La Propuesta Digital
jueves, 24 de septiembre de 2026
Trump y Xi se reúnen en Washington con comercio, inteligencia artificial, Irán y Taiwán en el centro de la agenda

Trump y Xi se reúnen en Washington con comercio, inteligencia artificial, Irán y Taiwán en el centro de la agenda

·24 de septiembre de 2026·8

¿Te gustó esta noticia? Compártela:

Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

WASHINGTON, 24 sept.– El presidente de China, Xi Jinping, inició una visita de Estado de tres días a Estados Unidos marcada por una combinación de gestos diplomáticos y profundas diferencias con Washington, mientras este jueves sostiene conversaciones con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca para intentar preservar la estabilidad entre las dos mayores economías del mundo.

Xi llegó el miércoles a la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington, donde fue recibido personalmente por Trump, un gesto poco habitual en el protocolo presidencial estadounidense y concebido también como una respuesta a la ceremonia ofrecida al mandatario estadounidense cuando visitó Beijing hace cuatro meses.

La reunión de este jueves constituye el segundo encuentro entre Trump y Xi durante 2026, después de las conversaciones celebradas en mayo en Beijing, cuando los dos gobiernos expresaron su intención de mantener una relación de estabilidad estratégica.

La visita incluye una ceremonia oficial en la Casa Blanca, conversaciones privadas y una cena de Estado con la participación prevista de importantes figuras de los sectores tecnológico, financiero y empresarial.

La agenda continuará el viernes, cuando las actividades previstas incluyen una visita a los Archivos Nacionales.

Pese al despliegue ceremonial, las conversaciones se desarrollan en medio de importantes diferencias entre Washington y Beijing.

El comercio, las tierras raras, la competencia por la inteligencia artificial, la guerra con Irán y Taiwán se encuentran entre los principales asuntos que condicionan actualmente las relaciones bilaterales.

Aunque ambos gobiernos buscan evitar un nuevo deterioro de los vínculos, las expectativas de alcanzar acuerdos amplios durante la visita son limitadas.

Una tregua comercial pendiente de renovación

El comercio constituye uno de los asuntos prioritarios.

Estados Unidos y China mantienen una tregua que permitió reducir las tensiones generadas por la guerra arancelaria, durante la cual ambas potencias llegaron a amenazarse con gravámenes superiores al 100%.

El acuerdo debía expirar en noviembre, por lo que su continuidad se convirtió en uno de los principales puntos de interés alrededor de la cumbre.

Además de los aranceles, Washington pretende conseguir mejores condiciones para acceder a los minerales críticos y tierras raras controlados en gran medida por China, recursos fundamentales para la fabricación de productos tecnológicos, vehículos y equipamiento militar.

Beijing ha utilizado anteriormente las restricciones a las exportaciones de esos materiales como herramienta dentro de sus disputas comerciales.

China reclama, por su parte, que Estados Unidos flexibilice algunas de las restricciones que dificultan a sus empresas acceder a tecnologías avanzadas estadounidenses.

Aunque no se anticipa un gran pacto comercial, las conversaciones podrían producir avances específicos relacionados con aranceles, comercio agrícola y cooperación contra el tráfico de drogas.

Inteligencia artificial abre otro frente de competencia

La inteligencia artificial se ha convertido en otro de los grandes campos de competencia estratégica entre las dos potencias.

Estados Unidos intenta mantener su liderazgo en el desarrollo de los modelos más avanzados y especialmente en los semiconductores de alto rendimiento necesarios para entrenarlos.

China ha respondido aumentando sus inversiones para reducir su dependencia tecnológica de Estados Unidos y cuestionando las restricciones impuestas por Washington a la exportación de chips avanzados.

Trump considera la supremacía en inteligencia artificial un objetivo estratégico para Estados Unidos y ha defendido limitar regulaciones que, desde su perspectiva, puedan ralentizar el desarrollo tecnológico estadounidense.

Beijing sostiene una posición diferente sobre las restricciones.

Antes de la llegada de Xi, el embajador chino en Washington, Xie Feng, reclamó evitar la formación de lo que describió como un nuevo “telón de silicio” en el ámbito tecnológico.

