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martes, 22 de septiembre de 2026
Trump amenaza con utilizar el poder militar de Estados Unidos para proteger sus intereses en América Latina

Trump amenaza con utilizar el poder militar de Estados Unidos para proteger sus intereses en América Latina

·22 de septiembre de 2026·10

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Naciones Unidas, 22 sept (Agencias)..– El presidente Donald Trump advirtió este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Estados Unidos está dispuesto a emplear su poder militar en América Latina si considera amenazados sus intereses nacionales, en una declaración que eleva las tensiones sobre el futuro de la política estadounidense en la región.

Trump presentó la intervención militar ejecutada por Estados Unidos en Venezuela como una demostración de que Washington no permitirá que gobiernos, organizaciones criminales o potencias extranjeras establezcan amenazas dentro del hemisferio occidental.

“Nuestras acciones en Venezuela son una prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra nuestro país se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental”, declaró el mandatario.

Agregó que, “si es necesario”, su gobierno empleará la capacidad militar estadounidense para garantizar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos. Trump describió ese poderío como incomparable frente al de otras naciones.

La declaración no se limitó a plantear una posibilidad abstracta. Trump la vinculó directamente con operaciones ya realizadas durante su segundo mandato, especialmente la incursión de enero en Venezuela que terminó con la captura del entonces gobernante Nicolás Maduro.

Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York para enfrentar acusaciones relacionadas con narcotráfico y narcoterrorismo. Después de esa operación asumió el poder de manera interina Delcy Rodríguez, con quien Trump tenía previsto reunirse durante su agenda en Nueva York.

Compara a los carteles con el Estado Islámico

Trump dedicó parte de su intervención al combate contra los carteles del narcotráfico y otras organizaciones criminales que operan en América Latina.

El presidente estadounidense calificó a los carteles como “el ISIS del hemisferio occidental”, en referencia al grupo extremista Estado Islámico.

Según Trump, esas organizaciones utilizan el asesinato, la violación, la tortura y la extorsión como instrumentos para aterrorizar a las sociedades y, por tanto, deben recibir un tratamiento similar al aplicado por Estados Unidos contra organizaciones terroristas internacionales.

El mandatario sostuvo que los integrantes de los carteles deben ser eliminados, expulsados o detenidos como combatientes enemigos sin posibilidad de recuperar la libertad.

Con esas palabras, Trump defendió los ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico que su gobierno identifica como parte de las rutas utilizadas para transportar drogas hacia Estados Unidos.

El gobernante presentó las acciones como operaciones de seguridad nacional y no únicamente como procedimientos policiales contra el narcotráfico.

México en el centro de las advertencias

Trump afirmó que mantiene una “muy buena relación” con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y destacó la cooperación entre los dos gobiernos.

Sin embargo, describió a México como el epicentro de la violencia vinculada con los carteles y sostuvo que las organizaciones criminales mantienen bajo su control partes del territorio mexicano.

El presidente estadounidense calificó como inaceptable que su país comparta una extensa frontera con una nación donde, según su valoración, los carteles poseen semejante capacidad territorial, económica y militar.

Trump exhortó al Gobierno mexicano a recuperar completamente el control de su territorio, aunque no anunció durante el discurso ninguna operación militar específica dentro de México.

Sus declaraciones amplían las preocupaciones existentes sobre la posibilidad de que Washington realice acciones unilaterales contra organizaciones criminales en países latinoamericanos, amparándose en la designación de algunos grupos como organizaciones terroristas extranjeras.

Venezuela como precedente

Trump utilizó reiteradamente la operación estadounidense en Venezuela como evidencia de su disposición a actuar militarmente en el hemisferio.

Durante una declaración posterior a la captura de Maduro, el mandatario informó que más de 150 aeronaves, entre bombarderos, cazas, helicópteros y aparatos de vigilancia, participaron en la incursión.

Los aviones despegaron desde unas 20 bases terrestres y marítimas distribuidas en el hemisferio occidental, mientras fuerzas especiales ingresaron a territorio venezolano para capturar al gobernante y a su esposa.

Trump presentó aquella acción como una de las mayores demostraciones de capacidad militar estadounidense y declaró que su gobierno garantizaría una transición política que considerara segura y apropiada.

