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martes, 6 de octubre de 2026
Tres años después del ataque de Hamás, los israelíes buscan reconstruir sus vidas entre el duelo y el miedo

Tres años después del ataque de Hamás, los israelíes buscan reconstruir sus vidas entre el duelo y el miedo

·6 de octubre de 2026·5
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Sderot, Israel, 6 de octubre de 2026.— Desde una colina cercana a Gaza, visitantes israelíes observan con binoculares los edificios destruidos de Beit Hanoun. Para muchos habitantes de las comunidades atacadas por Hamás el 7 de octubre de 2023, la proximidad de ese territorio sigue despertando temor. Tres años después, la reconstrucción de viviendas convive con recuerdos que alteran la vida cotidiana.
El reportaje de Associated Press recoge el testimonio de Deganit Bar Hay, quien no puede preparar una parrillada porque el olor le recuerda los cuerpos quemados. En las carreteras permanecen memoriales y vehículos acribillados. Mor Izreal, responsable de una exposición de realidad virtual sobre el ataque en Sderot, intenta que los visitantes comprendan la pérdida de seguridad que experimentaron sus vecinos.
El dolor también alimenta reclamos políticos. Amit Gurfinkel, que pasó aquella jornada refugiado con su hija y armado con un cuchillo, pide investigar las fallas de seguridad. Mientras tanto, AP describe una sociedad concentrada en sus muertos y antiguos rehenes, con poco espacio para escuchar a los civiles palestinos. La devastación de Gaza y el sufrimiento de su población forman parte de la misma guerra, aunque muchos entrevistados todavía contemplan el territorio principalmente como una amenaza.
El ataque dejó unas 1,200 personas muertas y 251 secuestradas, según Reuters. Para quienes regresaron del cautiverio, recuperar la libertad ha significado aprender de nuevo a vivir.
Emily Damari, capturada herida en su casa de Kfar Aza y liberada en enero de 2025, encuentra ahora un valor especial en actos sencillos: abrir el refrigerador, beber agua fría o estar con su familia.
Eli Sharabi salió en febrero de 2025 después de 491 días de cautiverio. Su esposa y sus dos hijas fueron asesinadas durante el ataque; su hermano Yossi murió en Gaza. Sharabi ha ayudado a crear en Ashkelon un centro para familias afectadas por traumas y discapacidades, dedicado a la memoria de sus seres queridos.
Hagar Brodutch, secuestrada con sus tres hijos y una niña vecina, advierte que las dificultades continúan después de la liberación, especialmente para los menores. Ha comenzado a estudiar repostería como una forma de reconstruir su futuro. Sus experiencias muestran que volver a casa abre una etapa de recuperación cuyo ritmo depende de cada superviviente.
Otros familiares han decidido trasladar sus demandas al Parlamento. Reuters identificó al menos nueve candidatos directamente afectados por el ataque que participan en las elecciones de este mes, desde posiciones políticas distintas.
Michal Hirsch Negri, cuyo hijo Roee murió combatiendo a los atacantes en Be’eri, aspira a un escaño con la formación encabezada por Naftali Bennett. Shira Shapiro, madre de Aner, quien intentó proteger a personas refugiadas del ataque al festival Nova devolviendo las granadas lanzadas por los agresores, también se presenta por un partido opositor.
Talik Gvili, madre del policía Ran Gvili, respalda en cambio a Benjamin Netanyahu y fue incorporada a su lista de candidatos. El duelo compartido no ha producido una respuesta política uniforme: algunas familias buscan sustituir al Gobierno y otras consideran que su continuidad ofrece seguridad.
Entre memoriales, proyectos de ayuda y campañas electorales, los afectados intentan dar un sentido a sus pérdidas. La recuperación personal avanza junto a una discusión nacional sobre responsabilidades, protección y futuro.

Fuentes: Associated Press

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