La Propuesta Digital
domingo, 4 de octubre de 2026
Una prohibición de exportaciones de Trump podría llevar el diésel a US$350 por barril en plena crisis de suministro

Una prohibición de exportaciones de Trump podría llevar el diésel a US$350 por barril en plena crisis de suministro

·4 de octubre de 2026·20

¿Te gustó esta noticia? Compártela:

Compartir:
WhatsAppFacebookXLinkedIn
AdSense — horizontal

MADRID, 4 de octubre de 2026.— La posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, restrinja las exportaciones de diésel amenaza con agravar la crisis de abastecimiento de combustibles en Europa y disparar el precio internacional de ese producto hasta los 350 dólares por barril, según un escenario extremo recogido por el diario digital La Información Económica.

La advertencia surge mientras Francia enfrenta dificultades para mantener abastecidas sus estaciones de servicio.
Las filas de vehículos, los surtidores cerrados y los conductores que recorren decenas de kilómetros para conseguir combustible se han convertido en escenas frecuentes en distintas zonas del país.

De acuerdo con la publicación, el 9 % de las estaciones francesas se encuentra completamente sin gasóleo, gasolina o ambos combustibles. En algunas regiones, la proporción alcanza el 18 %, lo que ha obligado al Gobierno a adoptar medidas extraordinarias para recuperar el suministro.

Entre esas disposiciones figuran permitir excepcionalmente la circulación de camiones cisterna los domingos y días festivos, autorizar a una refinería a incrementar su producción un 10 % y aplazar trabajos de mantenimiento en otras instalaciones.

La situación francesa ha elevado la preocupación sobre la capacidad del resto de Europa para evitar dificultades similares, especialmente si Estados Unidos limita una de las fuentes de abastecimiento de las que depende el continente.

Según La Información Económica, Trump ha estudiado restringir las exportaciones estadounidenses de diésel para reducir su precio dentro del país, donde ha llegado a superar los 6.50 dólares por galón. Washington también pidió a Francia y Alemania que recurrieran a sus reservas de emergencia para aumentar la oferta disponible.

Francia propuso inicialmente liberar 50 millones de barriles de diésel, equivalentes a aproximadamente el 17 % de las reservas de emergencia de diésel y gasóleo de la Unión Europea, junto con otros 50 millones de barriles de petróleo crudo.

La iniciativa buscaba coordinar una respuesta con los socios del Grupo de los Siete, en momentos en que el encarecimiento de la energía presiona a consumidores, empresas y gobiernos
.
Como actualización de esa propuesta, La Información Económica informó que el G7 acordó liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel durante cuatro meses, mediante una operación coordinada con la Agencia Internacional de la Energía.

Según declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, recogidas por el medio, el acuerdo también incluyó el compromiso de evitar prohibiciones de exportación entre los participantes.

La magnitud de la intervención refleja la importancia del suministro estadounidense. Estados Unidos exporta alrededor de 1.5 millones de barriles diarios de destilados, por lo que una reducción sustancial de esos envíos obligaría a sus compradores a competir por cargamentos alternativos que no pueden incorporarse rápidamente al mercado.

La firma internacional de análisis energético FGE NexantECA calcula, según el artículo original, que una prohibición completa de las exportaciones estadounidenses podría elevar el precio mundial del diésel hasta 350 dólares por barril.

Ese valor corresponde a una previsión bajo un escenario extremo, no a una cotización actual ni al precio del petróleo crudo.

El gasóleo europeo llegó a superar los 200 dólares por barril durante la semana pasada. Posteriormente, sus futuros descendieron hasta el equivalente de unos 185 dólares por barril ante las expectativas de liberación de reservas. Desde ese nivel, alcanzar los 350 dólares supondría un incremento cercano al 90 %.

Una subida de esa magnitud tendría consecuencias que se extenderían mucho más allá del sector energético. El transporte por carretera, la agricultura, la construcción y la distribución dependen directamente del diésel, por lo que una parte del aumento terminaría trasladándose a los alimentos y otros bienes.

La Información Económica atribuye a Goldman Sachs una estimación según la cual cada incremento sostenido del 10 % en el precio del diésel añade aproximadamente una décima de punto porcentual a la inflación mundial.

El impacto sería especialmente sensible en Europa, donde, conforme a los datos citados por la publicación, la inflación de la eurozona ha aumentado al 3.8 %, mientras los precios de la energía registran una subida interanual del 18.8 %.

Sin embargo, restringir las exportaciones también podría generar efectos contrarios a los que busca la Casa Blanca. El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, ha rechazado públicamente una prohibición al considerar que podría perjudicar el funcionamiento de las propias refinerías del país.

El problema aparecería si los aproximadamente 1.5 millones de barriles diarios que actualmente se exportan permanecieran en territorio estadounidense. La acumulación de diésel terminaría llenando los depósitos y reduciría los incentivos de las refinerías para continuar procesando petróleo.

Estas instalaciones producen simultáneamente distintos derivados del crudo, por lo que no pueden suspender la fabricación de diésel y mantener sin alteraciones la producción de gasolina y combustible para aviación.

Según las estimaciones de S&P Global recogidas por La Información Económica, una prohibición total podría obligar a las refinerías estadounidenses a reducir el procesamiento de crudo en 1.9 millones de barriles diarios, alrededor del 12 % de la actividad de refino del país. Sería un recorte de una magnitud que no se observaba desde la pandemia.

Una menor actividad significaría también menos producción de gasolina y combustible para aviones, lo que obligaría a Estados Unidos a cubrir una parte mayor de sus necesidades mediante importaciones.

S&P Global contempla incluso que el país pase de exportador de gasolina a pequeño importador neto. A su vez, Goldman Sachs estima que, una vez llenos los depósitos de diésel, la gasolina estadounidense podría encarecerse aproximadamente 30 centavos por galón.

Ese resultado añadiría presión política sobre Trump, quien regresó a la Casa Blanca con la promesa de contener la inflación y reducir los costos.

Según los datos citados por el diario digital, solo el 17 % de los estadounidenses aprueba su gestión del costo de la vida y alrededor de la mitad de los votantes considera los precios el principal asunto que determinará su voto en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

En cuanto al petróleo crudo, las últimas cotizaciones de cierre disponibles este domingo 4 de octubre corresponden a la sesión del viernes 2: el Brent terminó en 102.25 dólares por barril, tras bajar seis centavos, mientras el West Texas Intermediate (WTI) cerró en 91.11 dólares, con una caída de 1.76 dólares, equivalente al 1.90 %. Son precios de cierre del viernes, no nuevas cotizaciones de una sesión dominical.

La liberación de reservas ofrece un alivio para el mercado, pero Europa continúa expuesta a las decisiones de Washington y a la disponibilidad de combustibles refinados.

El escenario de un diésel a 350 dólares permanece condicionado a una prohibición completa de las exportaciones estadounidenses y a que se cumplan las previsiones más severas sobre sus consecuencias.

AdSense — horizontal