Las diferencias no han impedido que los dos gobiernos exploren espacios de cooperación.

Washington y Beijing estudian mecanismos para ampliar el diálogo sobre los riesgos asociados a la inteligencia artificial, incluyendo posibles canales de comunicación para responder a incidentes graves.

Sin embargo, la desconfianza estratégica entre ambos países continúa limitando las posibilidades de una coordinación más profunda.

Irán se incorpora a la agenda entre Washington y Beijing

A las disputas tradicionales entre Estados Unidos y China se agregó en los últimos meses la guerra con Irán.

Washington pretende aumentar la presión económica sobre Teherán y considera que Beijing podría desempeñar un papel relevante debido a sus estrechos vínculos económicos con la República Islámica.

China es uno de los principales compradores del petróleo iraní y defiende su derecho a mantener relaciones comerciales con Teherán.

La administración Trump ha respaldado medidas que permitirían imponer nuevos aranceles a países que compren petróleo y gas procedentes de Irán y Rusia, una política que potencialmente podría afectar a China.

Washington, sin embargo, ha evitado anunciar nuevas sanciones contra Beijing y sus principales instituciones financieras en los días inmediatamente anteriores a la visita de Xi.

Taiwán continúa siendo una línea roja para China

El otro gran asunto geopolítico es Taiwán, uno de los temas históricamente más sensibles en las relaciones entre Washington y Beijing.

China considera a Taiwán parte de su territorio y no ha renunciado al posible uso de la fuerza para alcanzar la reunificación.

Estados Unidos reconoce diplomáticamente a Beijing bajo su política de “una sola China” y no mantiene relaciones diplomáticas formales con Taipéi, pero conserva importantes vínculos con la isla y, de acuerdo con su legislación, le proporciona medios para mantener capacidades defensivas.

Se espera que Xi vuelva a plantear sus objeciones a las ventas estadounidenses de armas a Taiwán.

Washington aprobó un paquete de armamentos valorado en alrededor de US$11,000 millones, mientras otro acuerdo estimado en cerca de US$14,000 millones permanece paralizado.

Trump ha presentado ese segundo paquete como un posible elemento dentro de las negociaciones, lo que ha generado interrogantes sobre el papel que podría desempeñar Taiwán dentro de las conversaciones económicas y estratégicas con China.

Antes del viaje de Xi, el embajador Xie Feng señaló que Taiwán, el sistema político chino y el derecho de China al desarrollo constituyen asuntos que Beijing considera líneas rojas en su relación con Estados Unidos.

Una visita cargada de simbolismo

Xi realiza su primera visita a Washington en más de una década, cuatro meses después del viaje de Trump a Beijing.

Los dos gobiernos buscan transmitir la imagen de que, pese a su creciente competencia económica, tecnológica y geopolítica, mantienen abiertos canales de comunicación capaces de evitar que sus diferencias desemboquen en una confrontación mayor.

La dimensión ceremonial de la visita refleja esa intención.

La Casa Blanca preparó una recepción oficial y una cena de Estado en la que está prevista la presencia de algunos de los principales ejecutivos de las industrias tecnológica y financiera estadounidense.

La visita ofrece a Trump la oportunidad de corresponder a la recepción que recibió en China y permite a Xi presentar la relación bilateral como una competencia que puede mantenerse bajo control.

Sin embargo, los puntos de fricción permanecen prácticamente intactos.

No se espera que la cumbre produzca un acuerdo que resuelva las diferencias estructurales sobre comercio, semiconductores, inteligencia artificial, Taiwán o las relaciones de China con Irán.

Tampoco se anticipa una conferencia de prensa conjunta ni una declaración común al concluir las conversaciones, por lo que Washington y Beijing podrían divulgar separadamente sus respectivas interpretaciones de los resultados.

El objetivo inmediato aparece centrado, por tanto, en evitar una nueva escalada y preservar los canales de diálogo, mientras las dos potencias continúan compitiendo por influencia económica, tecnológica y estratégica.

Fuente: France 24, con información complementaria de Reuters.

AdSense — horizontal