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sábado, 26 de septiembre de 2026
Trump y Xi buscan contener su rivalidad: comercio, inteligencia artificial, Taiwán e Irán dominan cumbre en Washington

Trump y Xi buscan contener su rivalidad: comercio, inteligencia artificial, Taiwán e Irán dominan cumbre en Washington

·26 de septiembre de 2026·9

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WASHINGTON, 25 sept (Agencias).– Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, cerraron este viernes una visita de Estado marcada por el intento de estabilizar la relación entre las dos mayores economías del mundo, aunque sin resolver las profundas diferencias que mantienen sobre comercio, inteligencia artificial, Taiwán, Irán y la competencia tecnológica.

La cumbre, celebrada principalmente el jueves en la Casa Blanca y concluida este viernes con un recorrido por los Archivos Nacionales, produjo pocos anuncios concretos. El resultado más visible fue mantener abierta la tregua comercial entre Washington y Pekín hasta el próximo 10 de enero, mientras ambos gobiernos continúan negociando sus disputas arancelarias y económicas.

Reuters describió el encuentro como una demostración de diplomacia personal con escasos avances públicos en los asuntos más conflictivos.

Trump buscó destacar durante toda la visita su relación personal con Xi y sostuvo que ambos países pueden conseguir resultados importantes cuando trabajan conjuntamente.

El mandatario estadounidense volvió a hablar de la “gran amistad” que asegura haber construido con su homólogo chino, mientras Xi empleó un lenguaje más institucional y llamó a gestionar adecuadamente las diferencias y evitar que la competencia entre ambas potencias desemboque en una confrontación.

Xi insistió en que China y Estados Unidos necesitan coexistir pacíficamente y reiteró su advertencia sobre la denominada “trampa de Tucídides”, concepto utilizado para describir el riesgo de conflicto cuando una potencia emergente desafía a otra establecida.

El dirigente chino sostuvo que la competencia entre Washington y Pekín debe mantenerse dentro de determinados límites y que los intereses de las dos economías están profundamente interrelacionados.

Comercio: una tregua que gana tiempo

Uno de los asuntos centrales fue la disputa comercial que sacudió los mercados internacionales durante 2025. Washington y Pekín consiguieron evitar, por el momento, una nueva escalada al prolongar hasta el 10 de enero la tregua arancelaria que venían negociando.

Estados Unidos busca aumentar las compras chinas de productos estadounidenses, particularmente agrícolas, mejorar el acceso de sus empresas al mercado chino y reducir su dependencia de Pekín en sectores considerados estratégicos.

Trump afirmó este viernes que los agricultores estadounidenses resultarían beneficiados por las conversaciones, aunque no ofreció detalles sobre nuevos compromisos de compra.

China, a su vez, pretende mantener condiciones previsibles para sus exportaciones y reducir las restricciones estadounidenses relacionadas con tecnología avanzada. Entre los asuntos pendientes figuran también las tierras raras, esenciales para numerosas industrias, y las restricciones estadounidenses sobre determinados semiconductores y tecnologías.

Xi celebró la continuidad del entendimiento comercial, aunque las partes no anunciaron un acuerdo integral capaz de poner fin a las disputas estructurales.

Inteligencia artificial: coincidencias sobre los riesgos, competencia por el liderazgo

La inteligencia artificial (IA) ocupó un lugar destacado en las conversaciones, reflejo de una competencia tecnológica que Washington y Pekín consideran estratégica para sus economías y su seguridad nacional.

Xi sostuvo que Estados Unidos y China tienen la responsabilidad de procurar que el desarrollo de la inteligencia artificial permanezca bajo control humano. La posición refleja la preocupación creciente sobre sistemas cada vez más avanzados y los riesgos que podrían derivarse de una pérdida de supervisión humana.

Trump, que ha defendido acelerar el desarrollo estadounidense de la IA y mantener la ventaja tecnológica de su país, ha mostrado mayor resistencia frente a propuestas que puedan traducirse en amplias restricciones regulatorias.

Pese a las diferencias sobre cómo alcanzar ese objetivo, la posibilidad de mantener mecanismos de comunicación para reducir riesgos relacionados con la inteligencia artificial estuvo presente en las conversaciones. No fue anunciado, sin embargo, un gran acuerdo bilateral sobre gobernanza de esta tecnología.

