de Adif se acoge a su derecho a no declarar por el accidente de Urda; Puente descarta dimitir
Madrid, 30 oct.– El trabajador del centro de control de Adif que autorizó al tren AVE a reanudar la circulación con «marcha normal» antes del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, se acogió por el momento a su derecho a no declarar ante la Guardia Civil, según confirmaron a EFE fuentes próximas a la investigación. La colisión dejó al menos 69 personas fallecidas.
La Policía Judicial investiga las circunstancias del siniestro para determinar las posibles responsabilidades penales. El accidente ocurrió la mañana del miércoles, cuando un AVE que había partido minutos antes de la estación madrileña de Atocha con destino a Sevilla chocó contra un tren de Iryo que circulaba en la misma dirección y permanecía detenido en Urda.
Paralelamente a las diligencias judiciales, la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT) desarrolla la investigación técnica del suceso.
El organismo informó de que hasta el jueves no había entrevistado a los maquinistas ni a los responsables de circulación, porque todavía no se encontraban en condiciones de someterse a esos interrogatorios técnicos. Como parte de sus trabajos, un equipo se desplazó al centro de control de alta velocidad de Adif, situado en Atocha.
Un impacto estimado entre 160 y 200 kilómetros por hora
El informe preliminar de la AITAT, elaborado durante las primeras 24 horas posteriores al accidente, estima que la colisión se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora.
La violencia del impacto hizo que el coche de cabeza del AVE quedara empotrado en el coche de cola del Iryo. Ambos terminaron volcados y girados al pie del terraplén de la vía.
El resto del AVE descarriló por completo. Los seis últimos coches permanecieron sobre la plataforma ferroviaria, mientras que el coche número 7 cayó por el terraplén.
Además, el coche número 3, identificado en el informe como el antepenúltimo según el sentido de la marcha, quedó atravesado por un fragmento de carril deformado a consecuencia del choque.
En el tren de Iryo descarrilaron todos los coches, salvo los dos primeros, numerados como 7 y 8. Por el terraplén cayeron el coche de cola, número 1, así como el penúltimo y el antepenúltimo, correspondientes a los números 2 y 3.
Puente rechaza dejar el cargo
El ministro de Transportes, Óscar Puente, descartó este viernes que esté considerando dimitir. Durante una rueda de prensa en Madrid sostuvo que esa decisión no responde a su carácter y que tampoco se la ha solicitado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Puente defendió que la prioridad debe ser esclarecer lo sucedido, atender sus responsabilidades y trabajar para mejorar el sistema ferroviario, en lugar de centrar el debate en su continuidad.
Afirmó que seguirá desempeñando sus funciones para ofrecer explicaciones, aclarar las causas del accidente y recuperar la confianza de los ciudadanos. También rechazó abandonar el puesto por las exigencias de la oposición y aseguró que no se esconderá detrás de otras personas.
Preguntado sobre si su dimisión podría proporcionar algún alivio a las víctimas y a sus familiares, calificó la cuestión de muy delicada y manifestó sus dudas sobre el consuelo que esa decisión podría representar para quienes han perdido a un ser querido o sufrido lesiones graves.
El ministro señaló que, de manera provisional, los indicios apuntan a un fallo en el centro de control de mando de Adif como origen del choque entre el AVE de Renfe y el tren de Iryo.
No obstante, aseguró que no utilizará a ningún trabajador como escudo ni anticipará responsabilidades antes de que concluya la investigación. También advirtió de que exigir explicaciones no debe confundirse con buscar culpables de forma precipitada.
Reconoce la pérdida de confianza en el ferrocarril
Puente admitió que la confianza de la sociedad española en el transporte ferroviario se ha quebrado tras el accidente, aunque afirmó que mantiene su confianza en el sistema.
Como argumento, explicó que, si no lo considerara seguro, no viajaría en tren ni permitiría que lo hiciera ningún integrante de su familia. Calificó lo ocurrido de excepcional y reconoció la necesidad de trabajar para restablecer la seguridad percibida por los usuarios.
Ante las preguntas sobre si es la persona adecuada para encabezar esa tarea, respondió que ocupa actualmente la responsabilidad y considera que puede cumplir ese objetivo.
Durante su comparecencia, el ministro también indicó que el sistema de señalización y protección ferroviaria LZB registró 170 fallos a lo largo de 2026, una cifra que, según sostuvo, se encuentra dentro de los parámetros habituales europeos.
El accidente de Urda se produce en un año en el que el uso de la alta velocidad ya había retrocedido. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística citados en el reporte, entre enero —mes del accidente de Adamuz, en Córdoba— y agosto viajaron en estos servicios 25,86 millones de pasajeros.
Esa cifra representa una disminución del 12,3 % respecto al mismo período de 2025, equivalente a 3,62 millones de viajeros menos.
Fuente: Agencia EFE