La operación dejó un precedente de intervención directa que ahora el mandatario utiliza para sustentar su advertencia de que Estados Unidos volverá a emplear la fuerza si entiende que sus intereses están en peligro.

Desde entonces, la administración estadounidense ha impulsado acuerdos para abrir el sector petrolero venezolano a compañías norteamericanas.

Trump también retiró a Venezuela de la lista estadounidense de países que incumplen sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico, argumentando que las nuevas autoridades han cooperado con Washington.

Una nueva interpretación de la Doctrina Monroe

Las afirmaciones de Trump forman parte de una política más amplia dirigida a restablecer el predominio estadounidense en el hemisferio occidental.

Su administración ha denominado esa estrategia el “corolario Trump” de la Doctrina Monroe, también conocido informalmente como “Doctrina Donroe”.

La política combina presión económica, cooperación militar, acciones contra el narcotráfico y esfuerzos destinados a limitar la presencia de China y otras potencias rivales en América Latina.

En marzo, la Casa Blanca proclamó que los carteles y las organizaciones terroristas extranjeras del hemisferio debían ser desmantelados mediante todos los mecanismos permitidos por la legislación aplicable.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, impulsó además la Coalición Americana contra los Carteles, integrada inicialmente por representantes militares y de seguridad de 17 países.

El objetivo declarado de esa alianza es coordinar las capacidades de los gobiernos participantes para combatir a los grupos dedicados al narcotráfico, el tráfico de personas y otras actividades criminales transnacionales.

Lula reclama cooperación y rechaza intervenciones

La amenaza de Trump coincidió con el discurso del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ante la Asamblea General.

Lula afirmó que Brasil reconoce la gravedad del crimen organizado y está dispuesto a fortalecer la cooperación internacional, pero rechazó cualquier forma de intervención militar extranjera.

“No necesitamos portaaviones patrullando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para detener el flujo de armas y dinero que alimenta el crimen”, manifestó el mandatario brasileño.

El gobernante indicó que había transmitido esa posición directamente a Trump y defendió una estrategia conjunta para cortar las fuentes de financiamiento y abastecimiento de las organizaciones criminales, respetando la soberanía de los países.

La respuesta brasileña refleja la preocupación existente en sectores de América Latina de que el combate contra el narcotráfico sea utilizado como justificación para ejecutar operaciones militares unilaterales.

La advertencia se produce en medio de varias guerras

La amenaza sobre América Latina formó parte de un discurso más amplio en el que Trump defendió las decisiones militares adoptadas por su administración en distintas regiones.

El presidente justificó la guerra iniciada junto con Israel contra Irán y aseguró que la ofensiva evitó que Teherán desarrollara armas nucleares, una acusación rechazada por el Gobierno iraní.

Trump advirtió que podría “aniquilar” a la República Islámica si no se alcanza un acuerdo para terminar el conflicto, aunque pronosticó que una negociación podría concretarse después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.

También pidió a otros países aislar económicamente a Irán para obligarlo a negociar.

La guerra ha elevado los precios internacionales de los combustibles, afectado el transporte por el estrecho de Ormuz y contribuido a reducir la aprobación de Trump, que cayó a un 32 % en una reciente encuesta de Reuters/Ipsos.

Alcance todavía indefinido

Trump no identificó durante su intervención todos los escenarios específicos en los que ordenaría utilizar la fuerza dentro de América Latina ni explicó cuáles amenazas serían suficientes para activar una respuesta militar.

Tampoco precisó si futuras operaciones serían coordinadas con los gobiernos correspondientes o ejecutadas unilateralmente por Estados Unidos.

Su declaración, sin embargo, establece que Washington considera a los carteles, las organizaciones designadas como terroristas, la influencia de potencias rivales y los gobiernos percibidos como hostiles asuntos directamente vinculados con su seguridad nacional.

La advertencia confirma un giro hacia una política más intervencionista en el hemisferio occidental, sustentada en el uso combinado de presión diplomática, sanciones económicas y capacidad militar.

La afirmación fue realizada en la sede de las Naciones Unidas, organismo cuya Carta prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de los Estados, salvo en casos de legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad. Trump no explicó cuál sería la base jurídica para una eventual intervención futura.

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