La cuestión adquiere especial relevancia porque Estados Unidos y China compiten también por los semiconductores de última generación, la capacidad de procesamiento, los centros de datos y el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial.

Taiwán sigue siendo la principal línea roja de Pekín

El asunto más sensible desde el punto de vista geopolítico volvió a ser Taiwán.

Xi pidió a Trump que Estados Unidos maneje la cuestión “con prudencia” y reclamó que Washington se oponga expresamente a la independencia taiwanesa. Pekín considera a Taiwán parte de su territorio y mantiene la reunificación como uno de sus objetivos nacionales.

Estados Unidos mantiene desde hace décadas una política de reconocimiento diplomático de Pekín combinada con relaciones no oficiales con Taiwán y apoyo a la capacidad defensiva de la isla. Durante la cumbre no se anunció una modificación de fondo de esa política.

La cuestión continúa siendo uno de los mayores focos potenciales de tensión entre ambas potencias, particularmente por las ventas estadounidenses de armamento a Taiwán y por las actividades militares chinas alrededor de la isla.

Irán y la guerra en Medio Oriente

Trump y Xi abordaron igualmente la situación de Irán y la guerra en Medio Oriente.

Xi expresó su deseo de que Washington y Teherán alcancen mediante negociaciones un acuerdo “lo antes posible”. China mantiene importantes relaciones económicas y estratégicas con Irán y se ha opuesto a la guerra encabezada por Estados Unidos e Israel.

Washington, por su parte, busca que Pekín utilice su influencia económica y diplomática sobre Teherán para contribuir a reducir las tensiones y alcanzar acuerdos sobre los principales asuntos en disputa.

El tema ya había figurado en las conversaciones mantenidas por Trump y Xi durante el encuentro celebrado en China en mayo. Entonces ambos mandatarios coincidieron en que Irán no debía disponer de un arma nuclear y abordaron la importancia de mantener abierto el estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio mundial de energía.

Una relación marcada por la competencia



Más allá de los asuntos individuales, el mensaje político de la visita fue el esfuerzo por impedir que la rivalidad entre Washington y Pekín se transforme en una confrontación abierta.

Estados Unidos y China compiten por influencia económica, desarrollo tecnológico, inteligencia artificial, semiconductores, cadenas globales de suministro y posiciones estratégicas en Asia y otras regiones.

Trump enfatizó repetidamente su buena relación personal con Xi, mientras el presidente chino habló de estabilidad, cooperación y necesidad de gestionar las diferencias. Los dos dirigentes evitaron convertir públicamente sus desacuerdos en una confrontación directa durante la visita.

El despliegue protocolar reforzó ese mensaje. Trump y la primera dama Melania Trump recibieron personalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, a su llegada el miércoles a la Base Conjunta Andrews. El jueves se realizó una ceremonia oficial en la Casa Blanca y posteriormente una cena de Estado con funcionarios, empresarios y representantes de importantes compañías estadounidenses.

Xi también anunció iniciativas destinadas a fortalecer los contactos entre ambas sociedades, entre ellas una invitación para que 100,000 jóvenes estadounidenses participen durante cinco años en programas de intercambio en China y el préstamo de dos pandas a un zoológico de Atlanta.

La visita concluyó este viernes después de que Trump y Xi tomaran té en la Casa Blanca y se trasladaran a los Archivos Nacionales, donde el mandatario estadounidense mostró a su invitado documentos históricos vinculados con la fundación y el sistema democrático de Estados Unidos.

Sin embargo, detrás de las ceremonias y del lenguaje conciliador permanecen las diferencias estructurales. Reuters señaló al concluir la visita que no se hicieron públicos grandes avances sobre los asuntos más difíciles de la relación, particularmente inteligencia artificial, comercio, Taiwán e Irán.

La cumbre dejó así una relación temporalmente estabilizada, con una tregua comercial que concede varios meses adicionales para negociar y con canales políticos abiertos entre Trump y Xi, pero sin acuerdos anunciados capaces de eliminar la competencia estratégica que define actualmente las relaciones entre Estados Unidos y China.

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