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sábado, 12 de septiembre de 2026
Trump genera controversia al respaldar una Irlanda unificada durante visita a su campo de golf

Trump genera controversia al respaldar una Irlanda unificada durante visita a su campo de golf

·12 de septiembre de 2026·6

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Dublín, 12 sept. .– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que le gustaría ver una Irlanda unificada y calificó esa posibilidad como “fantástica”, al intervenir en uno de los asuntos políticos más delicados de Irlanda, Irlanda del Norte y el Reino Unido.

Trump expresó su posición durante una reunión en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, como parte de una visita de fin de semana que combina actividades oficiales con su asistencia al Abierto de Irlanda de golf, celebrado en una propiedad de su familia en Doonbeg, condado de Clare.

Al ser preguntado por un periodista sobre la eventual reunificación de la República de Irlanda con Irlanda del Norte, territorio integrante del Reino Unido, el mandatario estadounidense respondió que no quería ocasionar problemas, pero que le encantaría verla concretada.

Trump consideró que la reunificación terminará produciéndose y sugirió que podría ocurrir ahora. Agregó que sería un acontecimiento “fantástico”, aunque reconoció que el Reino Unido tendría que pronunciarse sobre el asunto.

Las declaraciones contrastan con la cautela mantenida tradicionalmente por los presidentes estadounidenses frente al futuro constitucional de Irlanda del Norte. Incluso gobernantes como Joe Biden, quien destacaba frecuentemente sus vínculos familiares y emocionales con Irlanda, evitaron respaldar directamente una de las opciones.

Un debate de elevada sensibilidad política

La discusión sobre una Irlanda unificada está vinculada con décadas de enfrentamientos entre las comunidades nacionalista y unionista de Irlanda del Norte.

Cuando Irlanda, históricamente dominada por Gran Bretaña, se convirtió hace aproximadamente un siglo en un país autónomo de mayoría católica, seis condados del norte, donde predominaba la población protestante, permanecieron dentro del Reino Unido.

Irlanda del Norte quedó dividida entre los nacionalistas, mayoritariamente católicos y partidarios de integrarse a la República de Irlanda, y los unionistas, principalmente protestantes, que defendían la permanencia bajo soberanía británica.

Las tensiones desencadenaron el conflicto conocido como The Troubles, que durante tres décadas involucró a grupos paramilitares de ambos bandos y a las fuerzas británicas. Alrededor de 3,600 personas murieron durante ese periodo de violencia.

El Acuerdo de Viernes Santo de 1998, alcanzado con una participación importante de Estados Unidos, puso fin en gran medida al conflicto, aunque dejó sin resolver definitivamente el estatus constitucional de Irlanda del Norte.

El pacto establece la posibilidad de convocar un referendo sobre la reunificación si existen indicios de que una mayoría de la población apoyaría esa alternativa.

El primer ministro británico, Andy Burnham, declaró el miércoles que no conoce evidencias de un respaldo mayoritario para celebrar otra consulta y aseguró que, mientras esa situación no cambie, el referendo no será convocado.

Trump también menciona las Malvinas

Durante su visita, Trump volvió a referirse a la posibilidad de un conflicto entre el Reino Unido y Argentina por las islas Malvinas, denominadas Falkland por los británicos.

El presidente argentino, Javier Milei, aliado político de Trump, ha reiterado recientemente el reclamo de soberanía de Argentina sobre el archipiélago del Atlántico Sur, que permanece bajo control británico.

Trump había planteado anteriormente que Washington podría reconsiderar su tradicional posición neutral sobre la soberanía de las islas. Este sábado expresó dudas sobre la capacidad del Reino Unido para recuperarlas de producirse una situación similar a la guerra de 1982, cuando Argentina invadió el territorio y las fuerzas británicas retomaron su control.

El mandatario estadounidense aseguró que probablemente sería convocado para intervenir ante un eventual conflicto y sostuvo que podría contribuir a resolverlo.

Reunión con una presidenta crítica

Trump también sostuvo conversaciones en Dublín con la presidenta irlandesa, Catherine Connolly, una dirigente de izquierda que participó en las protestas realizadas durante la visita del mandatario estadounidense a Irlanda en 2019.

Connolly, quien ejerce como jefa de Estado en un cargo principalmente ceremonial, respalda la causa palestina y anteriormente cuestionó la política estadounidense en Oriente Medio. También había calificado a Trump como un “matón”.

La presidenta recibió a Trump en una alfombra roja colocada en su residencia oficial, Áras an Uachtaráin. Ambos se estrecharon las manos y conversaron antes de ingresar al edificio.

Trump salió solo unos minutos después y saludó mientras una banda de las Fuerzas de Defensa de Irlanda interpretaba el himno nacional estadounidense. Posteriormente, pasó revista a una guardia de honor del Ejército irlandés.

El mandatario tenía previsto dirigirse a empresarios de Estados Unidos e Irlanda en la residencia oficial del embajador estadounidense en Dublín, antes de desplazarse hacia su complejo de golf frente al océano en Doonbeg para presenciar el Abierto de Irlanda.

Protestas y molestias en Dublín

La visita provocó un amplio dispositivo de seguridad y restricciones alrededor del Phoenix Park de Dublín, un espacio de aproximadamente 700 hectáreas donde se encuentran la residencia presidencial, la casa estatal para huéspedes Farmleigh y Deerfield, residencia del embajador estadounidense.

Las medidas de seguridad y los cierres de vías generaron molestias entre algunos habitantes. El taxista Christopher Fox afirmó que Trump estaba causando un caos en la ciudad para poder trasladarse a Doonbeg, mientras el mundo afrontaba numerosas crisis.

La estudiante universitaria Mina Petrovski criticó las posiciones del presidente estadounidense frente a las mujeres, los inmigrantes y las comunidades minoritarias. También cuestionó que el Gobierno irlandés lo recibiera oficialmente.

Partidos de izquierda, organizaciones antimilitaristas, grupos propalestinos, ambientalistas y otros movimientos convocaron manifestaciones contra la visita.

Eric Trump defiende inversiones familiares

Eric Trump, hijo del presidente, defendió la presencia de su familia en Irlanda y sostuvo que recibe el respaldo de la comunidad de Doonbeg.

En declaraciones a la cadena pública irlandesa RTE, aseguró que el complejo Trump International Golf Links es el mayor empleador de la zona. Invitó a quienes cuestionan a su familia a conversar con los residentes y conocer las inversiones realizadas en el país.

La visita constituye otro ejemplo de la combinación de las funciones oficiales del presidente con sus intereses privados. Trump juega al golf con frecuencia en clubes de su propiedad en Florida, Nueva Jersey y Virginia, y ha participado en importantes acontecimientos deportivos celebrados en instalaciones relacionadas con los negocios familiares.

El Abierto de Irlanda es el segundo torneo del circuito europeo disputado este año en una propiedad de Trump. El campeonato Nexo se celebró el mes pasado en su campo de Aberdeen, Escocia.

En 2025, Trump pasó cinco días en Escocia, donde jugó en su club de Turnberry e inauguró otro campo de golf en Balmedie, Aberdeenshire. Durante ese viaje también se reunió con el primer ministro británico y la presidenta de la Comisión Europea
Con información de AP

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